Lluís Miquel Pérez Segura

Credibilidad y empatía

"Antes que nada, un Alcalde necesita credibilidad"

El Alcalde de Reus asegura que mientras pueda seguir haciendo este servicio y haya proyectos, seguirá. El día que vea que se necesita dar un salto adelante, se irá.

Lunes, 08 de Junio de 2009
Capital del Baix Camp, y situada a 14 kilómetros de su 'rival', Tarragona, Reus es una ciudad formada por dos antiguas villas: el burgués y Mascalbó, y su historia, rica y plena, ha acogido ilustres reusenses de todo tipo. Con más de 107.000 habitantes, es un municipio que no se ha dormido en los laureles de glorias pasadas, y los proyectos que está llevando a cabo dan una buena muestra de la dinamización de sus gentes. Reus tiene el segundo presupuesto de Catalunya y un holding empresarial que ya está siendo una realidad.
“Para ser un político se necesita credibilidad, pero también hay un elemento de empatía, de conectar, de ser cercano, de ganarse la confianza a los ciudadanos”

“Un Alcalde no es un asistente social. En poblaciones pequeñas hay contacto permanente y hay temas que se pueden solucionar con una simple conversación. Pero en una ciudad grande, lo que se le exige es que sepa superar los retos que tiene de futuro”

“La inmigración es un fenómeno que hay que encajar y cohesionar, admitiendo que hay diferencias sociales, culturales y religiosas muy importantes. Pero también es una ventaja, porque es sal nueva, y Reus ha sido una ciudad que ha tenido siempre a gente extranjera”
¿Qué piensa que debe tener un alcalde para que la gente le dé su voto?
Ante todo, credibilidad. Debe presentar una propuesta política y un programa que la gente se pueda llegar a creer. El hecho de representar una parte del pensamiento colectivo, como puede ser un programa político relacionado con el partido, obliga a que se tenga que adaptar a las características de cada ciudad o pueblo, que apele a su identidad, para entendernos. Y aparte de la credibilidad que significa todo esto, tiene que haber un elemento de empatía, es decir, conectar, ser cercano, ganarse la confianza a los ciudadanos.

¿Y cómo se gana?

Pues en un aspecto amplio, por los votantes del partido y por las siglas de esta formación. Pero si quieres llegar a la población, tiene que haber esta empatía de la que le hablaba.

El secreto es ser cercano al ciudadano.

Es imprescindible, pero también tiene sus riesgos, porque el Alcalde, sobre todo en una población grande, no es un asistente social. En poblaciones pequeñas hay contacto permanente y se pueden solucionar temas concretos con una simple conversación. Y un alcalde de una ciudad grande, sí, de acuerdo, debe estar al corriente de las problemáticas pequeñas, pero lo que se le exige es que sepa conducir el municipio y supere los retos que tiene de futuro.

Y no hay tiempo para todo.
Claro. Si se quiere ir con énfasis, esto requiere una cantidad enorme de tiempo del que no dispones, y entonces tienes que ser una mezcla entre estar cercano a los ciudadanos, pero sólo durante un tiempo. Si no, pierdes la prioridad de definir un futuro de ciudad, una estrategia, un estar conectado con lo que pasa en el mundo municipal.

Y un Alcalde debe serlo en todo momento.

Las 24 horas al día, créame. A mí me lo definió muy bien cuando tomé posesión del cargo, porque me dieron un teléfono móvil y me dijeron que debía llevar siempre conectado por estar localizado en cualquier momento.

Debe ser difícil compaginarlo con otra profesión.
En mi caso, aunque hubiera querido no lo habría podido hacer, porque soy directivo de una entidad bancaria y en el momento en que yo me dediqué a la política, esta entidad era pública. Pero vaya, todo termina sirviendo. A la hora de hablar en público, por ejemplo, me sirvió ser Diputado a les Corts, y mi formación económica me ha resultado muy útil al Ayuntamiento.

