Joan Figueras

"La sociedad civil ha de llegar donde no puede el Ayuntamiento"

Miércoles, 11 de Julio de 2012
De todos los pueblos marineros que salpican la Costa Brava, pocos hay que hayan mantenido más o menos la fisonomía que tenían antiguamente como Cadaqués. Y esto es debido no sólo al celo de sus autoridades en preservar el paisaje, sino la dificultad de su acceso, una única carretera llena de curvas no apta para todos los turistas. Este hecho ha provocado que este municipio del Alt Empordà, situado al lado de oriental del Cabo de Creus y que en verano multiplica espectacularmente por siete su población, siga siendo encantador. Hoy hablamos con su alcalde, Joan Figueras.
"Tengo claro desde que me presenté como alcalde, que si saldría elegido, haría las cosas que pienso que tengo que hacer por el pueblo, no pensando en ganar dentro de cuatro años"
 
"Ponerse en política significa vocación de servicio, saber que el ciudadano es el primero, antes de tus cosas particulares profesionales, y saber que las relaciones personales son muy importantes"
 
"Lo que tenemos que hacer los pueblos es dar coberturas y facilidades a que la sociedad civil tire adelante el estilo de la independencia que queremos, y entonces, cuando la sociedad civil presione a los políticos, estos deberán moverse"
Usted ha recuperado una Alcaldía que durante ocho años llevó Joan Borrell (ERC). ¿Qué piensa de la limitación de mandatos?
Pienso que lo máximo han de ser dos legislaturas. Claro que es difícil, porque hay excepciones, pero es evidente que la limitación de años hace que haya un cierto control en lo que se hace y que el pueblo pueda escoger cada 4 años. Sí, hay gente que lo hace muy mal en cuatro años y otros que lo hacen estupendamente en dieciséis, pero para eso está el control. Y hay que tener en cuenta que el relevo se ha de producir periódicamente.
 
Usted salió por mayoría absoluta. ¿A qué lo atribuye?
La palabra clave es "confianza", que va ligada a otros motivos, como la "ilusión", aunque si lo pensamos hay otros motivos. El anterior alcalde, por ejemplo, llevaba ocho años, por lo que sufría un desgaste. Y Cadaqués, si miramos todas las elecciones que ha habido, y salvo las dos que no ganó Convergència i Unió, por motivos internos del partido, toda la vida ha ganado las elecciones, así que es un pueblo convergente.
 
En las últimas elecciones arrasasteis
Sí, nunca se había ganado con tanta comodidad. Pienso que ahora la gente quería un cambio, y otra cosa es que la gente haya conseguido este cambio conmigo; eso lo dirá el tiempo. Yo tengo claro desde que me presenté que si saldría elegido, haría las cosas que pienso que tengo que hacer por el pueblo, no pensando en ganar dentro de cuatro años.
 
Pero de hecho, tenía una buena experiencia, la de su padre
Efectivamente, mi padre había sido alcalde durante 12 años, y es un apasionado en la política municipal. Esto me ayudó a entender lo que era. Así que cuando decidí presentarme a las elecciones municipales, lo hice por dos razones: una, porque sabía lo que era y no me daba miedo, conociendo la parte negativa que tiene la política. La segunda, porque de mi padre aprendí lo que significa vocación de servicio, saber que el ciudadano es el primero, antes de tus cosas particulares profesionales, y que hay que saber que las relaciones personales son muy importantes.
 
Y más aquí, donde hay tanto turismo. Deben tener mucho cuidado del sector servicios, ¿no?
En invierno aquí viven unas 3.000 personas, a las que podemos añadir 8.000 que son los que tienen una segunda residencia en el pueblo, y en verano, somos entre 15.000 y 17.000, así que ya debe suponer los cambios que hay. Pero nosotros intentamos que la marca turística de Cadaqués vaya ligada al turismo familiar, a la sensibilidad, la cultura, el medio ambiente, la familia, el deporte: un conjunto de cosas que hace que esta gente se interrelacione con los de aquí y todos acabamos siendo un único equipo.
 
