Mireia Solsona Garriga

Próximos al ciudadano

"Me gusta la vertiente humana de los pueblos pequeños"

Mireia Solsona dice que el papel de la oposición no debería consistir sólo en criticar todo lo que hace el equipo de gobierno porque se da una imagen de la política que no debería corresponderse con la realidad.

Lunes, 18 de Mayo de 2009
Hay dos errores básicos sobre Matadepera que cometen aquellos que no la conocen: el primero es pronunciar la "e" de "pera" como si fuera abierta en lugar de cerrada, el segundo, pensar que todos sus habitantes son multimillonarios al encabezó el ranking de los municipios con la renta per cápita más alta de Cataluña. Pero lo cierto es que sus habitantes no pueden quejarse: al pie de la montaña de Sant Llorenç, con poco más de 8.000 habitantes y una intensísima vida social y cultural, Matadepera es un lugar privilegiado para vivir. Su Alcaldesa nos lo corroborará.
"Si vives en un pueblo y participas un poco con las entidades, es imposible pasear un rato y no saludar a nadie. Esto al principio sorprende, pero con el tiempo son este tipo de cosas las que más valores"

"Ciudades ya grandes y del entorno como Sabadell o Terrassa tienen otra manera de hacer política. Aquí por suerte aún no hemos perdido cierta forma de trabajar, de hacer pueblo, como se dice. Es una administración más cercana al ciudadano"

"El papel de la oposición no debería consistir sólo en criticar todo lo que hace el equipo de gobierno. Entre otras cosas, porque se da una imagen de la política que no debería corresponderse con la realidad"
Como mucha gente de Matadepera, usted debía ser al principio veraneando.
Pues sí. Yo nací en Barcelona y vivíamos allí, pero mi padre, que es ingeniero textil, trabajaba en Sabadell, por el que cada día había que levantarse muy temprano y volvía muy tarde por la noche. Las carreteras y las comunicaciones no eran las de ahora, claro. El caso es que de cara a los veranos, los padres buscaron algo que estuviera más cerca para que el viaje no fuera tan largo. Y en los alrededores de Sabadell, descubrimos Matadepera, donde además teníamos vínculos familiares lejanos. Alquilamos una casa que estaba en la calle Sant Joan, al lado de Can Quim. Y allí estuvimos.

Debía ser muy niña.
Yo nací en el mes de marzo y mi primer verano ya lo pasamos en Matadepera. Pero en el Hotel, en la Plaza de Cal Baldiri, porque antes de alquilar el piso, los padres quisieron saber si el pueblo gustaba. Somos cuatro hermanos y desde entonces, todos los veranos los recuerdo en Matadepera.

Y así fueron pasando los años.
Sí, algunos de los mejores recuerdos de mi juventud son de aquí. Y más en verano, una época en la que hay el tiempo de vacaciones, una buena temperatura, los amigos, las primeras peñas, en fin ... Precisamente en Matadepera fue donde conocí a mi marido. Nos casa y fuimos a vivir a Barcelona, donde estuvimos allí diez años. Pero con los años supimos que estaban construyendo unas casas y nos apuntamos. Y así fue cuando vem volver a vivir aquí.

Usted es abogada y durante varios años trabajó en Barcelona.

Y aún trabajo, pero nunca he ejercido. Doy clases de Derecho en la Central. He estado en un despacho de abogados, pero me salió la oportunidad de dar clases y como que la docencia siempre me ha gustado mucho, ya me quedé. Y estoy muy a gusto.

Y es aquí, en Matadepera, donde empieza a salir su vertiente política.
Supongo que sí. Matadepera fue de buen principio no sólo un lugar donde pasar las vacaciones sino también un lugar ideal para vivir. Y el hecho de que conservara ese aire de pueblo hoy tan añorado hacía que quisieras participar de todo aquello que se hacía. Yo me apunté a la Comisión de Fiesta Mayor, donde también colaboraba mi padre, y repartía los programas para todas las casas pero también estaba en el bar del pabellón o escombrava cuando la gente marchaba.

Pero también se implicó en el AMPA de la Escuela Ginesta.
Sí, pero eso ya fue cuando fui a vivir. Entré a la Asociación de Padres y Madres donde iban mis hijos a la escuela. Dos años estuve en la Junta como vocal, dos más como secretaria y cuatro como presidenta. Entonces, entré como secretaria de la junta de AIUMA, una entidad de formación universitaria que realiza cursos durante el año aquí en el pueblo.

¿Y el tema político?
Supongo que el vínculo vino cuando estaba en el AMPA. Me afilió a Unió Democràtica de Cataluña por afinidad ideológica pero llegó un momento en que Jaume Riera, que fue alcalde entre 1999 y 2003 me pidió participar más. Y fui a las elecciones del 2003 como número 7.

