Bernat Solé

"Hay que reconvertir los Consejos Comarcales"

Martes, 05 de Noviembre de 2013
Agramunt es la capital de la comarca natural de la Ribera del Sió, a caballo entre las comarcas del Urgell, la Noguera y la Segarra, y por población, el segundo municipio de la comarca del Urgell, en la provincia de Lleida , que con cerca de 6.000 habitantes acoge también los núcleos de Almenara alta, Donzell de Urgell, Montclar, les Puelles, Mafet y Rocaberti. La historia de Agramunt comienza hacia el 1070, cuando el conde de Urgell Ermengol IV ocupó y la fortificó para hacer frente a los árabes que aún se movían por el Plan de Urgell y por la parte baja de la Ribera. Un siglo más tarde, en 1163, Ermengol VII concedió a la villa una Carta de Población rebosante de privilegios, como el derecho de acuñarse su propia moneda, lo que impulsó su desarrollo en todos los aspectos. Además, si por algún hecho es conocido Agramunt son por sus turrones. Hoy hablamos con su alcalde.


"No considero que para ser alcalde necesites unos requisitos especiales. Creo que la condición imprescindible es que la misma persona vea si tiene la capacidad o no para llevar adelante un proyecto "
 
"Cuando alguien ha estado vinculado con los movimientos asociativos y ha vivido en el pueblo desde sus raíces, aparece una especie de necesidad de servir al bien común y es esta la necesidad que hace que un buen día, si tienes el apoyo de un grupo que te acompañe, tomes la decisión de querer ser Alcalde"
 
"En un pueblo como Agramunt, pero en general, en todo municipio la gente necesita que les resuelvas los problemas municipales, y tener muy presente esto pasa por el diálogo y por la capacidad de resolución"
 
"No soy partidario de suprimir los consejos comarcales sino de reconvertirlos en una especie de mancomunidades de municipios, de manera que quien acabe tomando las decisiones de esta mancomunidad de servicios sean los mismos alcaldes"
¿Qué motivaciones tiene una persona como usted, que es profesor e ingeniero industrial, para ser alcalde?
Pienso que las motivaciones para ser alcalde no se despiertan en el último año antes de las elecciones sino que es la suma y la acumulación de sentimientos que una persona tiene con su pueblo. Cuando alguien ha estado vinculado con los movimientos asociativos y ha vivido en el pueblo desde sus raíces, aparece una especie de necesidad de servir al bien común y es esta la necesidad que hace que un buen día, si tienes el apoyo de un grupo que te acompañe, tomes la decisión de querer ser Alcalde. Y este fue mi caso.
 
Aunque su formación no es política, cree que todo alcalde debería tener estudios superiores, fueran o no relacionados con ciencias políticas?
No considero que para ser alcalde necesites unos requisitos especiales. Creo que la condición imprescindible es que la misma persona vea si tiene la capacidad o no para llevar adelante un proyecto como este.
 
¿A qué atribuye que ganara las últimas elecciones?
Pienso que el mensaje que transmitimos fue muy transversal. La gente que formaba parte de la lista estaba muy ligada a este movimiento asociativo, y tuvimos un mensaje muy transparente, mostrando a la gente que tenemos la capacidad para resolver problemas, de organización y de gestión, de sacar proyectos adelante y, sobre todo, de capacidad de diálogo. Pienso que al final, la gente quiere eso. En un pueblo como Agramunt, pero en general, en todo municipio la gente necesita que les resuelvas los problemas cotidianos por pequeños que sean, y tener muy presente esto pasa por el diálogo y por la capacidad de resolución.
 
¿Qué piensa de la limitación de los mandatos?
Creo que tiene mucho que ver con la coherencia de cada uno. Yo entiendo que con sólo cuatro años es difícil que un alcalde pueda tirar adelante todo su proyecto de futuro. Por otra parte, también puede ocurrir que si no se es muy constante en el trabajo, uno pueda anquilosarse un poco y perder parte de la energía que tienes cuando te presentas a unas primeras o unas segundas elecciones. Entonces, como todo trabajo, como todos los proyectos, es necesario un cambio y una regeneración porque creo que es bueno para el municipalismo y para la propia política.
 
¿Ve por ejemplo necesarias las Diputaciones, Consejos Comarcales y otras instituciones supramunicipales?
Seguramente que hay algunas competencias que tienen estas administraciones suficientemente importantes para los municipios, pero yo creo más en un modelo de base, es decir, transferir las competencias a nivel básico, eso sí, dotando a los Ayuntamientos de los recursos económicos necesarios para llevar a cabo estas competencias.
 
¿Y los Consejos Comarcales?
Se han cuestionado mucho pero no soy partidario de suprimirlos sino de reconvertirlos en una especie de mancomunidades de municipios, de manera que quien termine tomando las decisiones de esta mancomunidad de servicios sean los mismos alcaldes. En estos momentos, por un lado, un Pleno del Consejo Comarcal, que puede vivir una realidad muy diferente de lo que está pasando en los municipios, y por otro lado tenemos un Consejo de Alcaldes que no tiene poder de decisión. Por lo tanto, yo creo que esta disfunción se debería resolver.
 
Ustedes son conocidos esencialmente por turrón y el chocolate. Ha notado mucho la crisis?
Sí, es cierto que son motor de actividad económica en nuestro pueblo y además nos permiten situar Agramunt en el mapa. De hecho es un gran altavoz de Agramunt . ¿Si el sector está en crisis? Hombre, evidentemente el consumo se ha reducido , pero por otra parte, el mundo del turrón y el chocolate a la piedra se está transformando y en un mundo globalizado como el que vivimos hay que aprovechar la crisis para reinventarse y especializarse. Yo creo que en estos momentos, tanto Agramunt como la industria del turrón y el chocolate, estamos en este proceso. Prueba de ello es que el turrón de Agramunt se está vendiendo en todo el mundo.
 