Ahora hay un predominio de servicios pero ustedes vivieron todo el boom de la construcción
Sí, hace unos veinte años, la economía principal de Cadaqués era la construcción y muchos nos poníamos las manos en la cabeza. Teníamos miedo de que se pudiera romper el pueblo. Ahora lo miras y ves que el 72% de la economía del pueblo es el sector servicios, turístico, y eso quiere decir que en poco tiempo se ha transformado una economía relacionada con las residencias, a una economía tiene mucho que ver con la gente que viene a Cadaqués un solo día.
 
Y eso ... no está bien?
Esto quiere decir que este año en Cadaqués tenemos 94 restaurantes. ¿Piensa que es lógico en un pueblo de 3.000 habitantes? En los últimos años nos hemos equivocado y hemos dejado que se fomente el turismo fácil de un solo día, aunque naturalmente, también hay buenos establecimientos. Pero a lo que quiero referirme es que estos años de crisis, en los que baja el turismo, hay que invertir en la cultura, que es la base de la sociedad y de los pueblos: la clave para que Cadaqués sea lo que queremos que sea y lo que ha sido durante muchos años. 
 
¿Y qué piensa que se puede hacer para mejorar la calidad vida de municipios como éste a través de la cultura?
Mire, de entrada yo creo que las cosas forzadas no funcionan nunca. Esto es una lucha, a medio y largo plazo, de las entidades y el propio Ayuntamiento para potenciar aquello que nos define, lo que somos. Pero hay que ir poco a poco, y ahora estamos recogiendo los frutos de los últimos años, de una manera de hacer que no era correcta.
 
¿A qué se refiere?
Pues que hoy en día la gente sólo se queja de las obligaciones: aquello que todo es negativo, que todo ha de ser muy fácil, que todo es mejorable, y que no buscamos soluciones. Y así, gastamos una considerable energía en reuniones, hablando de problemas y no encontrando soluciones.
 
Ahora el problema que hay es el paro. ¿Qué hacen al respecto?
Estadísticamente aquí está alrededor del 10%, que es altísimo siendo Cadaqués, pero es engañoso. Todos nos conocemos aquí, y aunque hay gente que sí, que lo pasa mal, hay otros que no hacen nada para solucionarlo. Francamente, yo creía que vendría mucha gente al Ayuntamiento diciendo que lo está pasando muy mal, pero no ha sido así.
 
De los 3.000 habitantes que tiene Cadaqués, sin embargo, 962 son extranjeros. Algún problema habrán tenido
Hay que tener en cuenta que esto no es exactamente cierto. De las 3.000 personas empadronadas, unas 2.000 son de los que diríamos "de toda la vida", y el resto, son inmigrantes, procedentes sobre todo de Sudamérica, aunque también de Marruecos. Y aunque viene gente de otras culturas, otras mentalidades y otras maneras de pensar, aquí la idea que hay es el "nosotros con nosotros", es decir que nos tenemos que ayudar todos, dejando de lado el aspecto excluyente y aceptando la integración.
 
Todos en el fondo, somos forasteros
Claro. Debemos ser conscientes de que antes de los cadaquenses, aquí no había nadie. Y que cuando éstos llegaron, y luego vino el turismo cultural y la gente de segunda residencia, también fue gracias a ellos que Cadaqués tiene más vida. Así que si viene la gente a trabajar, adelante. Pero también deben sentirse acogidos: que entiendan el habla, la comida, nuestra cultura. Ellos tienen una base muy buena, que en buena parte compartimos: la familia. Y también está la escuela, claro, que es fundamental para la adaptación.
 
Cuando alguien se adapta a un entorno, por tanto, cuando se acaba encontrando a gusto, acaba haciendo cosas para la comunidad
Sí pero esto no siempre se tiene en cuenta. Mire, Cadaqués es una "isla", y lo bueno es que esto nos ha salvado, que somos diferentes y nos gusta decirlo, pero lo malo es que esto ha hecho que nos mirásemos el ombligo durante muchos años, y que los pueblos vecinos estén mucho más espabilados que nosotros, porque han tenido una necesidad que nosotros no hemos tenido.
 
