Josep Marigó

"La política debería ser una manera más de ayudar a la sociedad"

"Hay que priorizar y distinguir lo importante de lo secundario".

Viernes, 28 de Octubre de 2011
Privilegiadamente situado en la comarca de la Selva, en Girona, Blanes es el primer municipio de la Costa Brava y por eso es conocido como "El portal". Con más de cuarenta mil habitantes esparcidos en poco más de 18km2, la ciudad tiene un origen antiguo y los romanos ya lo llamaban "Blanda" o "Blandae". Pero lo más relevante de Blanes son sus calas y playas, aunque tenga otros lugares muy interesantes para visitar: los jardines botánicos Marimurtra y Pinya de Rosa, Sa Palomera, un islote unido a tierra, varias ermitas e iglesias, el Castillo de San Juan y una fuente gótica. Hoy hablamos con su Alcalde.

"Los que ocupamos una Alcaldía deberíamos estar mentalizados, por encima de todo, que estamos aquí sólo de paso, que nuestro lugar no es permanente. Y a veces nos olvidamos de eso".

"Tenemos que ser conscientes de que esta situación de crisis lo está cambiando todo, y que cosas que dábamos por sentadas hace unos años ahora están cambiando completamente. Quizás en cuanto a algunos servicios deberíamos acostumbrarnos a tirar más de voluntariado, por ejemplo".

"La época de quejarnos por todo tiene que acabar. No se puede estar para todo y no se pueden atender todas las peticiones que se producen en un municipio. Hay que priorizar y ver qué temas son importantes y cuáles son secundarios".
 

Usted nació en Pineda, ha hecho clases en Tordera y es Alcalde de Blanes. ¿Lo de la política, se lleva en la sangre sea cual sea el lugar donde estés?
Bueno, en mi caso simplemente ha sido un camino y en este recorrido todo hay ha ido llevando. Aunque desde hace relativamente pocos años que entré en política municipal, ya de muy joven había participado en mi barrio en diferentes proyectos. Y cuando vine a Blanes, seguí colaborando.

Y en 1999 le ofrecen formar parte del partido del PSC
Sí, en aquel tiempo, el partido me propuso formar parte de un proyecto municipal. Mi idea siempre ha sido ayudar a la sociedad, y la política es una manera de hacerlo. Así que, incluso cuando la deje, seguiré trabajando con esta idea.

Pero su período como Alcalde no ha sido plácido. Ha habido de todo
En política ya se sabe. Pienso que los que ocupamos una Alcaldía deberíamos estar mentalizados, por encima de todo, que estamos aquí sólo de paso, que nuestro lugar no es permanente. Y en política, hay que hacer pactos. En su momento, unos acuerdos se rompieron y eso provocó que no todo fuera como estaba previsto. Así que ojalá que los mandatos no fueran fruto de pactos políticos sino del voto popular.

Usted lleva en política digamos activa desde hace 12 años. ¿Cuáles cree que deberían ser los límites temporales para estar puesto?
Me remito a los tópicos pero es lo cierto: cuatro años son muy pocos para llevar a cabo un programa político. Y ocho pueden resultar a veces excesivos, iguales que doce claro. Pienso que lo mejor serían los 6 años que se establecen en Francia.

Ahora, sin embargo, tienen otras prioridades. Y más con la crisis
Sí, es cierto. Con el tema de la construcción lo hemos notado especialmente. Aquí ya puede suponer que había mucho empuje en este sentido, y eso se ha notado en el número de habitantes: en sólo 12 años, pasamos de 31.000 habitantes a poco más de 40.000. Y eso supuso un considerable aumento de servicios que tuvimos que tener en cuenta, como el proyecto de construcción de un nuevo ambulatorio, por ejemplo.

Y desde hace cuatro años, todo se ha ido a paseo
Sí, ha sido necesario hacer un replanteamiento de muchos temas, sobre todo en cuanto a gastos e inversiones. Pero aquí por ejemplo, lo que nos va bien y nos ayuda es todo el tema de las segundas residencias, ya que con los años, y como el municipio invita a vivir, la gente se acaba empadronando.

Pero vaya, no habrá suficiente
No, y es claro que no. Debemos aprovechar los momentos en que viene gente de fuera para nivelar cuentas, como la Fiesta Mayor, por ejemplo, donde hay muchos establecimientos de hostelería y restauración que pueden hacer las paces con las deudas pendientes. Y eso teniendo en cuenta que las finanzas municipales también están como están.

¿Lo dice por algún caso en concreto?
Pues mire, la desaladora, por ejemplo. El 50% del consumo del agua de Blanes viene de allí, lo que supone unos gastos importantes. Pero a la hora de incrementar ingresos, debemos tener en cuenta al ciudadano y que tampoco debe estar pasando precisamente un buen momento.

¿Alguna idea para tratar de solucionar esto?
No sé, pero debemos ser conscientes de que esta situación lo está cambiando todo, y que cosas que dábamos por sentadas hace unos años ahora están cambiando completamente. Quizás en cuanto a algunos servicios deberíamos acostumbrarnos a tirar más de voluntariado, por ejemplo. Que un grupo de personas, por ejemplo, se ofreciera a limpiar la calle periódicamente, lo que supondría una forma de rebajar costes.

Habría quien se quejaría
Mire, la época de quejarnos por todo, que hace unos años nos llegó de los Estados Unidos, se tiene que acabar. No se puede estar para todo y no se pueden atender todas las peticiones que se producen en un municipio. Hay que priorizar y ver qué temas son importantes y cuáles son secundarios. Y a partir de ahí, obrar en consecuencia. Nosotros tratamos de tener esto muy claro.

¿Y las instituciones supramunicipales? ¿Piensa que ayudan en todo esto?
Hombre, no lo tengo demasiado claro, la verdad. Mire, sólo un ejemplo: una reforma tan seria como la de la Constitución que han llevado a cabo en pocos días, y cuando se trata de temas no tan importantes, se están toda la eternidad. Aquí nosotros tenemos que ir haciendo nuestra e ir trabajando.