¿Y en qué medida se colabora desde el Ayuntamiento para que la iniciativa privada genere nuevos puestos de trabajo y no se pierdan?
En este sentido se hacen una serie de acciones, como informar a las empresas de las líneas de subvención que salen publicadas, por ejemplo, o de si hay algún tipo de bonificación. Por otra parte, hay un vínculo directo desde la misma alcaldía con iniciativas empresariales que se quieran llevar adelante, como en la compra de terrenos industriales o en facilitar las condiciones necesarias para la implantación de nuevas actividades.
 
¿Y a nivel personal? ¿Qué le diría a alguien si está pensando en ir a vivir aquí?
Bueno, Agramunt siempre ha sido una tierra de acogida y queremos que la gente se sienta bien aquí. Si miramos nuestra historia, veremos los diferentes colores de las sociedades que han ido pasando por aquí, y eso es un ADN que se lleva. Aparte de eso, Agramunt tiene ese punto medio que hace que sea una gran villa, un gran pueblo, pero aún no sea una ciudad. ¿Y eso que permite? Pues una proximidad, el hecho de que cuando pases por la calle la gente te salude, que en las tiendas nos conozcamos todos... Eso es bueno, esta acogida hace que las personas se sientan a gusto. A todo esto hay que sumar el patrimonio artístico, arquitectónico y cultural, claro, que hace de Agramunt una villa sensible a la cultura y a las iniciativas sociales.
 
¿Qué destacaría?
Pues mire, hay diferentes rutas turísticas, pero podemos empezar por la iglesia de Santa María, del siglo XIV, con una de las portadas más bellas del románico catalán. También tenemos el Ayuntamiento, declarado bien de interés nacional, los lavaderos municipales, el puente de hierro, que se encuentra en la confluencia entre el Río Sió y el Canal de Urgell, con una construcción siguiendo la técnica de la Torre Eiffel; tenemos un magnífico puente románico... Por otra parte , se puede hacer la Ruta de la Memoria Histórica, visitando el refugio de la Guerra Civil, situado en el sótano de la Iglesia de Santa María, o el Pozo de Hielo, recuperado hace poco y que durante la guerra fue utilizado como refugio; también podemos visitar la Plaza de Mercadal, una de las porticadas más bellas de Cataluña y la primera plaza construida en un proyecto urbanístico.
 
Ya son suficientes elementos, para una villa
A todo esto, gracias a la sensibilidad cultural de Agramunt, nuestra villa ha hecho de la cultura un icono a través del Espacio Guinovart, con obras del artista Josep Guinovart, un centro de arte contemporáneo que se debe a la voluntad del artista de ceder un espacio en el pueblo con su obra expuesta permanentemente. También tenemos el Museo Lo Pardal, con obras de Guillem Viladot, uno de los centros de poesía visual de referencia del país y que desde el año pasado también acoge una gran parte de la obra del pintor targarí Lluís Trepat, también una referencia en la pintura del siglo XX. Y por otro lado tenemos el espacio Guinovart.
 
Vamos un poco más allá. Agramunt pertenece a la Asociación de Municipios para la Independencia. ¿Cómo se trabaja para este proyecto desde el ámbito municipal?
La independencia como tal desde el ámbito municipal no la trabajamos porque también tenemos el encargo de ser transversales, pero lo que sí que hacemos es trabajar por el reconocimiento y conocimiento de las raíces de nuestro país, de nuestros orígenes, de nuestra cultura, de nuestros antepasados??, de nuestra historia... Somos un país milenario, y esto nuestras generaciones jóvenes deben saberlo.
 
Hay quien se empeña en negarlo. Ustedes por ejemplo , han tenido algún problema con las banderas en el Ayuntamiento. Por cierto, ¿dónde están?
Pues en su lugar y tal y como marca la ley de banderas. Nosotros con este tema no hemos querido generar ningún tipo de polémica. De hecho, Agramunt no había tenido ningún problema de banderas hasta el requerimiento y el posterior contencioso administrativo interpuesto por la Delegación del Estado.
 
¿Qué pasó?
Una vez recibido el contencioso administrativo, el Ayuntamiento actuó con responsabilidad resolviendo el conflicto a través de una solución que consideramos que da cumplimiento a la ley de banderas. Concretamente, colgamos la catalana, la europea y la de todos los países que actualmente conforman la Unión Europea, con el orden que fija la ley de banderas, porque los agramuntinos también nos sentimos europeos. Agramunt forma parte de un país que es Cataluña, y entendemos que Cataluña forma parte de un conjunto de países que es Europa.
 
Y eso no acabó de gustar
Nos sorprendió que habiendo cumplido la ley, la sentencia de la juez diga que las banderas de los países europeos generan interferencias en la bandera española. Hombre, yo creo que con la visión exterior que se tiene de España no nos podemos permitir el lujo de decir que las banderas de los países europeos puedan generar interferencias a la española, al contrario, se trata de sumar y sentirse parte de un proyecto común y compartido. Y más cuando hay muchos Ayuntamientos europeos, del norte de Europa, que cuelgan las banderas de otros países de la UE, o de la unión de la que forman parte, como los países bálticos o los países escandinavos.