¿Piensan que están en desventaja, pues?
Hemos perdido velocidad, y aún así, tenemos un gran pueblo y una base de histórica muy notable, la sociedad de Cadaqués no es muy consciente de que debe involucrarse más. Y ahora, en época de crisis, necesitamos de esta sociedad civil para ayudar donde no puede llegar el Ayuntamiento. Y si yo me he presentado a alcalde ha sido porque pienso que todos deben implicarse en la vida del pueblo una vez en la vida.
 
Volvemos al tema del turismo. ¿Cómo gestionan la ola de la gente que viene de fuera cuando llega el buen tiempo?
En Cadaqués hay un pico de potencia, que es en Semana Santa. Se gasta mucha más energía que en agosto. Y tenemos el problema de que las infrestructuras están al límite, tanto para energía eléctrica como por agua, así que durante estos días saltan muchos plomos, porque llega la gente y pone en marcha todas las calefacciones. Y en agosto, pues los aires acondicionados.
 
El tema de la eficiencia energética, pues, está pendiente de resolver
Sí, ahora es obligatorio que todas las casas tengan placas solares, pero es que Cadaqués tiene unos tejados muy bonitos, que no nos las cargaremos por axón. Y el alumbrado público, por ejemplo, sí que ahorramos, porque es muy bajo, y si tuviéramos que ponerlo según la normativa europea, Cadaqués perdería mucho, sólo habría luz. Así que preferimos no tocar el tema.
 
¿Y el tema de los residuos? ¿Cómo lo llevan?
Mucho mejor. Aunque nos queda un último paso, que es el orgánico. Es un tema cultural y a la gente le cuesta y no lo acaba de entender. En Cadaqués, además, tenemos el tema del acceso, a través de las curvas, que hace difícil el mancomunado de servicios.
 
Ahora precisamente se habla de mancomunar servicios y suprimir municipios
Creo que es muy difícil hacerlo, y antes habría que pensar en la mancomunidad de servicios. No podemos dejar de lado que un pueblo tiene una parte racional y una emocional, como los humanos. La primera es que el pueblo se pueda gestionar bien, que esté limpio, que tenga un tejido cultural y asociativo. El otro es la parte emocional, la historia del pueblo. Cadaqués tiene 1.150 años de historia. Nosotros somos un país y nadie se cargará nuestro país. Tenemos identidad, lengua y cultura propia. Y supongo que al igual que a nosotros, eso pasa en muchos pueblos.
 
Ya que comenta esto, Cadaqués pertenece a la Asociación de Municipios para la Independencia. ¿Cómo se trabaja desde el ámbito municipal para la Independencia?
Cadaqués es un pueblo catalán. De raíz. Sabemos lo que significa ser auténticos y propios porque la forma de ser de Cadaqués, la identidad, la amamos tanto y la cultivamos tanto en ser diferentes que los demás, que entendemos también que un pueblo y un país quieran ser independientes. Ahora bien, yo soy de la opinión que el respeto debe estar por encima de todo.
 
A menudo lo olvidamos, eso.
La persona que quiere ser independiente y no respeta que haya otro que le diga que no está de acuerdo, pienso que se equivoca. Y creo que es la lucha que tenemos que hacer los catalanes: respetar a la gente que piensa diferente a nosotros. De acuerdo que hay mucha gente que ya no lo hace, pero si no lo hacemos, no llegaremos a buen camino. Y de todos modos, pienso que la independencia de nuestro país, o dilo como quieras, recae en la sociedad civil, es donde está la clave.
 
¿Más que en la clase política?
Ha estado muchos años en manos de los políticos y no lo hemos conseguido porque los políticos estamos comprometidos. Y es muy triste. Sí que en favor de los políticos puedo decir que ahora lo tenemos claro, pero como consecuencia de que nos han tocado el bolsillo y hemos despertado todos. Así que lo que tenemos que hacer los pueblos es dar coberturas y facilidades a que la sociedad civil tire adelante el estilo de la independencia que queremos, y entonces, cuando la sociedad civil presione a los políticos, éstos deberán moverse. Es así de claro.