Joan Campolier

"Antes de eliminar los municipios, pueden probarse otras cosas"

Martes, 19 de Junio de 2012
Situado entre Pineda y Malgrat, en la comarca del Maresme, Santa Susana es un pueblo que cuenta con el mar y el turismo como principales atractivos. Su población ha crecido notablemente en los últimos veinticinco años, ya que ha pasado de poco más de 600 habitantes, en 1986, a más de 3.000. Con diversos elementos históricos de interés (especialmente un molino del siglo XVII), Santa Susana se encuentra en un punto estratégico, cerca de Barcelona y de Gerona.
"Hay que utilizar siempre el diálogo. Siempre debe haber un canal para facilitar el acuerdo, y más entre administraciones, en las que hablamos el mismo lenguaje, para entendernos. Y si de esto puede salir beneficiado el ciudadano o el municipio, pues mucho mejor".

"No siempre los mandatos largos tienen que ser necesariamente malos. Si no hubiese sido por una coherencia política, Santa Susana no tendría la estructura de municipio que tenemos  hoy. Pero está claro, esto comporta la responsabilidad de hacerlo bien".

"Con la crisis, tendremos que buscar aún más recursos que antes teníamos olvidados, optimizando al máximo lo que tenemos. Pero no todo tiene que estar a cargo del ciudadano, aunque hay que ser conscientes de que hay unos servicios que no es necesario dejar a un lado".
Usted siempre ha sido alcalde.
Pues no siempre, a pesar de que desde muy joven he tenido vocación política porque el Ayuntamiento me motivaba mucho. Pero también he trabajado en turismo. Llevaba toda la gerencia de un camping y trabajé en otras cosas mientras estudiaba.

Pero después de más de treinta y cinco años…
Yo empecé como tanta otra gente que se acaba dedicando a la política, en temas de entidades, de cultura y de fiestas. Cuando me metí, me gustaba mucho, me sentía muy involucrado en todo esto. Y teniendo en cuenta que esto es un pueblo pequeño, que entonces no tenía ni quinientos habitantes, no está mal todo lo que hacíamos. Naturalmente, ya nos peleábamos con el Ayuntamiento para que nos diera más dinero.

Pero entró en el año 76, ¡cuando aún faltaban tres años para los primeros ayuntamientos democráticos!
El año anterior me entrevisté con el gobernador de Barcelona, porque yo quería hacer más cosas, aunque claro, una cosa es llevar la Fiesta Mayor y otra, muy distinta, es llevar un Ayuntamiento, por pequeño que sea. Pero era joven, muy joven, me animaron y entré, aunque no sabía lo que me iba a encontrar.

¿Y qué se encontró?
Pues que había divisiones internas, y eso que todos eran del mismo color político. Pero ya se sabe lo que pasa en los pueblos pequeños. El caso es que lo primero que pedí cuando entré fue que todos me aceptaran como alcalde, sin divisiones iniciales. Sorprendentemente, así fue.

Un buen comienzo.
Pero entonces llegó el segundo reto: resolver el conflicto interno. Y supongo que fue una combinación de factores, pero el caso es que salimos adelante, lo cual me dio mucha confianza para seguir. Piense que el primer ayuntamiento estaba formado por gente de edades muy diversas y sacar adelante un proyecto como este resultó estimulante. Y así fue. Montamos el primer equipo democrático, que se presentó como independiente.

Entonces, hablarle de limitación de mandatos debe resultar irónico, ¿verdad?
No crea. Pienso que hay que distinguir entre los ayuntamientos pequeños y los grandes. En cualquier caso, un mandato, como más largo sea, mejor, ya que hay más posibilidades de realizar lo que se quiere. La experiencia que hemos tenido, por ejemplo: si a lo largo de estos años hubiese habido distintos equipos de gobierno, Santa Susana no tendría la estructura de municipio que hoy tenemos. Pero claro, esto comporta la responsabilidad de hacerlo bien y de no aprovecharse.

Tendrá que haber sido difícil el mantener la idea de pueblo y, al mismo tiempo, abrirse al turismo.
Ha sido compatible, créeme. En parte porque hemos trabajado sobre una base sólida que es el Plan General del 60, en el que tuvimos que ser capaces de ordenar el municipio, que hasta entonces era completamente agrícola, y adaptarlo a los nuevos tiempos. Queríamos continuar manteniendo nuestra personalidad, pero al mismo tiempo buscar el equilibrio en aquello que entonces se llamaba la "segunda residencia", y por eso, con el tiempo, se han ido combinando los dos factores.

¿Quizá por esto ha sido Presidente de Turismo de la Costa del Maresme y Presidente de las estaciones náuticas de España?
Esto se dio en la circunstancia en la que estuve en "paro político", hace unos años. Soy inquieto por naturaleza y vi que tenía la oportunidad de embarcarme en otros proyectos interesantes. Vi que podría interesar al municipio formar parte de estas dos entidades, entre otras cosas, porque se aprende mucho y siempre podía conseguir alguna cosa para el pueblo.

¿Y así fue?
Por supuesto. En los últimos años, el turismo ha cambiado mucho y se han creado marcas, como la de Barcelona misma, que han ido acumulando prestigio. Hace años, se hablaba de "Costa del Maresme" para promocionar la zona, pero no funcionaba. En cambio, el hecho de anunciar "Costa de Barcelona" o "Maresme-Barcelona Norte", hizo que hubiese interés. Y los Juegos Olímpicos fueron un gran impulso, claro está.

