Manuel Bustos Garrido

Pensando en el futuro

“Los políticos debemos escuchar más a la gente”

Manuel Bustos piensa que están haciendo una de les transformaciones más grandes de la historia de la ciudad. Tienen una ciudad de 200.000 habitantes, que quiere estar con los grandes, con los jóvenes. Con las personas.

Lunes, 30 de Marzo de 2009
Junto con Terrassa, con la que comparte capitalidad (y amistosa rivalidad, evidentemente) de la comarca del Vallès Occidental, Sabadell es una ciudad que sobrepasa los 200.000 habitantes y que aún hoy es conocida históricamente por su industria textil. Pero los cambios de los últimos años, que se iniciaron en los ochenta con la remodelación de toda la zona del Eix Macià, y que culminarán el 2012 con la inauguración de un “Metro” que recorrerá la ciudad, han dado un impulso a la ciudad que sólo se puede calificar de histórico.
“La historia de una ciudad siempre se ha de mirar en positivo. No podemos estar perdiendo el tempo en ver quién hizo qué o quién no lo hizo. Pensando en el futuro, en eso que hace falta hacer es la única manera de tirar hacia delante”

“El balance de estos últimos años ha de ser positivo. Y estoy seguro que de aquí a unos años se valorará aún más. Pienso que estamos haciendo una de les transformaciones más grandes de historia de la ciudad”

“A mi me gusta la gente, me gusta escuchar sus problemas, ver lo qué es la ciudad. No siempre puedes resolver el problema que tienen pero sólo que se pueda producir esta comunicación, ya vale la pena”

Usted es el primer alcalde de Sabadell en muchos años, que no es de aquí.
Efectivamente, nací en Pedralba, cerca del río Túria, en Valencia. Vine a vivir a Sabadell por causas familiares, cuando tenia 8 años, así que los pocos recuerdos que tengo de mi pueblo natal son de las vacaciones que pasábamos en agostó. El resto de vivencias de mi infancia son del Sabadell de finales de los sesenta. Un Sabadell que evidentemente, era muy diferente al de ahora. Recuerdo la escuela, la Románica, el autobús articulado cuando íbamos a ver el fútbol, y que cuando llovía mucho la calle donde vivíamos, la calle Saboneria, se inundaba. Y también recuerdo estar muy bien acogido. Cuando vienes de fuera, se agradece muchos entirse acogido.

¿Es aquí donde nace su conciencia política?
Sí, todo esto coincide con un hecho, casi intranscendente, que quizá fue el que marcó mi vida. Fue a principios de los años setenta, cuando yo aún era muy niño. En el cruce donde vivíamos no había aún semáforo, y en alguna ocasión se había producido algún atropello. Se había reclamado un semáforo y un día unos vecinos se reunieron para hacer llegar su queja al Ayuntamiento. Yo iba hacia casa, y de repente se empezaron a asir sirenas de policía y los grises que empezaron a repartir golpes de porra. Yo asistí atónito a aquel hecho: ¿cómo podía ser que un policía pegara a una señora ya mayor que estaba reclamando una cosa que parecía tan justa?

Por suerte, las cosas han cambiado mucho.
Ya más mayor, esta conciencia se acentuó, claro, y ya tenía algunos antecedentes familiares. Al ser más mayor, un grupo de jóvenes nos fuimos apuntando a diversas formaciones políticas, recién salidas de la clandestinidad. Algunos nos marchamos al PSUC, y otros a la izquierda, como el PORE o el PCML. Yo me incliné por las Joventuts Socialistes. Este fue mi primer compromiso. Si en aquel momento nos hubieran hablado de estatuto de autonomía, de democracia y de libertad, y que podíamos contribuir a hacerlo realidad, no nos lo hubiéramos creído, claro. Todo era muy diferente, entonces.

Debía ser joven.

