Alcalde de Vilanova del Vallès

Oriol Safont

“El sentimiento de identidad es el que permite la independencia”.

“Cualquier político o dirigente elegiría antes otros medidas que no fueran los recortes. Así que supongo que si aún así se hacen, y en sectores tan delicados como la sanidad, es que no debe de haber otro remedio”.

Martes, 06 de Septiembre de 2011
De todos los municipios que han pasado por Alcaldes.eu, el de hoy debe ser el de más reciente. Aunque hay restos de hace más de 6.000 años, no fue hasta los años treinta, en tiempos de la República, que Vilanova del Vallès se constituyó como independiente de los municipios de La Roca y Montornès. El franquismo suspendió todos los acuerdos de aquellos años, así que se tuvo que esperar cerca de cincuenta años más, hasta el 1983 para recuperar la independencia. Actualmente, Vilanova del Vallès (en el Vallès Oriental, por si todavía no lo habíamos dicho) cuenta con cerca de 5.000 habitantes esparcidos en poco más de 15 km2. Hoy hablamos con su alcalde.

“No comparto demasiado el tema de la limitación de mandatos. Pienso que tiene que ser una reflexión de la persona de sentirse con capacidad, fuerza e ilusión para continuar trayendo adelante el pueblo. Y si el municipio quiere que se mantenga, fantástico”.

“Yo pienso que hay muchas maneras de hacer política municipal, y todas pueden ser más o menos válidas, pero si en el urbanismo lo haces mal, lo acabas pagando toda la vida”.

“Cualquier político o dirigente elegiría antes otras medidas que no fueran los recortes. Así que supongo que si aún así se hace, y en sectores tan delicados como la sanidad, es que no debe de haber otro remedio”.
 

De tan nuevo que es el pueblo, incluso el escudo y la bandera son recientes
Sí. Me parece que les pedimos al genealogista y heraldista barcelonés Armand de Fluvià, que estuvo investigando qué es lo que podríamos tener. Al escudo le sale una palma, la del martirio de Sant Esteve y un perro, que identifica Santa Quitèria, que es nuestra patrona y abogada contra la rabia. El perro que hay al escudo lo hicimos amable, sólo faltaría, y ha acabado arraigando muy bien, hasta el punto que es la mascota del pueblo.

Hablamos de usted. Acaba de iniciar su tercer mandato. ¿Cómo fue ponerse en política, usted que tenía una parada al mercado de Cardedeu?
Hasta que no fui alcalde, hice mucha política. Había sido regidor entre 1995 y 1999 por ERC cuando estaba de alcalde Francesc Cascalé. A la siguiente legislatura, cuando la primera autoridad era Nicolàs Alpiste, trabajé en el Síndico de Agravios, pero la política municipal me continuaba llamando. Y después de un par de intentos, me puse de pleno.

Debía de haber una razón de peso
Lo cierto es que no me gustaba lo qué pasaba entonces. Mira, yo pienso que hay muchas maneras de hacer política, pero si en el urbanismo lo haces mal, lo acabas pagando toda la vida. En aquellos momentos, se quería transformar el pueblo: se fomentó mucho el desarrollo residencial y estaba saliendo adelante un proceso de recalificación urbanística para hacer un polígono industrial de más de treinta hectáreas.

Y aquello no le gustaba
No, porque veía que el municipio iba a cambiar sus singularidades, así que vi oportuno que debíamos hacer algo. Al aceptar la propuesta de formar parte de Unidad por Vilanova nos presentamos a las elecciones y mira, aquí estamos desde el 2003.

Y acaba de ganar por tercera vez. ¿Qué piensa de la limitación de los mandatos?
Pues, no lo comparto demasiado. Tenemos ejemplos dentro de nuestro país de alcaldes que hace veinte años que están y no lo hacen mal. Tiene que ser una reflexión de la persona de sentirse con capacidad, fuerza e ilusión para continuar mejorando el pueblo. Y si el pueblo quiere que se mantenga, fantástico, pienso que es positivo. Por otro lado, cargos de presidencia hay que controlarlos por el hecho de que llega un momento que pueden acabar teniendo demasiado poder, cómo ha sido el caso de Italia, por ejemplo.

¿Desde que empezó, hace ocho años, hasta ahora, ha habido cambios?
Mire, somos el único municipio de la comarca que en la última década ha crecido más, doblando la población. Hemos trabajado estos ocho años para poner el pueblo en el nivel que necesitaba, puesto que prácticamente no había servicios y hemos tenido que hacer un gran esfuerzo inversor.

Pero ahora estamos en crisis
Sí, ahora estamos en un escenario ciertamente difícil, en que todo se ha parado. Tenemos los equipamientos, pero la población no ha crecido al ritmo que se preveía, y desde hace cuatro años está parado el desarrollo residencial: no entran ingresos, no hay transferencias y todo se ha complicado notablemente.

Y ¿esto es lo que le preocupa más como Alcalde, en este momento?
Es verdad que en Vilanova no nos habíamos encontrado nunca en una situación tan desfavorable. Y también es cierto que nunca habíamos tenido la percepción de gente que necesitara incluso para comer. Así que nos preocupa el poder seguir gestionando bien un municipio como Vilanova, que nuestro estandarte sea la calidad de vida y podamos seguir manteniendo los servicios que se han ido trabajando y consiguiendo durante años. También hay que tener presente que no tenemos demasiada industria, pero que aún así ofrecemos unos 900 puestos de trabajo entre industria, servicios y campesinado.