Y se fue envolviendo.
A pesar de perder las elecciones, entré como concejala última legislatura en sustitución de otro concejal que plegar por temas profesionales. Y poco a poco, me fui involucrando con la política municipal, conociendo el funcionamiento de una administración local e ir conociendo a más gente. Y eso hasta que llega un momento en que te proponen como candidato. Pero la cosa ya lo fue llevando. Vives en un pueblo, te lo amas, y piensas que puedes hacer más. Y te sientes matadeperenc y matadeperenca, aunque no lo seas.

La diferencia con una ciudad como Barcelona ciertamente es notable.
En una gran ciudad ya se sabe que la gente no se conoce, no se saluda. Si vives aquí y participas un poco con las entidades, es imposible pasear un rato y no saludar a nadie. Esto al principio sorprende, pero con el tiempo son este tipo de cosas las que más valoras. Es lo que tienen los pueblos. Y esta vertiente humana me gusta mucho.

La política de pueblo quizás es más vocacional.
Si, es otro estilo. Ciudades ya grandes y del entorno como Sabadell o Terrassa tienen otra manera de hacer política. Aquí por suerte aún no hemos perdido cierta forma de trabajar, de hacer pueblo, como se dice. Es la administración más cercana al ciudadano, en que todo el mundo puede hablar con todos. También es natural que sea así, ¿verdad?

En las últimas elecciones recuperaron el gobierno y además, con mayoría absoluta. ¿Cómo se vivió todo?
Fue un día muy emocionante y creo que no dormí. Estuvimos doblar el número de concejales que teníamos pero admito que fuimos los primeros sorprendidos. Matadepera había vivido una legislatura, la primera desde la democracia, con un gobierno tripartito donde no estaba presente Convergència i Unió, así que no nos hacíamos demasiadas ilusiones. Encabezar una lista y ganar-fue del todo increíble.

Aunque era nueva como alcaldesa, ya había sido la oposición.
Si, pero no tiene nada que ver una cosa con la otra. A la oposición, al menos la de un pueblo como Matadepera, el papel que se hace es casi simbólico. Sí, de acuerdo, perteneces a un consistorio y representas a una parte de la ciudadanía, pero lo cierto es que poca cosa puedes hacer más porque evidentemente el equipo de gobierno tiene otras prioridades que no necesariamente deben pasar por tener en todo el consistorio informado de lo que se hace.

Si dice que es simbólica, también debe haber digamos cierto protocolo de actuación.
Sí, y hay mucho papel en esto. Forma parte del juego político. A veces la oposición dice cosas por el solo hecho que están la oposición, porque si estuvieran en el equipo de gobierno actuarían de otra manera. Pero pienso que su papel no debería consistir en criticar todo lo que hace el equipo de gobierno. Entre otras cosas, porque es la imagen que se da de la política, que es bastante negativa. Si la clase política está tan poco valorada por la ciudadanía, creo que en parte es por eso.

Pero ustedes ahora tienen mayoría absoluta. Y esto allana mucho las cosas.
Sí, eso es cierto. En otros gobiernos y legislaturas, si un equipo de gobierno está formado por dos o tres partidos es lógico que haya tensiones y cierta crispación, pero en una mayoría absoluta es difícil que esto suceda. Aún así, pienso que la labor de un político debe ser de mirar que todo vaya de cara, que no haya conflictos y de bien con todos. Por otra parte, procuramos tener buenas relaciones con los ayuntamientos de la comarca, sean de qué color que sean: Sabadell, Terrassa, Viladecavalls, Castellar, Sentmenat ... creo que si se quiere dar un buen ejemplo, y no digo ya de partido sino desde una vertiente más humana, hay que empezar por aquí.

Y haciendo el balance de dos años, ¿qué diferencias encuentra?
Francamente, sabía que la administración era lenta pero no tanto. Y me pensaba que en un pueblo de 8.000 habitantes los trámites no se eternizan. Al comenzar un gobierno también has de continuar los proyectos de la anterior legislatura que quizás no priorizar. O sea que estás ligado bastante.

¿Cuál es entonces su objetivo?
Dejar el pueblo mejor de lo que lo hemos encontrado. Yo no soy política profesional. Y no tengo ninguna otra pretensión. Desde los ayuntamientos pequeños como el nuestro podemos hacer muchas cosas, para que podamos aportar eficacia y sentido común, y no tanto de cara a la galería. Porque al ir "haciendo pueblo" pueda ir convirtiéndose en "ir haciendo país".