15 años. Y pronto me empezaron a dar responsabilidades. Hasta el punto que cuando fui a hacer la mili, a Cartagena, un año y medio, un día me llamaron de casa y me dijeron que ya les podía haber dicho que estaba en las listas socialistas para las elecciones municipales. Yo ni lo sabía! E iba el ocho o nueve. Se ve que lo habían decidido en la Asamblea del partido e hicieron todos los papeles sin que yo lo supiera. Ahora esto sería impensable pero eran otros tiempos y el entusiasmo de la juventud te lleva por caminos que ni sospechabas.

Hasta entonces, ¿la política sólo era una afición o ya pensaba dedicarse profesionalmente?
No, yo tenía otras cosas. Empecé Arquitectura, también estudié Egiptología, pera no tengo carrera, sólo estudios de contabilidad mercantil. Trabajé en un despacho en una empresa de construcción con mi padre hasta el año 83, pero también he estado en el Museo Textil de Terrassa y en el Museo de Paleontología de Sabadell, donde me impliqué implicar bastante para mejorar las condiciones de trabajos que había. También en la UGT, para defender los intereses de los trabajadores de la función pública.

Pero no abandonó nunca la política.

No. El año 87, el partido de los socialistas en Sabadell estaba bastante mal. Y me citaron para encargarme que lo remontara. Me pidieron que dejara la UGT y asumiera la reconstrucción de un nuevo partido. El año 1991, las listas son de consenso y ya entro de Regidor. Quatre años más tarde, el 1995, me llaman para ir al Parlament de Catalunya.

Debía ser emocionante.

Mucho, de verdad. Piense que entrar por primera vez en un sitio y ser consciente que hay 135 persones que representan a Catalunya, es algo emocionante. Sí, tenía experiencia, pero en ese momento quizá no era consciente. Pero el protocolo que había, la solemnidad de compartir aquella responsabilidad, fue considerable. Fueron unos años muy buenos, muy felices.

Y llegan las elecciones del 99.

Buscaban un candidato que encabezara la lista. Yo voté por Joan Raventós, que era el presidente del partido y entonces también presidente del parlament. Salieron otros nombres pero poco a poco fue saliendo el mío. Yo, la verdad, ya tenía mi trabajo, era feliz y no quería enredarme en nuevos proyectos. Pero la cosa fue así. Fue una campaña muy diferente, porque el anterior Alcalde, Antoni Farrés, plegaba después de veinte años en el gobierno municipal.

I todo el mundo esperaba que saliera su heredero de partido.
La noche electoral, sin saber los resultados, empecé a preparar un discurso diciendo que “no habíamos ganado las elecciones pero no lo habíamos pasado muy bien y tal”. Pero los primeros resultados empezaron a decir que ganábamos. Entró un compañero, que ara es Secretario General de la Federación de Municipios y nos lo corroboró. No estaba en un momento de querer bromas pesadas, así que le reñí y todo. Pero la cosa siguió así y de repente se supo que con cerca del 90% escrutado apuntaba que teníamos la alcaldía. Al finalizar el recuento, no sabíamos muy bien qué hacer.

Nadie lo debía haber previsto.
Fue una sorpresa para todos. Absolutamente para todos. Todo el mundo lloraba. Fue muy emocionante, la verdad. De repente, llegó un coche patrulla a la sede del partido donde estábamos reunidos, para irme a buscar y llevarme al Ayuntamiento. Pero quise ir a pie. En la plaza de Sant Roc hice mi primer discurso improvisado como alcalde. Y me presenté a todo el mundo.

Han pasado 9 años y Sabadell ha cambiado extraordinariamente.

Entenderá que el balance ha de ser positivo. Y estoy seguro que de aquí a unos años se valorará aún más. Pienso que estamos haciendo una de les transformaciones más grandes de la historia de la ciudad. El crecimiento de los años sesenta, los primeros años de democracia, la instauración de servicios fueron momentos transcendentes, pero ahora tenemos una ciudad de 200.000 habitantes que tiene otros retos que no son poner semáforos y asfaltar calles. Queremos ser una ciudad que esté con los mayores, con los jóvenes. Con las personas.

Como por ejemplo.

