Maria Teresa Ferrés

"Hay que dar respuesta a las necesidades del ciudadano, pero desde el realismo"

Martes, 26 de Noviembre de 2013
Situada en el Baix Empordà, en la provincia de Girona, Palamós (18.000 habitantes esparcidos en 14 km2) es conocida esencialmente por su vertiente turística, ya que en verano dobla perfectamente su población que tiene en invierno. Pero más allá de este elemento, su historia arranca en el Dolmen de Montagut, datado entre el 2.500 y el 1.500 antes de Cristo. Los íberos, los griegos y los romanos pasaron por allí, y en su historia ha sucedido de todo, pero los últimos capítulos tienen el comercio y el turismo como motor de la población. Hoy hablamos con su Alcaldesa.


"En Palamós tenemos mucha actividad vinculada con el mar y el puerto, y estamos orgullosos de haber preservado nuestro patrimonio natural, cosa que no pueden decir todas las poblaciones costeras"
 
"El secreto para ser un buen alcalde es tener un proyecto realista, sin vender humo ni falsas promesas. Pero también siendo muy próximo e intentando tener contacto con el ciudadano, con las asociaciones, conociendo de cerca cuáles son las necesidades de los ciudadanos"
 
"Estoy a favor del Derecho a Decidir. Estamos viviendo un momento histórico y la sociedad ha demostrado un nivel de implicación en los últimos tiempos que era impensable. Así que, naturalmente, pienso que hay que manifestar claramente esta voluntad de querer opinar"
Empezó en política de bien jovencita...
Como mucha gente. Las inquietudes políticas llegaron de participar activamente en movimientos asociativos a nivel de pueblo, de implicarme en proyectos sociales. Y esto es así hasta que alguien te propone formar parte de la política municipal. Estuve un mandato de concejal en la oposición y en 2003 fui elegida alcaldesa.
 
¿Y cómo es la gente de Palamós?
Somos abiertos, mediterráneos, hospitalarios, gente de costa. Esto quiere decir que estamos dispuestos a recibir en verano un montón de visitantes y en invierno a tener una vida más recogida, de pueblo, con un nivel asociativo importante.
 
Mucha gente sólo debe conocer Palamós en verano
Pero no hay sólo esto. Hay mucha actividad vinculada con el mar y el puerto, y estamos orgullosos de haber preservado nuestro patrimonio natural, cosa que no pueden decir todas las poblaciones costeras. De hecho, la última playa virgen que queda en la Costa Brava la tiene Palamós, la playa de Castell. Y también tenemos buena gastronomía, que gira en torno a la famosa gamba de Palamós y el pescado fresco.
 
¿Qué más?
En los últimos años ha triunfado una nueva iniciativa, las rutas de tabernas. Y eso sin olvidar el comercio, y una parte muy desconocida del municipio, que es el interior: lo que sube hacia las Gavarres y que en el Valle de Bell-lloc hay tesoros patrimoniales que vale la pena poner en valor.
 
De hecho sois un municipio con una superficie relativamente pequeña
Sí, no llegamos a 14 km2, pero es también muy compacto. Lo hemos concentrado todo en dos núcleos urbanos, el de Palamós y el de San Juan. Y esto ha hecho que seamos una ciudad sostenible, sin necesidad de dar servicio a núcleos demasiado dispersos.
 
¿Cuál cree que ha sido el secreto para haber sido elegida tres veces alcaldesa?
Seguramente teniendo un proyecto realista, sin vender humo ni falsas promesas que luego no se pueden cumplir. También siendo muy próximo e intentando tener contacto con el ciudadano, de tú a tú, con las asociaciones, y conociendo de cerca cuáles son las necesidades de nuestros ciudadanos. Luego, en base a esto, confeccionar un programa que dé respuesta a estas necesidades, pero desde el realismo. A todos nos gusta hacer promesas, pero si no se pueden cumplir es mejor no hacerlas. Y nosotros hemos ido poco a poco, pero con paso firme.
 
¿A qué se refiere?
Pues que cuando entramos, hace diez años, en 2003, había un importante déficit de equipamientos. Buscamos alianzas necesarias para componer una mayoría y poder gobernar, pero la sorpresa fue cuando nos encontramos un déficit económico brutal, y con un ratio de endeudamiento que superaba el 125%, con facturas en el cajón por valor de 1,5 millón de euros que había que dar salida. Aquello nos permitió hacer un plan financiero para ir ordenando todo.
 
Y una vez ordenado, pensaron en hacer equipamientos
Pues sí, porque entre otras cuestiones, Palamós no tenía guardería, algo que era inadmisible. E hicimos posible también una nueva biblioteca, que la que teníamos se había quedado muy pequeña. Así que poco a poco nos fuimos poniendo al día.
 
Sin olvidar que la economía de Palamós se basa esencialmente en el turismo y el sector pesquero
Sí, nuestra economía es un equilibrio de diferentes sectores y para tener este equilibrio intentamos que todos funcionen y lo hagan armónicamente. El puerto es el más importante desde hace un montón de siglos, cuando Pedro el Grande toma la decisión de convertir esta zona en un lugar estratégico. Y lo sigue siendo, pero por otros factores.
 
