Alcalde de Mollet del Vallés

Josep Monràs

"Todos los gobiernos deberían decir basta"


Martes, 18 de Junio de 2013
Situado a 17 kilómetros de Barcelona y a 10 de Granollers, Mollet del Vallés es una población del Vallés Oriental de poco más de 10 km2 donde viven más de 52.000 habitantes. Con restos encontrados hace cuatro años pertenecientes a un menhir de hace 7.000, su historia empieza a tener importancia en el siglo X de nuestra era, y fue paralela al pueblo de Gallecs, un espacio rural rodeado de grandes núcleos urbanos. El gran crecimiento demográfico sin embargo, arranca a mediados de los años sesenta del siglo pasado, cuando la población pasó de 8.303 habitantes a más de 35.494 a principios de los ochenta. La población ha vivido de la agricultura, la vid y la industria.

"Los alcaldes, a diferencia de muchos otros políticos, damos la cara. Ahora tenemos un claro ejemplo en el gobierno del Estado, que cada día incumple una palabra dada, y por eso hay que reivindicar la honestidad, la claridad, la decisión de la política municipal, de todos los colores políticos, sin hacer distinciones"
 
"Si queremos continuar ofreciendo servicio público en el sentido más estricto del término, como las guarderías, servicios para personas con discapacidades, o comedores sociales, el tema del déficit en los ayuntamientos no debería ser tan importante. Hay que priorizar"
 
"Esta reforma de la administración local no afectará tanto a las haciendas locales como a los ciudadanos. Porque si sacan competencias con la educación no habrá guarderías, y si sacan competencias en servicios sociales, no habrá ayudas"
Hemos visto que es licenciado en Psicología pero que se ha dedicado prácticamente toda su vida al deporte. ¿Esto le ha servido para afrontar los retos políticos?
Sin ninguna duda. El deporte me ha dado muchas alegrías, pero también decepciones y también me ha formado como persona. Y también me ha dado una visión diferente de las cosas, porque cuando uno trabaja en equipo, aunque seas líder, tienes que trabajar conjuntamente con tus compañeros para poder llegar al objetivo. Y cuando esto lo trasladas a la máxima responsabilidad de una ciudad como es la alcaldía y en mi caso, Mollet del Vallés, pues pasa lo mismo: el objetivo es ofrecer el mejor servicio a los ciudadanos.
 
Un servicio donde usted lleva cerca de diez años con el lógico desgaste personal y familiar que conlleva. ¿No resulta demasiado difícil, especialmente en cuanto a la conciliación?
Difícil, no. Imposible. Y más en lugares como éste, donde continuamente se realizan actos culturales y deportivos y las entidades quieren, naturalmente, que el alcalde los presida. Así que resulta francamente imposible tratar de acompañar a tu hijo a jugar el partido de baloncesto el sábado, ver a tu hija que también juega o acompañar a tu mujer de compras. Cabe decir, sin embargo, que cada vez más los colectivos entienden que el alcalde también tiene vida privada, pero cuesta. Suerte que si la familia está detrás y cuentas con su apoyo, todo resulta mucho más fácil. Pero un Alcalde ya cuenta con estas cosas.
 
La política municipal no obstante suele ser diferente de la del 'alto vuelo'
Y eso nos hace mucho daño. Porque nosotros, los alcaldes, a diferencia de muchos otros políticos, damos la cara. Es básico en política. Ahora tenemos un claro ejemplo en el gobierno del Estado, que cada día incumple una palabra dada. Y no hablo de una palabra de hace un año, sino la de ayer. Con esto lo que quiero reivindicar es la honestidad, la claridad, la decisión de la política municipal, de todos los colores políticos, sin hacer distinciones. Entre otras cosas porque a nosotros se nos puede rendir cuentas de manera inmediata, no cada cuatro años.
 
