Ramon Carbonell
Consejero Delegado de Copcisa

Copcisa
es una empresa que arrancó hace más de cuarenta años, en 1965, que cimentó su solidez en los setenta y ochenta, y que en el 2007 llegó a un punto máximo de producción con 454 millones de euros. Copcisa prosigue su trabajo con calidad y compromiso apostando por las energías renovables. Licenciado en Ingeniería Industrial, Ramon Carbonell es su Consejero Delegado. Está especializado en organización industrial, y en ESADE estudió económicas. Su idea no era incorporarse a la empresa familiar, pero su padre había profesionalizado Copcisa y poco a poco empezó a meterse de lleno.

En cuanto a la construcción, ¿cuál cree que será el comportamiento de la obra pública?
Se dice que se acortarán los términos, lo que sería una buena señal. Lo cierto es que el pasado año la licitación pública bajó, y esto no es bueno porque precisamente el dinero público ayuda a dinamizar una situación de crisis, amortiguando las consecuencias negativas. Un aspecto esencial son los términos de pago. Ha llegado un momento en que el sistema financiero no puede dar apoyo a quien lo necesite y tener las necesidades económicas lo más pronto posible en este tipo de transacciones es esencial para la supervivencia.

De hecho, ha sido el detonante de buena parte de la crisis. La falta de liquidez.
Pues sí, porque pedidos ha habido, pero tenemos mucho trabajo en financiar el trabajo que ya se ha hecho y está pendiente de cobro. Así que las administraciones, sean municipales o estatales deberían agilizar los procesos para evitar los desastres que ya han ocurrido.

En sus proyectos de energías renovables, ¿reciben apoyo político?
Sí, más del que creemos, aunque aún nos falta tecnología para potenciar más este sector. Debe decirse, sin embargo que Red Eléctrica Española, por ejemplo, tiene uno de los sistemas de gestión más eficientes del mundo, que ha sabido adaptarse a las nuevas tecnologías y que está siendo un ejemplo para el mundo. El tema de las renovables, que parece cosa de cuatro días, hace ya mucho tiempo que lo estudian, entre otras cosas porque siempre se ha querido dar un apoyo económico a cualquier energía que fuera propia del país, para no depender de la del extranjero.