Alcalde de Sant Adrià de Besòs

Jesús M. Canga

"Debemos gobernar por la capacidad de llegar a la gente"


Martes, 04 de Junio de 2013
Aunque sus orígenes se remontan a principios del siglo XI, con la iglesia parroquial de Sant Adrià, lo cierto es que este denso municipio de 3'78 km2 que alberga más de 34.400 habitantes, ha pasado por varias etapas a lo largo de los siglos: fue un conjunto de molinos, residencia de obispos y notables de la Iglesia, lugar de masías, y zona de recreo para los barceloneses de finales del XIX. Pero su popularidad se debe a las olas inmigratorias masivas que tuvieron lugar a partir de los años 20 del siglo pasado y que tuvieron un extraordinario crecimiento en los cincuentas. Gracias al Fórum de las Culturas y a varios proyectos renovadores, Sant Adrià es hoy un municipio moderno y reconvertido.



"Aquí hay más un concepto de barrio que de identidad adrianense. Y lo que hemos intentado a lo largo de los años ha sido intentar querer a nuestra población, estar orgullosos de la pertenencia a Sant Adrià del Besòs y no de una zona"
 
"Se han hecho todas las actuaciones que se pensaba que irían bien, y aún así, ya vemos como vamos. El problema, sin embargo, está en el ciudadano de la calle, aquel que está indefenso porque no puede tener vivienda, o que el banco le deniega una hipoteca porque representa el 60% del sueldo que está cobrando"
 
"En mi partido político seguro que están haciendo una tarea extraordinaria, pero mientras tengamos nuestro Secretario general que es una persona que ha estado vinculado con el gobierno que inició la crisis, poco podemos pensar que la gente nos pueda llegar a creer"
Usted empezó a ejercer la Alcaldía en el año 96. Habrá visto muchos cambios
Ciertamente, entre otras cosas porque cuando yo empecé, tenía más un concepto más propio de barrio que de identidad adrianense. Y lo que hemos intentado a lo largo de los años ha sido intentar querer a nuestra población, estar orgullosos de la pertenencia a Sant Adrià del Besòs y no de un barrio o de una zona. Y este sentimiento ha sido marcado por el río, por las rondas o por el tren, que han terminado forjando unos núcleos.
 
¿A qué se refiere?
Pues a que estas separaciones han venido dadas también por la evolución de la población. Por ejemplo, en el margen izquierdo del Besòs, en el barrio de San Juan Bautista empezaron con gente de Castellón, máximo de Murcia, y si pasas al otro lado ves una segunda oleada de inmigración, más extremeña, más andaluza. Y también evidentemente el barrio de la Mina, que es un barrio construido para la realización del chabolismo. Así que todo ello hace que la gente se sienta más de un barrio que de una población, lo que ha sido socialmente complicado.
 
¿Y piensa que se ha conseguido que la gente se sienta más adrianense que no de su propio barrio?
Pienso que sí, entre otras cosas porque hemos hecho mucho trabajo común. Pero también es cierto que hay cosas que por mucho que hagas, no cambian. Es decir, si haces un acto de tipo cultural en un barrio determinado, la gente no vendrá. A nosotros nos pasó, por ejemplo, con el Club de Baloncesto del polideportivo de la calle Ricart que está en Sant Adrià Nord, y el polideportivo de Marina Besòs, que es nuevo y que está situado cerca de la playa. Pues bien, en este no venía nadie. Tuvimos que volver a la calle Ricart porque a la gente no le gusta romper estas barreras artificiales.
 
En este nivel debe ser difícil hacer según qué planteamientos políticos
Cierto. Y por eso los políticos debemos gobernar por nuestra capacidad de llegar a la gente. Yo por ejemplo siempre digo que no podría ser alcalde de Tiana o de Badalona, ??porque aquí la gente entiende mi lenguaje, que es muy llano o a veces poco ortodoxo en el sentido intelectual de la palabra. O sea que cada uno sirve para lo que sirve.
 
Desgraciadamente, no todos los políticos lo ven así. Sobre todo determinados políticos
Es verdad. Mira, en este municipio las únicas 'peleas' que tenemos es cuando tenemos mociones que nos vienen dadas por nuestros partidos y debemos defender ideológicamente, aunque no tengan nada que ver con los problemas de la ciudad, que en la inmensa mayoría de casos entran en el ámbito social. Así que yo haría un llamamiento a la alta política para que nos pusiéramos de acuerdo en los temas principales y miráramos de sacar adelante un país que bastante problemas tiene.
 