Y esto parece que no preocupa
El problema es la mezquindad de la política y es su provecho partidista que no deja de afectar de manera negativa a los ciudadanos. Aquí, por ejemplo, no gobernamos sólo para los que nos votaron sino para todos, todos los que viven o trabajan o tienen oportunidades en la ciudad para hacerlo. Y así debería ser con todo el mundo: que aquellos que tienen poder se pusieran de acuerdo y no se limitaran sólo a gestionar un dinero público sino también a ejercer una acción política y social.
 
Si escoges un partido de una determinada tendencia lo haces porque en principio debe actuar según su ideología, ¿no?
Pero no lo parece. Incluso en algunos partidos de izquierdas se reclama que no se siga subiendo la deuda del Ayuntamiento, cuando lo que debería preocuparnos es ir ofreciendo un buen servicio público, y no la deuda. Está claro que la tengo que manejar porque sino después evidentemente no podré dar estos servicios, pero también es cierto que si queremos continuar ofreciendo servicio público en el sentido más estricto del término (guarderías, servicios para personas con discapacidades, comedores sociales), el tema del déficit no debe ser tan importante. Y en esto, como en todo, hay que priorizar.
 
Mollet tiene un pasado industrial textil considerable, pero con la crisis no sé como tiene el tema
De creación de puestos de trabajo tenemos muy poca. Sí, tenemos industrias muy importantes, relevantes a nivel mundial, como la Martini, la fabricación del vermut o Merck, industria pionera farmacéutica, o Euromed, puntera a nivel europeo del tipo de productos naturales. Pero debemos tener en cuenta que el pasado industrial, es eso, pasado, porque está claro que la crisis está afectando a todos más o menos por igual. Aquí la tasa de desempleo está por encima del 20% y ya hacemos planes de empleo, pero claro, si van cerrando empresas, la lucha es muy desigual.
 
No siempre ha sido así. Ser subsede olímpica en 1992 les debió marcar
Sin duda. En el 92 hubo un estallido de euforia colectiva ciudadana que no sólo vino por el tema de ser subsede de tiro olímpico sino también del paralímpico. Y esto conllevó una serie de transformaciones urbanísticas de la ciudad: el Instituto de Seguridad Pública de Cataluña, o la escuela de policía que se decía antes, pero también la Rambla, por ejemplo, o las obras de Jaime I. Y en cierto modo, este empuje ha continuado con la inauguración, hace menos de un año, de un espacio de 30.000 m2 en el centro de la ciudad. Pero también hay otros elementos, como la Escuela Oficial de Idiomas, por ejemplo.
 
Que era la sede del Centro Tecnológico Integral de Residuos Orgánicos
Y que tuvimos que cerrar por los recortes. Nosotros construimos un edificio con recursos europeos donde se puso por primera vez una Escuela Universitaria de Medio Ambiente relacionada con la Autónoma. Pero se cerró y entonces se abrió este Centro Tecnológico Integral, donde se hacía investigación. Ahora, este mismo espacio lo ocupa el cuarto Instituto público de Mollet y la Escuela Oficial de Idiomas, como le decía. Ya ve, hay que ir aprovechando.
 
Y esto, en todas partes
Sí porque el gobierno sólo está preocupado por el déficit y todo nos viene muy marcado desde Alemania. Ya veremos cómo irán las próximas elecciones allí, pero lo que no puede ser es que haya cada vez menos consumo, más paro, y aunque la economía sumergida es considerable, la cosa no puede aguantar mucho más.
 
¿Qué propone?
Mire, yo creo que todos los gobiernos deberían decir basta, y basta es basta, se acabó. Si esto significa romper la unidad europea pues que se rompa. Porque, ¿qué significa la Unión Europea cuando cada vez tienes más paro, cuando cada vez tienes más jóvenes que no tienen oportunidades, cuando cada vez tienes más gente mayor que no tiene servicios? Para salvar el negocio de algunos, que son los bancos, se hacen verdaderas barbaridades. Y que Alemania dé créditos para tapar la vergüenza de los bancos españoles que deben créditos a la banca alemana utilizando nuestro dinero, nuestros recursos, es para decir que se ha acabado, que basta.
 
