Xavier Soy i Soler

"Si no recuperamos los valores, no saldremos adelante"

Miércoles, 13 de Junio de 2012
Municipio del Gironès, situado al oeste de la comarca y limita con el de La Selva. Bescanó cuenta también con los núcleos de Estanyol, Montfullà y Vilanna. Con 4.600 habitantes distribuidos en 37 Km2, el pueblo pequeño siempre ha mantenido su personalidad rural, y en un siglo sólo ha doblado su número de habitantes: pasando de los 1.966 censados en el año 1900, a los 3.800 de 2006. Entre su patrimonio destacan el Santuario de Santa Margarida de Bescanó, la Iglesia de Sant Mateu, del siglo XVII, y los restos de un poblado ibérico en Can Cendra.
"Supongo que el secreto de mi longevidad como alcalde es que, desde el principio, marqué un modelo de pueblo y esta premisa la hemos seguido muy fielmente. Después, porque me dedico y tengo muy claro que, si eres alcalde de un pueblo, debes vivirlo".

"Una de las mayores satisfacciones que puede tener el pueblo es que no encontrarás niños por la calle fuera del horario escolar: todos tienen actividades, tanto deportivas como culturales. Y esto no deja de cohesionar la comunidad y, en el futuro, proporcionar una buena convivencia".

"Tenemos que ser capaces de dialogar más, pero sobre todo, creo que debemos recuperar los valores del trabajo bien hecho, de exigencia ética y de amor al país. Comenzando por los ayuntamientos, por supuesto, e ir subiendo".
¿Cuándo pensó que, además de ocupar cargos a nivel nacional, podía ser también alcalde de Bescanó?
En realidad, nunca se me había pasado por la cabeza el ser alcalde, entre otras cosas porque, cuando me lo propusieron, yo era delegado del gobierno. Tuve que pedir permiso al President (Pujol) y me dijo que no habría ningún problema, pero que "debería ganar". Y aquí estoy, 25 años de alcalde, con situaciones complicadas, naturalmente, pero siempre hemos salido adelante. Eso sí, siempre con mayoría absoluta. Unas veces más amplia y otras más justita.

¿Por qué cree que la gente le vota?
Bien, yo desde un principio marqué un modelo de pueblo y esta premisa la hemos ido siguiendo muy fielmente. Después porque me dedico y tengo muy claro que, si eres alcalde de un pueblo, debes vivirlo. Procuro sacar tiempo de donde puedo para vivir sus actividades, acudir a todos los actos y preocupar-me de todo lo que sucede. En este sentido, cuando salgo de casa nunca voy por el mismo sitio: siempre doy una vuelta con el coche, libreta y bolígrafo en mano, lo cual me permite tener un conocimiento de lo que pasa en el pueblo. Esto la gente lo nota.

Debe estar contento del trabajo hecho, entonces.
Creo que hemos conseguido una cosa importante en estos años: un clima buenísimo, que es fruto de este modelo de pueblo que le comentaba. La gente ve que hay buenos servicios, y que hay una buena calidad de vida.

¿Cuál es su preocupación principal, entonces, si está todo hecho?
La gente, en todos sus aspectos. Ponerse en la situación de los demás, en distintos momentos y circunstancias. Por ejemplo: ¿qué necesitan los padres jóvenes? Una buena guardería. Pues nos hemos puesto a ello y no hemos parado hasta tenerla. También es necesario velar por la situación económica del momento en esos aspectos en los que el Ayuntamiento puede intervenir, como los precios de los Casales de verano, por ejemplo, a los que acuden 450 niños.

Parece que lo tiene muy claro.
Tenemos mucho cuidado de los equipamientos, sobre todo de los que afectan a las nuevas generaciones: la guardería, la escuela y el instituto. Buscamos la complicidad con los directores de la escuela, para trabajar conjuntamente en la educación de los chavales. También tenemos un "acuerdo informal" con los clubes y entidades porque queremos que funcionen mucho, que todos se involucren. Creo que la mayor satisfacción que puede tener la comunidad es que no se encuentran niños por la calle fuera del horario escolar: todos tienen actividades, tanto deportivas como culturales.  Esto cohesiona el pueblo y, el el futuro, proporciona una buena convivencia.