Y ha ido continuando…
Mire, la prueba de que la cosa ha funcionado es que ahora hay diversos que se dedican precisamente a promocionar el tema: el del Maresme, el del Garraf, el del Llobregat y el del Penedès; lo cual indica que fue un acierto. Ahora, además, la Diputación ha tomado parte y queremos invertir en más recursos para promocionar la marca aún más.

¿Y el tema de las estaciones náuticas?
Sí, entramos a través de un plan de iniciación que conseguí en 2002. Uno de los motivos por el cual la cosa tiró hacia adelante era el propio mar: teníamos un gran producto, un mediterráneo que nos queda por descubrir. Así que la estación náutica pretendía potenciar la práctica, pero también ir creciendo y dar al mismo tiempo confianza a los empresarios.

¿Y es bueno, esto de potenciar tanto el turismo marítimo?
Mire, de esta manera no sólo defiendo los intereses de Santa Susana, sino que también los de todo el Estado. Y todavía queda mucho camino por recorrer. Ahora tengo la oportunidad de ser el Presidente de Europa en este colectivo, lo que permitirá tener un producto fuerte, potente, y conocer mucho más el Mediterráneo, para aprovecharlo más de una manera ordenada, clara y transparente.

Pero ahora no se habla precisamente de expansión. ¿Cómo piensa que puede compatibilizarse la crisis y dar servicios de calidad?
Es ciertamente difícil. Estos cuatro años que he estado fuera y no he ejercido de alcalde, los he notado mucho. Todo ha cambiado: el mismo Ayuntamiento, las personas, la manera en que se ha acabado enfocando la situación… Y la crisis ha tenido mucho que ver, por supuesto. En este sentido, creo que tendremos que buscar aún más recursos, que antes teníamos olvidados, optimizando al máximo lo que tenemos.

¿El ciudadano acabará recibiendo, entonces?
No, tampoco tiene que estar todo al cargo del ciudadano, aunque es necesario ser conscientes de que aquí tenemos turismo y que, por tanto, hay unos servicios de más que no tienen que dejarse a un lado. En este sentido, tienes que intentar superarte, contar sólo con lo que tienes, y mirar de no bajar la guardia, porque si no, todo se acaba complicando. Pero tenemos que ser conscientes que hay mucha cosa que ha cambiado, que nada será igual y que, entre otras cosas, hay que delimitar bien las competencias entre las administraciones, con el fin de que las locales hagan su trabajo, y la central lo que le corresponde.

De hecho, ahora se ha comentado que el Estado recupera competencias con el pretexto del ahorro, y mucha gente lo ha visto como una recentralización.
Pues no lo sé. He llegado a un momento en el que he pensado que el Estado quería eliminar todas las autonomías. También es cierto que estamos doblando muchos organismos, y no puede ser que haya tanta duplicidad, y más si las transferencias están otorgadas. Pero es una cadena: por un lado, los ayuntamientos necesitan  de la Administración más cercana, que son las autonomías, en este caso, para completar sus competencias. Pero también nos gustaría quedarnos parte de los impuestos de sociedades que se pagan, porque entre otras cosas, se han generado aquí, ¿no? Tendrá que buscarse alguna solución, porque esto no puede continuar así.

Hay algunos que no acaban de entenderlo.
Sí, por eso hay que utilizar el diálogo. Siempre tiene que haber un canal para facilitar la comprensión, y más entre administraciones, donde hablamos el mismo lenguaje. Y si de esto puede salir beneficiado el ciudadano o el municipio, pues mucho mejor, ¿verdad? Per sí, creo que a través del diálogo podemos conseguir muchas cosas. Y si las hacemos bien hechas, podremos optimizar los recursos con el fin de que quién tenga que soportar la carga económica, también pueda sacarle provecho.

A nivel estrictamente municipal, no sé si puede hacerse alguna cosa para general puestos de trabajo o incentivar trabajos.
Desde el Ayuntamiento es difícil, no nos engañemos, y más ahora con la situación que hay. Será más difícil aún poder dar porque somos pocos los ayuntamientos que hoy pueden tener un plan de inversiones. Apenas podemos pagar lo que debemos, y por eso, ya ha estado bien lo que ha llevado a cabo el Estado para poner al día los pagos a proveedores.

Estaría bien que siempre se pagara con puntualidad.
De hecho es lo que se persigue, porque es la única manera de ayudar al pequeño empresario. ¿Dar trabajo? Con el sector inmobiliario tan parado es imposible. Y con lo que se refiere al tema turístico, evidentemente, en Santa Susana están trabajando, alrededor de 2.700 personas que les damos trabajo. No todo el mundo tiene una estructura hotelera como la nuestra, y si el paro va a más, no sabemos como lo haremos.

¿Piensa que tienen que suprimirse municipios, como también se ha dicho?
Más que eliminar municipios, lo que tenemos que hacer es mancomunar servicios. Y hablo a nivel general, ya no sólo municipal. La policía, por ejemplo. ¿Por qué no podemos tener un solo cuerpo que se coordine mejor, que el que hay? Estoy convencido que supondría un ahorro de un 25%. Y entonces, a nivel de pueblo, por ejemplo. Servicios como la limpieza de playas, en que cada municipio tienen una, con todo lo que supone. Así que, antes de eliminar municipios, podemos probar otras cosas. Es necesario mantener la identidad.

Y esta identidad, ¿pasa por mantener también unos valores que parece que se han arrinconado?
Esto es primordial. Es una obligación recuperar estos valores que decía, a todos los niveles, aunque pueda costar, entre otras cosas, porque a veces nos cuesta reconocer lo que está bien hecho o lo que no. Pero de una forma u otra, si los dejamos perder, difícilmente saldremos adelante.
Joan Campolier
Joan Campolier
Alcalde de Santa Susana