Una posición valiente
Y entonces está nuestra situación. De acuerdo que el Estado debe muchos millones al Gobierno de la Generalitat, pero, ¿no se podrían priorizar algunos recursos? ¿Hay que celebrar tanto el tricentenario de 1714? ¿O subvencionar a grupos privados de comunicación en lugar de dar salida a la deuda que tienen con el tercer sector? Pues este gobierno lo ha hecho. Y eso no lo manda Madrid, esto es decisión propia.
 
Ahora se habla mucho del debate soberanista
Algo que a veces me preguntan los chicos que visitan la ciudad es: ¿usted es independentista? Y yo les digo que no lo soy, pero si lo fuera, ¿qué querría decir, que en 2020 seremos un país independiente? ¿Y qué les sigo diciendo a 6.000 parados que tenemos? Pienso que ahora el gobierno está demasiado centrado en temas de mucho futuro que no sabemos si llegaremos pero mientras tanto, tenemos otros problemas por resolver. Mucho más importantes. La deuda con los ayuntamientos, por ejemplo. Sólo le diré que la deuda que ahora tiene la Generalitat con el Ayuntamiento de Mollet es de 8 millones de euros. Con esto ya le cuento cómo van las cosas.
 
Ahora el gobierno central quiere ordenar de firme la administración local
Sí, y lo peor es que esta reforma de la administración local no afectará tanto a las haciendas locales como a los ciudadanos. Porque si sacan competencias con la educación no habrá guarderías, y si sacan competencias en servicios sociales, no habrá ayudas. Pienso francamente que todo se podría llevar de alguna otra manera.
 
¿Quiere decir que esto no favorece el proceso soberanista que se ha puesto en marcha desde hace meses, a raíz de la manifestación del 11 de Septiembre?
Sí, la independencia la plantean algunos como una oportunidad para salir de esta situación. Pero de entrada, pienso que la lectura que hizo CiU del 11 de Septiembre fue interesada, porque ni estaban todas las personas que dijeron que había, ni todas querían la independencia, ya que quizás muchas puede que sí, pero otros asistieron porque no querían que la situación siguiera igual. Y, como decía un concejal socialista, si no cambian las cosas, probablemente yo también votaría por la independencia.
 
Se decanta hacia el modelo federal, pues
Sí, creo que tenemos que trabajar juntos para que cambien las cosas. Un estado federal crea muchos otros a nivel europeo que funcionan, y ahora parece que nadie se acuerda del camino que hemos recorrido estos últimos años a nivel de autonomía fiscal, de mayores recursos, de mayores servicios, de mayor protagonismo. Como el hecho de que alguien quiere tapar también que el partido actual que gobierna fue lo que impidió en muchos momentos determinados tener esta posibilidad.
 
La fase de la independencia aún no ha llegado. Todavía estamos discutiendo si tenemos derecho a decidir o no
Y yo respeto enormemente aquellos que creen que Cataluña podría salir adelante como país independiente, aunque yo no lo crea, y menos en la situación actual. Pero en cambio sí que creo que podríamos unir fuerzas no sólo desde Cataluña sino fuera de ella para transformar este estado que probablemente ya es anacrónico respecto a la situación actual. Pero mire, nosotros aprobamos una moción que pedíamos no sólo la abdicación del rey sino otra cosa más importante, que el pueblo decida si quiere una Monarquía o quiere una República.
 
Ahora también se cuestiona mucho
No estoy diciendo que quiera una República, sólo que el pueblo debe decidir. Y por lo tanto tenemos que empezar a hacer las cosas de manera diferente, y eso empieza por los políticos, para enviar mensajes claros y nítidos, y ver que no hay un pensamiento único. El mío es que podríamos tener una República federal española, con autonomía, e independencia de decisión, y donde todos juntos podríamos salir de situaciones difíciles como las que tenemos ahora.
 
Josep Monràs
Josep Monràs
Alcalde de Mollet del Vallés