Que le hablen de la limitación de mandatos debe de resultar algo irónico, ¿no?
Como comprenderá, no estoy de acuerdo con que las legislaturas sean de cuatro años; creo que son cortas y no puedes hacer todo lo que querrías. Cuando uno entra en un Ayuntamiento, durante el primer año tiene que posicionarse, y el tercero, mejor que no empiece nada que no pueda terminar. Pienso que lo mejor sería que las legislaturas fueran de cinco años. De esta manera, limitaría los mandatos a dos legislaturas.

Pero usted lleva 25 años...
La experiencia en un cargo público es muy importante, y más en municipios pequeños, como este, en los que conoces a todo el mundo, por lo que haces tuyos todos los problemas que hay. Por lo tanto, esta manera de hacer política se aleja de la percepción del ciudadano medio. Hay muchas maneras de hacer política y yo creo en una que, entre otras cosas, todo el mundo sepa los sueldos de los alcaldes, para saber cómo funciona realmente la gestión municipal.

Ha hablado de un estilo de hacer política. ¿En Girona hay un estilo diferente respecto del que conocemos?
No lo sé. Aquí pensamos que debemos hablar de todo. Y que quizá en la Diputación somos capaces de defender nuestras posturas con toda la pasión del mundo pero después también somos capaces de ir a comer juntos sin que haya problemas. Es posible que esta manera de actuar se haya perdido un poco, pero sin duda continua existiendo.

¿Y cree que esto podría tener validez en España o en Europa?
El diálogo es la base de todo. Tenemos que ser capaces de dialogar más, pero sobre todo, creo que debemos recuperar los valores del trabajo bien hecho, de exigencia ética y de amor al país. Empezando por los ayuntamientos, por supuesto, e ir subiendo.

Y empezando por dar ejemplo uno mismo, ¿verdad?
Mire, yo estoy en la Diputación con una situación económica complicada, como la de todas las administraciones, y en la que es más fácil que tengas que decir que no a decir que sí. Pero intento hacer pedagogía y hacer notar que hay cosas que están por encima de otras. Así que todos juntos deberíamos recuperar unos valores que se han empezado a perder, porque sino no saldremos adelante.

Hay municipios que tienen lo que llama el Consejo del Pueblo para que la gente participe más en la política. ¿Qué le parece?
En política ya sabemos que hay mucha demagogia y, a menudo, es necesario recuperar un cierto espíritu de democracia. Nosotros no tenemos y no creo que la gente esté descontenta, entre otras cosas porque las puertas del Ayuntamiento están siempre abiertas, los del equipo de gobierno siempre estamos dispuestos a hablar con quien sea y no pensamos que sea necesario  hacer grandes reuniones donde cada uno vaya a hacer su papel. Creo que cada pueblo debe buscar la manera de que todos sus habitantes participen, pero de manera constructiva y sin partidismo. Nosotros, con el POUM, por ejemplo, creo que lo conseguimos. A las reuniones no iba ningún político: sólo los técnicos. De esta manera, se explicaban los problemas del pueblo y había participación ciudadana no condicionada por la presencia de políticos.

Pero ahora hay otros problemas. ¿Cómo piensa que se podría reactivar la economía y generar nuevos puestos de trabajo?
Con sentido común. De entrada, la pequeña empresa debería volver a tener la posibilidad de tener créditos. Aunque a veces pasa que hay cosas que no funcionan, como el comercio, por ejemplo, entre otras cuestiones porque estamos a muy pocos kilómetros de una gran oferta comercial, como son Salt y Girona. Damos facilidades, subvencionamos, promocionamos... pero no salimos adelante. Tenemos una zona industrial que no ha acabado de arrancar, a pesar de algunas ofertas interesantes. Pero aun con todos estos obstáculos debemos continuar. Y lo que sí tenemos claro la mayoría de alcaldes es que si alguien quiere poner un negocio o una empresa es necesario darles muchas facilidades. Pero claro, el problema económico no es local, como todos sabemos.

