Ayudas concedidas que no llegan
Siempre he dado gracias a la vida por vivir en una sociedad que cubre las necesidades básicas de todo el que la habita. Como una gran madre, a pesar de las desigualdades entre sus hijos, los protege a todos. Los hijos, a través de los impuestos, van llenando una gigante hucha que garantiza esa protección. La madre se ha vuelto loca y le ha regalado esa hucha a los bancos. Y ahora los hijos están desprotegidos. Algunos hijos malos han robado lo poco que quedaba. Ahora el resto ya no tiene garantizado ni el trabajo, ni la vivienda, ni la sanidad, ni la educación, ni siquiera la comida. Por desgracia pertenezco a los hijos débiles, con una enfermedad crónica que me ha invalidado con una discapacidad. En la naturaleza los débiles mueren pero yo daba gracias a la vida porque mi sociedad me permitía vivir. Las ayudas permanentes para el alquiler llegaban siempre en enero, estaba salvada. Aún y estando concedida, hemos llegado a junio y la ayuda no llega. La administración no tiene dinero, dicen. Mamá se lo ha dado a los bancos.
 
Marina Olid
Sabadell