Un Ayuntamiento de una ciudad importante.
Sí, Reus es una de las ciudades más importantes de Catalunya, uno de aquellos núcleos territoriales imprescindibles, y en ciertos aspectos sobresale más que algunas capitales de provincia. Es una ciudad muy vital, con gente muy inquieta, exigente y agradecida.

¿A qué se refiere con exigente?
En todo. No sólo en que las calles estén bien, sino también en la proyección económica y social, y en la posición respecto al conjunto de las ciudades de Catalunya. Y con una población que va creciendo progresivamente. En los años noventa se estabilizó sobre los 90.000 habitantes, pero con todo el boom de la inmigración ahora estamos entre los 105.000 y 110.000.

¿Y como llevan la inmigración?
Tratamos de aprovecharla. Es un fenómeno que hay que encajar y cohesionar, admitiendo que hay diferencias sociales, culturales y religiosas muy importantes. Pero también es una ventaja, porque es sal nueva, y Reus ha sido una ciudad que ha tenido siempre a gente extranjera, desde gente que trabajaba para la exportación, a técnicos que estaban en la industria petroleoquímica. Le aseguro que no habríamos podido tener el desarrollo económico que hemos tenido sin la inmigración. Y ahora también hay que sacar provecho: la gente es consciente de que es esencial para poder tener la abuela o el abuelo en casa, por ejemplo bien atendido.

¿En qué se basa la economía reusense?
Es muy variada. El comercio es muy importante, y el 75% de su estructura económica son los servicios: Reus es la capital de servicios del sur de Catalunya. En cuanto al sector industrial, es una base de transformación agroalimentaria, industria químico-farmacéutica y los transformados metalúrgicos.

Todo ello habrá hecho que mucho gente llevara su negocio en Reus.
Desde el punto de vista logístico tenemos un centro integral de mercancías. Hace casi 10 años, cuando empecé a ser alcalde, teníamos 74 hectáreas de suelo industrial y ahora tenemos 600, 165 de las cuales en un parque tecnológico. Los que decían que no había, ahora afirman que hay demasiado.

Y a pesar de la "rivalidad" con Tarragona, las sinergias deben ser importantes.
Son evidentes y no las producen las administraciones, sino los ciudadanos. Pero la configuración metropolitana está hecha con gente que vive en Tarragona y trabaja en Reus, o gente que vive en Reus y trabaja en Barcelona, o estudiantes que van y vienen de un lugar a otro. En este sentido tenemos una conjunción casi perfecto. Y en cuanto a la rivalidad, pues sí, hay proyectos que ganan ellos, y otros que ganamos nosotros. Reus y Tarragona son complementarias en muchas cosas, por tanto, de cara al ciudadano es como una sola ciudad.

¿El paso del AVE les ha ayudado?
Sin duda nos ha ayudado y mucho. Quizás la estación no está ubicada en el mejor lugar, pero tenemos que mirar lo positivo de todo ello. Y dentro de dos, tres años, tendremos otra estación de tren de alta velocidad en una salida de autopista entre Reus y Tarragona, y esta será verdaderamente la que nos dará la dimensión de accesibilidad de manera más centralizada. Entonces tendremos que buscar la manera de conectar las dos, y cuando todo este sistema esté terminado, tendremos un emporio ferroviario imponente que girará entorno a un elemento central, como es el aeropuerto.

Y el turismo también debe ser un factor clave para ustedes.
Tuvimos una prueba de fuego el primer año que pusimos el centro de interpretación y hemos tenido 52.000 personas de visitantes. La verdad es que ha sido un reclamo. Fuera de la zona, no hacemos campaña porque no tenemos dinero, pero a medida que se vaya consolidando, iremos teniendo más recursos para hacer publicidad y llegar más lejos. Ya lo estamos haciendo en vuelos de low cost: ahora tenemos 14 conexiones octubre tendremos 19. Conectados con el centro de Europa, con el área de influencia anglosajona, y con 5 destinos en toda España. Una especie de Reus-París-Londres (ríe).