Y más en lugares como este, en el que, como decía, la conflictividad social ha sido fuerte, con mucha pobreza
Sí, y en este sentido, creo que el gran impulso que debía tener el Fórum de las Culturas y que desgraciadamente no terminó de alcanzar fue el hecho de construir una base para fundamentar la libertad que tiene como eje principal su capacidad de conocimiento y educación. Nosotros intentamos transmitir a los colectivos que hay en el municipio que se trabaje por la educación, que las nuevas generaciones estudien, se formen, lleguen a la Universidad. Es evidente que tenemos que trabajar una política social a partir de la educación, los temas sociales, es la única posibilidad de cohesión que hay en un país.
 
No se puede negar que ustedes se han esforzado. Sólo hay que ver la página web del Ayuntamiento para darse cuenta de que han potenciado todo lo que hace referencia a la escuela y la enseñanza
Pues sí, sólo hay que ver cómo hemos tratado de llevar la educación y apostar en lugares como el barrio de la Mina por un colegio propio del barrio. Una escuela pública de calidad que a veces no tiene el reconocimiento que merece, entre otras cosas porque a veces, y por parte de los padres, hay un cierto desconocimiento del proyecto educativo, del trabajo de las AMPAS, de las actividades extraescolares. Y nosotros tratamos de trabajarlo.
 
Tradicionalmente, el barrio de la Mina ha sido una zona dominada por la etnia gitana
Aunque no lo parezca, nosotros no somos, en conjunto, un municipio con un alto índice de inmigración. Lo que sí hay es en los barrios periféricos, pero en el conjunto, no llegamos al 11%. En la Mina sí, tenemos una amplia concentración de etnia gitana, que llega prácticamente a un 30-40% de la totalidad de la población, lo que quiere decir unos 4.000 gitanos dentro de un barrio que está en pleno proceso de transformación, donde coexisten diversas culturas y donde hay que encontrar un equilibrio necesario.
 
¿Hay algún programa de acogida de la gente que viene de fuera?
Sí, claro, pero yo creo que Sant Adrià siempre ha sido por tradición una ciudad de acogida. De hecho, nuestro símbolo que está a la entrada de nuestra ciudad es un arco gótico que corresponde a los restos del antiguo convento de las Carmelitas que trasladaron desde Barcelona a Sant Adrià y significa que nadie es forastero, que todo el mundo es bienvenido.
 
¿Y piensa que la gente se integra bien en la ciudad?
Pues sí. Y de forma increíble. Es cierto que en momentos hay situaciones de rechazo a la inmigración, entre otras cosas porque mire, en el Consistorio hay un representante de Plataforma por Cataluña, y a veces provoca algunos problemas de convivencia en el sentido de denunciar cosas que son totalmente normales. Yo veo que nosotros tenemos que tener tranquilidad al pasar esta etapa de crisis, intentar mantener este espíritu de equilibrio entre toda la gente, pedir civismo y decir que los derechos los tenemos todos, pero los deberes también.
 
Pero vaya, el tema del trabajo en determinados sectores debe ser delicado, ¿verdad?
Pues sí, siempre estamos a dos puntos por debajo de la media catalana, aunque también hay que tener en cuenta la economía sumergida, que hace que la situación no sea del todo angustiosa. Pero el problema está ahí, y grave. Mire, ahora estamos en un proceso de otorgamiento de 33 plazas ocupacionales de seis meses y se han presentado 1.800 personas, o sea que la situación es realmente complicada.
 
¿Alguna esperanza de recuperación?
De hecho estamos intentando sacar adelante la futura macrodiscoteca Amnesia, que con un coste de 30 millones de euros, aportaría unos 2.600 puestos de trabajo, y esto ayudaría mucho, claro. Sant Adrià todavía puede cambiar más: de pasar a ser agrícola, pasaría a ser industrial y de aquí a un tiempo, una ciudad dedicada al ocio aprovechando el puerto del Fórum y las playas. Pero vaya, el panorama es el que es.
 
