Alcalde pedáneo de Tredòs

Andrès España Vilo

Se ha ido evolucionando

"Los pequeños pueblos también tienen problemas para resolver"

Andrès España asegura que ser alcalde es una vocación, hace un servicio para su pueblo, a cualquier hora pueden llamar-le, y más, en un lugar tan pequeño.

Lunes, 22 de Junio de 2009
Es el alcalde del municipio más pequeño que de momento ha pasado por Alcaldes.eu, pero a buen seguro que sus problemas deben ser los de cualquier municipio. El hecho de encontrarse cerca Baqueira ha propiciado que se haya construido todo un complejo orientado al turismo, aunque su monumento más destacado es una iglesia románica, la de Santa Maria de Cap d'Aran. Antiguo convento de templarios, tuvo una gran influencia entre los siglos XIII y XIV, consiguiendo por Tredòs la exención del pago del Galí Reiau, único tributo al que estaban obligados los araneses.
"En pueblos tan pequeños como el nuestro, no creo que haya los problemas de las grandes ciudades, claro, pero también tenemos nuestros pequeños problemas. Con poquito de presupuesto que tenemos, hacemos todo lo posible para que los vecinos estén contentos"

"Los pueblos pequeños deben ser cerrados de tipo. La generación que sube es bien diferente. Viaja, ve mundo, se va a estudiar fuera, y eso te da una perspectiva de la vida y del mundo en que vives bien diferente"

"Para mí, la política es una vocación, y hago un servicio para mi pueblo, pero sin el negocio de casa no podría vivir. Eso sí: soy alcalde las 24 horas del día porque a cualquier hora pueden llamar, y más aquí, en un lugar tan pequeño"
Es un ejemplo de longevidad como alcalde. ¿A qué lo atribuye?
Hombre, la verdad es que hemos hecho muchas cosas por el pueblo, aunque sea tan pequeño. En primer lugar porque tenemos ingresos; piense que Baqueira, que ya ve que es bastante conocido, pertenece al pueblo de Tredòs y Salardú. Por unos convenios que se hicieron en su momento, Baqueira nos reparte un poco de campo y nosotros tenemos unos ingresos directos con los que podemos hacer obras. Y gracias a ello, hemos podido hacer calles nuevas, todo el alcantarillado, el alumbrado público, los depósitos de agua, incluso hemos podido restaurar la iglesia.

Sí, ya nos hemos fijado. Un gran patrimonio.
Tenemos una iglesia románica muy bonita que había estado 22 años cerrada, y que estaba en un estado lamentable. Cuando entré de alcalde, nos mover con el Consejo General de la Vall d'Aran, y los Ayuntamiento del Naut Aran y Tredòs, para destinar 12 millones de las antiguas pesetas a la restauración de la iglesia.

La iglesia es el más destacado de Tredòs.
Es que somos muy poquitos. Con derecho a votar, unos 80. Y con el núcleo de Baqueira que pertenece a Tredòs, pues cuente unos 200, quizá un poco más. Así que las elecciones municipales se votan en cada pueblo, ya los demás comicios se votan en el Naut Aran, en Salardú.

A ver, a ver. ¿Me lo puede explicar con más detalle?

Sí, hombre. Cuando hay elecciones municipales, las de elegir alcalde, para entendernos, se votan tres papeletas: una para el pueblo donde vives, otra por los Concejales de la alcaldía del Naut Aran y otra por el Consejo General de la Vall d'Aran, por el Síndic. Y las otras elecciones, las de la Presidencia de la Generalitat y las Generales se votan en Salardú, que es el Ayuntamiento del Naut Aran.

¿Y cómo se articulan entonces, las relaciones entre los dos municipios?
Funcionamos conjuntamente. Tredòs depende de la alcaldía de Salardú, la capital del Naut Aran, y cuando allí se quieren hacer proyectos, nos lo consultan. El alcalde del Naut Aran, no puede hacer nada sin el consentimiento del de Tredòs, y al revés, así que todo debe estar firmado por los dos conjuntamente.

¿Cómo se gestiona un pueblo tan pequeño? ¿Es quizás más fácil que otros municipios?

No creo que haya los problemas de las grandes ciudades, claro, pero el pueblo también tiene sus pequeños problemas. Con poquito de presupuesto que tenemos, hacemos todo lo posible para que los vecinos estén contentos. Por ejemplo, tenemos un local social que pocos pueblos como el nuestro tienen, y además lo tenemos muy bien equipado. También hemos restaurado una pequeña casa que teníamos para los cazadores. Pero claro, todo esto se puede hacer siempre y cuando tengas un poco de presupuesto. Y ya se sabe que aquí, la cosa nunca como se quisiera. Sobre todo en lugares pequeños.

¿Y estos presupuestos donde los venden?

Es el canon de la estación de Baqueira. Todo los que son impuestos de IBI, es decir los bienes inmuebles, de licencias de obra, de impuestos de coches... van directamente al Ayuntamiento del Naut Aran. Pero el ayuntamiento también nos ayuda en algunas obras: la limpieza de la nieve cuando cae mucha, nos arregla las tuberías de agua si están rotas, y cada cuatro años procura hacernos una obra más o menos grande, según las necesidades . La verdad es que colabora bastante bien.

Claro. Quien tiene más es quien aporta más.

Si, el Ayuntamiento del Naut Aran ha hecho mucha construcción, como por ejemplo toda la zona nueva del Vall de Ruda de Baqueira. Piense que de allí han salido miles y miles de euros de las licencias de obras. De toda la Vall d'Aran, este ayuntamiento era el que más superávit tenía, y también el que disponía de mayor poder adquisitivo. Pero con la crisis, ya no entra lo que entraba. Y eso se ha notado.