Hay reusenses muy ilustres que siempre se han mostrado muy orgullosos de haber nacido aquí.
Sí, la verdad es que sí. Hay algunos que todo el mundo los conoce, como Antoni Gaudí. Otros son muy mediáticos, como Andreu Buenafuente. Y pienso que tenemos que aprovechar esta proyección que nos dan para difundir aún más nuestra ciudad: el general Prim, el pintor Fortuny son otros que también conviene reivindicar. A nivel internacional, claro.

¿Sufren la crisis?
Sí, está claro que la sufrimos. Quien no la padece? Pero el Plan General de Reus nos permite tener un flujo de construcción constante y en este sentido no lo notaremos tanto como las zonas de costa. En general, creemos que debería haber más presencia pública en la construcción. Nosotros concretamente tenemos un plan de acción municipal con 4 inversiones en este mandato que superan los 616 millones de euros. Esto quiere decir que sí, que somos conscientes de la situación, pero que no nos dejemos amedrentarse. Este año el presupuesto se ha tenido que ajustar, pero hemos podido destinar 115 millones a inversiones. Y el hecho de que el crecimiento del paro en Reus esté 6-7 puntos por debajo de la media resulta bastante significativo.

¿Qué es lo que más le pide el ciudadano?
Lo que más preocupa ahora es la circulación, el aparcamiento ... y las defecaciones de los perros. Pero también hay otros problemas. Y a mí, una de las cosas que más me preocupa en la actualidad es el paro. Y otro factor es el de la seguridad.

¿Qué proyectos importantes tienen hasta que acabe la legislatura?

Hay muchos, unos que ya están en marcha y otros que comenzaremos este año. El macroproyecto del Ayuntamiento es el Tecnopark, el parque tecnológico que supondrá un cambio en la estructura económica. Lo que haremos será aportar un valor añadido para la investigación sobre la funcionalidad de los alimentos y todos los elementos nutricionales. El Ayuntamiento invierte 3 millones de euros en una empresa biomédica de capital riesgo con 22 socios privados, que sólo está a 3 ciudades europeas, y dispone de 9 equipos que están trabajando en investigación. Y lo podemos hacer porque creemos.

Un gran proyecto.
Dentro de este proyecto está la plataforma clínica de los ensayos que es el hospital, que encabeza un grupo que se llama Fadesa, y que es un grupo municipal que gestiona 32 unidades médicas de toda la provincia de Tarragona. Este hospital nuevo tiene un coste de 120 millones de euros y es un hospital municipal, es decir, que paga el Ayuntamiento. Será de primera línea, con habitaciones individuales, con la más alta tecnología. Será un referente, sin duda.

Se le ve muy involucrado en estos proyectos.
24 horas al día, se lo aseguro. Los Ayuntamientos lloran y no tienen derecho a hacerlo, porque esto es sólo la expresión de su incapacidad. De dinero nunca es suficiente, lo que viene del Estado y la Generalitat debe ser un más a más, pero es evidente que te lo tienes que buscar, así que yo sólo pido a los ciudadanos el 19% del dinero que nos gastamos. El resto hay que despabilar.

Se volverá a presentar en la próxima legislatura?
Empezaremos el segundo plan estratégico que nos debería permitir afinar mucho más en las políticas que tienen la formación del plan que dejaron cuando fui alcalde. Esto quiere decir que el proyecto que tengo entre manos difícilmente se acabará a finales de esta legislatura, así que si los compañeros de partido y, sobre todo los ciudadanos lo quieren, tengo previsto volver a presentar.

Le quedan años a la alcaldía pues.
Siempre digo que acabaré volviendo a mi lugar de antes cuando termine de ser alcalde. Pero, mientras pueda seguir haciendo este servicio y haya proyectos, seguiré. El día que vea que esto se agota o que se necesita dar un salto adelante, pues plegaré. A mí no se me había pasado nunca por la cabeza ser alcalde de Reus, aunque la vocación política la he tenido desde muy jovencito. Mi abuelo había sido fundador de la Unió Socialista de Catalunya, o sea que este ambiente siempre se ha vivido en casa.