Y a nivel general, ¿cómo lo ve todo?
Todos sabemos que el tema es complicado porque no es una crisis normal. Se han hecho todas las actuaciones que se pensaba que irían bien, y aún así, ya vemos como vamos. El problema, sin embargo, está en el ciudadano normal y corriente, aquel que está indefenso porque no puede tener vivienda, o que el banco le deniega una hipoteca porque representa el 60% del sueldo que está cobrando. Y todo ello es una cadena: con el paro la gente se desmoraliza, pierde la autoestima y ves que hay personas en situaciones desesperadas pero no tan solo desde el punto de vista económico sino también desde el punto de vista moral.
 
Habrá servicios sociales municipales, Cáritas...
Sí, tenemos un comedor social que llevamos adelante a través de Cáritas y también de una ayuda de un convenio de colaboración del Ayuntamiento. Comenzó como un comedor piloto y ha ido creciendo. Ahora también estamos trabajando en dar más pasos a través de formación y trabajo.
 
Hemos hablado de marginalidad, de barrios, de paro y de crisis. ¿En Sant Adrià hay un buen tejido social y cultural que ayude en cierta manera a mantener el equilibrio?
Sí, la sociedad civil es fuerte. Lo cierto es que los últimos años se ha revitalizado mucho el tema de las asociaciones. Antes siempre decía que no sabía si hacían bien las asociaciones y clubes deportivos de tener tanta acción tutorial por parte del Ayuntamiento: dar instalaciones gratuitas, subvencionar actividades, de modo que la Casa Grande estuviera siempre detrás.
 
Y con la crisis han acabado muchas de estas historias
Sí, claro, no salían los números. Ahora se ha tenido que cambiar el chip y decir 'oye, no podemos dar gratuidad a las instalaciones porque no hay dinero, así que se deben pagar tasas'. Adaptarnos a una situación diferente era correr el riesgo de que las cosas estuvieran rechazadas por parte de esta sociedad civil, pero la verdad es que ha sido al contrario. Hemos aprovechado precisamente este año pasado, que ha sido el año milenio de la historia de la ciudad para potenciar las actividades de las entidades, y todas han organizado, lo que en cierto modo, también ha servido un poco para subir nuestra autoestima.
 
Pues menos mal, porque tal y como está el panorama...
Sí, son todas estas contradicciones que comentábamos antes. Se pretende que recortando como se está haciendo en estos momentos en servicios puramente básicos, se pida a la gente que encima consuma. Mire, muchas familias están viviendo incluso en la virtualidad, la del plástico, trampeando en tarjetas de crédito para intentar tirar.
 
Quién lo podría arreglar sería un poco la clase política, pero no creo que esté demasiado por el caso...
Es lo que decíamos al principio. Pero tenemos un problema, los políticos: nuestra incapacidad para llegar a la gente. El tema de la corrupción, por ejemplo. Ponemos adelante propuestas de anticorrupción entre los partidos políticos que están gobernando tanto en el Estado como en Cataluña, pero me da la impresión de que falta liderazgo, que no hay nada que hacer. Así que tenemos que cambiar el discurso, pero también ciertas caras, y encontrar a la gente que tenga esta capacidad de comunicación y liderazgo que le decía.
 
Buena reflexión
Y entonces, ser crítico, claro. En mi partido político seguro que están haciendo una tarea extraordinaria, pero mientras tengamos nuestro Secretario general que es una persona que ha estado vinculado con el gobierno que inició la crisis, poco podemos pensar que la gente nos pueda llegar a creer.
 
¿Qué piensa del proceso soberanista que se está llevando a cabo?
Es una realidad que se nos ha tratado mal, y por poner un ejemplo: no es normal una empresa como Endesa que tiene su negocio en Cataluña y quizá de Andalucía, tenga su sede central en Madrid. Y cuando tienes que tratar algo o llegar a algún tipo de acuerdo, pues viene el Director general de Madrid porque el de aquí no tiene capacidad de decisión. Esto no es respetar a la gente ni la gobernabilidad de un pueblo.
 
Y esto ha ido calando en la gente
Poco a poco se produjo este desencuentro, acentuado también mediáticamente desde fuera de Cataluña. Y este sentimiento va creciendo hasta llegar al punto de que no nos sentimos cómodos con el trato que nos da España. Y entonces es cuando unos apostamos por el federalismo y otros por la independencia. Pienso que el Presidente Mas cometió el error de pensar que el once de septiembre le daba fuerza. Así que pienso que entre todos debemos poner sentido común, y por eso creo que la propuesta que está haciendo el PSC es correcto. Nosotros no queremos dar totalmente la espalda a España, pero también queremos sentirnos cómodos dentro ella.