Pero mucha gente de aquí debe de ir a trabajar fuera
Incluso en el desarrollo residencial de los últimos años había un equilibrio importantísimo entre los puestos de trabajo que ofrecía la población y la gente que marchaba fuera. Había una movilidad de personas que iban afuera y otra que venían a Vilanova. Ahora las cosas han cambiado: hay más personas que salen a trabajar afuera que no que vienen. Esto ha supuesto un cierto cambio estructural en Vilanova, pero a pesar de todo, sigue habiendo un equilibrio.

Esta rotación debe de hacer que la gente no conozca demasiado el pueblo...
Es verdad. Mucha gente no conoce Vilanova y muchos ciudadanos no conocemos Vilanova en profundidad. Debemos hacer muchas cosas para que se nos conozca, y estamos haciendo varías rutas para peatones que te traen por el entorno y dan un conocimiento del territorio. De hecho, hay un programa del Ayuntamiento que vincula salud y deporte y pretende que los médicos recomienden caminatas.

Y a nivel cultural os habéis movido: habéis abierto una biblioteca, hace poco
Si, y hace 15 que tenemos un centro cultural. De hecho, si lo pensamos un poco, Vilanova consiguió la segregación gracias a su importante movimiento asociativo. Y esto dio fuerza y empujón, porque un golpe conseguido el Ayuntamiento, el primer edificio que se construyó, fue el centro cultural.

Este sentimiento de identidad es muy importante, pues
Es el que ha permitido tener la independencia. Mire, hace dos años celebramos el 25º aniversario y el tema no era sólo hacer una fiesta, sino también recuperar este arraigo y que la gente se sienta del pueblo. La teoría es sencilla: tú sólo puedes respetar una cosa si la conoces y aprecias. Y esto da equilibrio al pueblo, en temas tan cotidianos como por ejemplo, los jardines públicos de Vilanova, que me gusta decir que son la extensión de los jardines particulares.

Puesto que ha mencionado los jardines, ¿cómo traen el tema del medio ambiente?
Las poblaciones de más de cinco mil habitantes estamos obligadas a hacer la recogida selectiva, especialmente del orgánico, pero nosotros esto ya lo hacíamos antes. Siempre hemos apostado por estas estrategias: recuerdo hace unos veinte años, que se apostaba por la recogida de los vidrios y cartón, cuando en aquel momento era una cosa insólita. Somos un municipio que tiene 15 kilómetros cuadrados, que el 80% del término municipal es zona rústica y que de este tanto por ciento otro 80% es un terreno forestal y un espacio protegido. Así que tenemos que tener mucho cuidado del medio ambiente.

Y a nivel de ahorro, ¿qué medidas concretas se han propuesto para Vilanova?
Todas las que podamos. Por ejemplo, la recogida de basura, que ya no las recogemos cada día: si los contenedores no están llenos, no hay que vaciarlos. El alumbrado público: es un gasto muy importante y además los precios de las facturas de luz van a la alza, y si tenemos más equipamientos todavía más y, por lo tanto, no es sostenible medio-ambientalmente y económicamente. Qué tenemos que hacer: pues lo hemos estudiado y hemos hecho todos los cambios de flujo y de bombillas posibles y también se cierran luces de las calles en las que hay farolas en ambos lados de la calzada y a partir de unas franjas horarias. Son dos medidas muy claras.

Recortes, entonces, también hacen. Si fuera Presidente de la Generalitat, ¿qué medidas aplicaría más?
Pues no lo sé, porque no conozco la realidad y la profundidad de las cuentas. Supongo que a estos niveles, tiene que ser una situación preocupante y extremadamente delicada porque a veces los ciudadanos podemos decir “mira qué fácil, nos han subido los impuestos” o “recortan prestaciones”, pero hoy por hoy, no es la solución más fácil sino la más difícil.

No son decisiones populares
Evidentemente, cualquier político elegiría otra antes de que esta. Supongo que no debe de haber otro remedio. Los recortes de cualquier tipo de servicio naturalmente no gustan a nadie, pero yo pongo un ejemplo: últimamente el Departamento de Salud de los servicios territoriales nos convocó a una reunión en Montmeló, Montornès, Vilanova y Vallromanes. Resulta que Montornès y Montmeló tenían el servicio 24 horas y el promedio de personas asistidas de 10 de la noche a 8 de la mañana, a los dos centros, era de una persona o de una persona y media.

Sí, también nos hemos pasado estos últimos años
Mire como se mire, esto no es sostenible: no puedes tener un médico, una enfermera y un administrativo para atender una sola persona en ocho o diez horas. Evidentemente que sí, era una comodidad y una ventaja, pero seguramente también un lujo que no nos podemos permitir. Así que seguro que debe de haber un tipo de justificación para hacer los recortes allá donde se hacen.

Y ahora que estamos en una crisis económica, pero también política ¿cree que es un buen momento para cambiar la imagen que el ciudadano tiene de la política?
Pues, sí, naturalmente. Y en conceptos básicos, como la palabra “oposición”, por ejemplo, que por ella misma está ya mal encontrada. Es verdad que todos pensamos de manera diferente, y que tenemos que saber convivir con la discrepancia. Pero también es verdad que a veces unos reman hacia un lado y los otros hacia el sentido contrario. De esto podríamos tomar ejemplo de otros, los americanos, por ejemplo, que nos han dado muestras de que saben, a pesar de las discrepancias políticas, que hay temas de estado que no se tocan. De esto nosotros no sabemos: somos capaces de cualquier cosa para desbancar al adversario.