Se habla mucho de la administración y de si sobran instituciones públicas. ¿Qué piensa de esto?
Mire, creo que tiene que clarificarse de una vez cuáles son las competencias de cada administración. Lo que no puede ser es este debate de competencias que se nos atribuyen a los ayuntamientos y que no vienen debidamente acompañadas en el tema económico. Porque esta inseguridad económica hace mucho daño. Le pongo un ejemplo: las guarderías que antes comentábamos. Hemos pasado de cobrar 1.800 euros por niño al año, a no saber si este año cobraremos 800 ó 900 euros. Y sólo para Bescanó, esto representa un déficit de 100.000 euros.

Es evidente que esto no puede continuar así.
Por tanto, la Ley catalana debería ser muy valiente y establecer cuáles son las competencias de cada uno, hablarlo bien y, en cualquier caso, que vayan acompañadas económicamente porque sino se llegará al fracaso. Otros temas, como si se han de introducir o no municipios, son secundarios. Lo que es importante es que los servicios puedan ser mancomunados, porque los ahorros económicos serán importantes.

¿Los Consells Comarcals deberían hacer este papel, pues?
Sí, el de la prestación de servicios. Cuando el Consell Comarcal realiza la prestación de servicios se convierte en una herramienta importantísima para los pueblos. Y las diputaciones también, claro está. Pero definir bien las funciones que deben tener.

Permítame un apunte histórico. En el último tomo de las memorias del President Pujol se explica todo el revuelo de la estación transformadora de la MAT.
Ui, ¡sobre esto hay para escribir un libro! Hombre, las cosas como son: yo he sufrido en primera persona el hecho de que me hayan culpado que el MAT haya venido a Girona, y que me hayan dicho que si me hubiese opuesto no se hubiera hecho. Y esto no es cierto. También es cierto que las comarcas gerundenses tienen un déficit de potencia de luz y de alguna manera se debía gestionar el tema.

¿De qué manera?
Mire, yo tenía dos posibilidades: ser un alcalde populista y decir eso de "por aquí no pasaréis", lo cual no habría servido de nada porque las líneas se hubieran hecho igualmente; o poner en evidencia el descontento que había en el pueblo y la comarca, y si no había ninguna otra opción, mirar de sacar el mejor provecho para el pueblo. Y escogí esta segunda opción.

¿Y fue bien?
Pues gracias a esto se han hecho muchas modificaciones y hemos tenido muchas compensaciones de las que el pueblo ha podido gozar. Hacer lo contrario creo que no nos hubiese llevado a ninguna parte. A pesar de las movilizaciones, las protestas, las reuniones... al final se acabó haciendo. Por en medio ha habido mucha demagogia, con muchas informaciones que no eran correctas para crear malestar y alarmismo. Pienso que al final, los intereses generales han de pasar por encima de los particulares, y que muchas cosas se exageraron.

Vamos terminando. ¿Qué cree sobre la hacienda propia de la que se está hablando últimamente? ¿O de la insumisión fiscal que propone Vila d'Abadal?
Alguna cosa tendremos que hacer. En una reunión de alcaldes, el President Mas dijo que no debíamos hablar de insumisión fiscal sino de soberanía fiscal para que, si funcionara, los insumisos fueran los que no se apuntarían. Lo que es cierto es que la gente está harta de esta situación, y tenemos más que asumido que desde Madrid no puede aguantarse más. Por esto, el tema de poner en marcha el pacto fiscal se ve con buenos ojos. De hecho, ya me lo han comentado varias personas en positivo: "Ya era hora de que hicierais alguna cosa".

Entonces, esto de que el Estado quiera recuperar competencias tampoco lo debe ver bien...
Es una tontería, naturalmente. Pero yo creo que se veía a venir que el PP haría esto. Será difícil plantarles cara y, por otro lado, no nos llevará a ningún sitio, aún se crearán más problemas.

¿Que opinión tiene sobre la Asociación de Municipios por la Independencia?
Fantástico. Nosotros aún no estamos, pero formaremos parte de esta.