Pienso que a nivel de deportes e ha hecho mucho, con piscinas, polideportivos; hemos procurado querer más nuestro entorno natural, especialmente el río Ripoll; hemos hecho posible el respeto por el patrimonio arquitectónico con la recuperación de algunos edificios históricos; hemos hecho que mucha gente tenga su propia vivienda; queremos convertir Sabadell en un referente otra vez industrial, y el reto que tenemos, tener un Metro, un Teatro Auditorio, y un sinfín de otros proyectos. Y no queremos hacerlo con prisas. Queremos hacerlo bien, aunque cuete más tiempo y más dinero.

La recuperación del emblemático Teatro Principal ha sido un ejemplo.
Su reconstrucción nos ha llevado 4 años y las obras las he visitado cada día, estando al corriente de todo lo que pasaba. Y esto no es todo. En 8 años habremos pasado de 100 plazas de guardería a más de 1.000. en cuanto a bibliotecas, hemos inaugurado dos, y estamos construyendo dos más para que todo el mundo, a menos de 20 minutos de su casa, tenga alguna.

Sus adversarios le acusan de tener una imagen pública excesiva.

Es cierto que salgo mucho en las fotos, no lo negaré, pero es que voy a todas partes. El director del Diari de Sabadell me comenta que el lunes es difícil encontrar imágenes de los actos de los fines de semana en los que no salga. Quizá aquel que me critica querría que no fuera. Pero no dejaré de ir a los sitios donde las entidades me puedan necesitar.

Es el trabajo de un alcalde.
A mi me gusta la gente, me gusta escuchar sus problemas, ver lo qué es la ciudad. Cuando me paseo hay una frase que por suerte, escucho muchas veces: una persona que se me acerca y me dice “perdone señor alcalde, ya sé que no es el momento, pero querría decirle...” sé que esto no gusta a todo el mundo. Y que aquella persona que se dirige a alguien, demuestra que confía en ti, que la escucharás. No siempre puedes resolver el problema que tienen pero sólo que se pueda producir esta comunicación, ya vale la pena. Y tengo un equipo de persona que se ocupan sólo de esto: de resolver estos pequeños problemas. Yo tengo un compromiso con la ciudad y no pienso dejarlo aunque haya críticas.

Aun así, hay un numeroso grupo de personas que dicen que no al “Estilo Bustos”.

Yo quiero que la gente tenga una opinión de mi según lo que hayan visto y escuchado de mi, no de lo que puedan decir otros grupos de personas. A veces se dicen cosas desde un posicionamiento interesado pero lo cierto es que soy como soy. Y otra cosa: no cambiaré. No pienso cambiar.

A parte de alcalde, es presidente de la Federació de Municipis de Catalunya, tiene vínculos con la Diputación, y otras entidades. Después de la Alcaldía de Sabadell, ¿qué?
Mire, en el caso hipotético que me hubieran propuesto algo, estoy seguro que mi respuesta hubiera sido no. Si en el futuro se continua produciendo, mi respuesta continuará siendo no. Pero esto sí: el primer día que pierda la ilusión renovada de aquel día que fui alcalde, ese día, lo dejaré. Y no hará falta que nadie me proponga nada. Mi interés es acabar ahora todo lo que he empezado y si tengo la confianza de mis compañeros y la ciudad, poder emocionarme cuando tengamos el metro en Sabadell.

Vivirlo intensamente, vaya.
No hay otra manera de verlo, a mi entender. Cuando veo algunos políticos que no se emocionan con nada, creo que no son los servidores públicos que deberían ser. Es mi opinión, y quizás no tengo razón. Pero yo no puedo hacer discursos si no los siento como propios.

Pero la gente ya está cansada de la política y los políticos.
Sí, es cierto que hay un desinterés en la política, y los políticos sin duda han contribuido, pero yo lo enfoco de otra manera. Nos debemos involucrar más. Y en clave positiva. La historia de una ciudad siempre se debe ver así. No podemos estar perdiendo el tempo en ver quien hizo qué o quien no lo hizo. Pensando en el futuro, en aquello que se debe hacer es la única manera de tirar hacia delante.