Y alrededor de él, han desarrollado otros elementos
Pues sí, como es el Museo de la Pesca, por ejemplo. Pero también todo el tema gastronómico , de comercio, de alojamiento... Hay un sector importante de segunda residencia, aquí, importante a partir del momento en que está cerca de Barcelona o de Granollers. Y está el tema servicios, como el Hospital Comarcal, que acoge 1.400 puestos de trabajo, o el sector servicios con todo lo que representa a nivel de administración. O de empresas, claro.
 
E incluso, una cátedra de estudios marítimos.
La Universidad es muy importante para el territorio. Hace diez años inauguramos el Museo de la Pesca y ya teníamos una alianza con la Universidad de Girona. La cátedra de estudios marítimos nace con el ánimo de trabajar conjuntamente con el museo, el sector pesquero y el mundo científico, para estudiar el mundo de la pesca y para poner en valor todo el patrimonio marítimo. Para nosotros es un plus tener una universidad tan cerca. Y no olvidemos Decomare, que es seguramente el mejor centro de documentación marítimo vinculado con el museo de la pesca que tenemos en nuestro litoral.
 
En el fondo, reivindicáis un patrimonio perfectamente exportable
De ahí que muchos turistas repiten con nosotros. El otro día, por ejemplo, reconocíamos un matrimonio que hacía cincuenta años seguidos que venía a Palamós. Pues esto representa un modelo de turismo que es lo que queremos: el que se siente a gusto, que se siente acogido y que repite.
 
¿De qué países suele venir el turista?
Pues mira, de países europeos, como Francia, Alemania, Inglaterra... de italianos quizás no tanto... Pero es un turismo de proximidad, vinculado al camping, y al hotel. En este sentido, Ryanair ha facilitado mucho las conexiones con Europa , porque tenemos gente que sólo viene a pasar aquí un fin de semana, y no el verano como era de esperar hasta hace pocos años.
 
El puerto de Palamós debe estar también bien aprovechado
Sí, creo que intentamos sacarle el mayor rendimiento. A nivel náutico, por ejemplo, tenemos 1.400 amarres, y desde un punto de vista comercial, la actividad es continua y diaria. Ahora que tenemos de moda los cruceros, por ejemplo, en los últimos diez años, hemos sido el segundo puerto del mediterráneo que más ha crecido en la llegada de cruceristas, tras el de Split, Croacia. Queremos ir a más y no perdemos la ocasión para irlo promocionando por todas partes.
 
Y aparte del clima, del puerto y de su hospitalidad, ¿qué llama más la atención?
Hay una vida cultural muy rica, muy participativa. A nivel patrimonial, tenemos el castillo de San Esteban, por ejemplo, que es un proyecto que queremos potenciar cuando esté del todo consolidado. A partir de aquí, también estamos trabajando en la Capilla del Carmen, o la inauguración de un centro de interpretación histórica.
 
Si no tengo mal entendido, el Ayuntamiento tiene una pinacoteca del pintor Torroella, de gran belleza
Sí, de hecho tenemos un fondo de arte de unas 800 obras. Hay de él, pero también de otros pintores e intentamos ir descubriéndolas en exposiciones temporales en los espacios que tenemos disponibles, como el mismo Museo de la Pesca, o la sala polivalente de la biblioteca. Y eso nos va bien también porque establecemos colaboraciones con entidades locales, como lo puede ser el Círculo Artístico, donde hacemos también exposiciones.
 
También hicieron mucho por la cultura popular en el Festival de la Canción marinera de Palamós.
Fue un Festival que acabó teniendo un eco de prestigio, de referencia. Entonces, con el tiempo cambió y ahora tenemos la Muestra de la Habanera Catalana, que ha sobrepasado las 30 ediciones.
 
Antes hemos hecho referencia a la crisis del ayuntamiento. ¿Qué tal la del pueblo?
Tenemos unas políticas sociales activas para dar respuesta a estas necesidades. El área de servicios sociales, por ejemplo, que no tendríamos la obligación de tener porque no llegamos a los 20.000 habitantes, ayuda tanto como puede a las familias que lo necesitan, y como debe suponer, estos últimos años, el incremento de ayudas ha sido notable.
 
¿Trabajan con otras entidades?
Sí, lo hacemos en colaboración con Cáritas, o el Banco de Alimentos, y son proyectos los cuales nosotros apoyamos de manera indiscutible. Además, en los dos últimos años las necesidades han ido más allá, hasta terminar constituyendo la Mesa por el Derecho Local a la Vivienda, donde hay representantes de la plataforma por los afectados por la hipoteca, pero también el Síndic, Cáritas, o los mismos servicios jurídicos del Ayuntamiento.
 
Estáis muy activos
Tenemos la voluntad clara de compartir casos reales, de problemas que están muy al límite pero que juntos intentamos reconducir al máximo.
 
Un sector muy vulnerable a todo esto debe ser la inmigración. ¿Cómo lo tienes?
Tenemos un 17% de inmigración y lo cierto es que es gente integrada en el municipio, incluso con colectivos organizados. Trabajamos con la ley de barrios, que hemos ejecutado en los últimos cuatro años y eso nos ha permitido impulsar políticas activas de inmigración, por lo que el resultado creo que es muy positivo en este sentido.
 
No puedo terminar sin preguntarle qué piensa del Derecho a decidir
Estoy absolutamente de acuerdo. Pienso que estamos viviendo un momento histórico y la sociedad ha demostrado un nivel de implicación en los últimos tiempos que era impensable. Así que, naturalmente, pienso que hay que manifestar claramente esta voluntad de querer opinar.