Así que la crisis también ha llegado hasta aquí.
Sí, claro. Si no entran licencias, no entran proyectos. Y si no entran proyectos, no entran dinero. Es de cajón, eso.

Pero tendrán otros ingresos, ustedes. El turismo, por ejemplo.
Sí, es verdad. El turismo ha sido clave. En muchos sentidos, porque entre otras cosas, ha salvado muchos pueblos que iban a desaparecer. Hasta los años cincuenta, aquí sólo se vivía de la agricultura, la ganadería y poco más. Entonces se empezaron a hacer presas, pantanos, y con ellos, vinieron inmigrantes del sur de España. Cuando el tema de Baqueira se comenzó a potenciar, primero con el turismo francés, luego con el de aquí, entonces ya salieron otras maneras de ganarse la vida. Y aquellos que tenían una cuadra con animales, la convirtieron en restaurante. Y así se ha ido evolucionando.

¿Y qué más tenemos en banda de cuadros reconvertidas?

Pues un par de hoteles de tres estrellas, dos residencias casa de payés, y un hotel de una estrella. También hay dos restaurantes, un campo de golf a 500 metros, una toma para la gente que quiera ir a pescar, los lagos de Colomers y de Saburedo. Sí, la verdad es que tenemos varios atractivos.

Las temporadas deben estar muy marcadas.

Aparte del tema de la crisis, este año pasado, por el Puente de la Purísima y en Navidad, Baqueira batió récords de gente, incluso en forfaits de temporada. Todo tal vez por la buena nieve que había, o porque como los otros años la economía era mejor, la gente iba más al extranjero, y ahora prefiere no ir demasiado lejos. Pero vaya, entre semana, la cosa va floja de empleo.

Aun así sorprende lo del turismo, porque la sociedad aranesa ha sido, por razones geográficas, cerrada de tipo. Y el turismo requiere extraversión.
Pero eso era antes, ahora ya no. La generación que sube es bien diferente. Viaja, ve mundo, se va a estudiar fuera, y eso te da una perspectiva de la vida y del mundo en que vives bien distinta. Mi generación no, y la de mis padres aún menos. Piense que eso era de acceso más bien difícil hasta que el año 48 o 49, en que se inauguró el Túnel de Vielha. Y antes, en el año, cuando se abrió el Puerto de la Bonaigua.

Es comprensible.
Claro, toda esta gente la única salida que tenían era la de Francia, y lo que hacían era ir de casa en el campo y del campo a casa. No había demasiado tiempo para nada más. Y quizá por eso también cerraban mucho.

Hablamos de su trabajo. Su día a día debe estar lleno de peticiones de sus vecinos.
Antes trabajaba en Baqueira llevando el mantenimiento de una empresa y también estaba el ayuntamiento, pero llegó un momento que el ayuntamiento se hizo más grande, se empezaron a llevar más cosas, y requirió que me dedicara únicamente al consistorio .

¿Y hoy por hoy es la única ocupación que tiene?
Bien, en casa tenemos una residencia de casa de payés que tiene habitaciones. A ver, somos alcaldes pequeños, así que tenemos sueldos también pequeños, y no podemos olvidar que tiene que haber otras cosas.

Sí, ya debe pasar en pueblos pequeños.
Si, la verdad es que el presupuesto que tenemos los alcaldes pedáneos es pequeño, más bien es un trabajo de favor. La verdad es que para mí es una vocación, y hago un servicio para mi pueblo, pero sin el negocio de casa no podría vivir. Eso sí: soy alcalde las 24 horas del día porque a cualquier hora pueden llamar-, y más aquí, en un lugar tan pequeño.

Al ser tantos pocos habitantes, ¿se deben acentuar las críticas?
Hombre, de oposición siempre hay. Pero si te llevas bien con la persona que le ha fallado la luz y le vuelves a colocar al día siguiente, pues queda todo arreglado.

¿Y cómo es su día a día?
Una de las tareas que hago cada día es dar un paseo por el pueblo. Así me doy cuenta de las cosas que no funcionan: un farol que está estropeado, un banco que hay que arreglar... este tipo de cosas. Tenemos una brigada que se encarga de este tipo de trabajos, que, según la época del año, tienen más trabajo.

El invierno supongo que debe ser duro.
Sí, este año hemos tenido muchos desperfectos por la nieve, y se han roto muchos muros y rejas del suelo que se han tenido que arreglar. Pero es lo que hay. Y ya estamos acostumbrados.

¿Qué proyectos tienen para un futuro inmediato?

La crisis ha cambiado muchas prioridades, y nos hemos quedado sin sol urbano. Así que quizás de cara a más adelante, lo que haremos será hacer una ampliación para construir casas de protección oficial. Aquí hay muchas familias que los hijos les han marchado o no tienen descendencia, y nos estamos quedando sin población.

O la van teniendo mayor.
Si, por edad, los mayores van desapareciendo, y como no hay hijos que se cuiden, se van cerrando puertas. En cinco años se han cerrado siete u ocho casas en el pueblo, y lo que pasa es que si hay suerte, son compradas por alguien de fuera pero no se va a vivir, así que son casas fantasma. Así que la idea es coger un solar, intentarlo lo recalificar-para hacer casas de protección oficial, y potenciar que vengan a vivir todo el año familias jóvenes.

¿Y cómo vamos de terrenos?

Está un poco difícil. El precio rústico no está el mismo que el urbano y eso hace que, claro, haya divergencia de intereses.

A pesar de los problemas, sin embargo, usted parece feliz de ser alcalde.
Ya me he acostumbrado, qué quiere que le diga. Mire, este año me voy a hacer 64 y si puedo, el año que viene me jubilo. Estoy también de presidente de la Sociedad de Cazadores y Pescadores, y tal vez cuatro años más aún me animo.