Neus Bulbena Burdó

Ciudadano como todos

“Un alcalde es un ciudadano más. Con los derechos y deberes de cualquiera”

La alcaldesa de La Garriga asegura que tiene responsabilidades, pero procura no perder de vista que es una ciudadana más, con los derechos y deberes que tiene todo el mundo.

Lunes, 27 de Julio de 2009
Situada en la comarca del Vallès Occidental, a sólo 40 kilómetros de Barcelona, y muy cerca del macizo del Montseny, La Garriga es de aquellos municipios que afrontan la modernidad sin complejos, sin querer dejar atrás su personalidad, forjada de 'raíces campesinas, de casas y de tierras de cultivo. En los últimos años, ha experimentado un rápido crecimiento y actualmente hay censados 15.000 habitantes.
“Tengo responsabilidades, pero yo soy un ciudadano como todos. Es decir, tengo los derechos y deberes al igual que todos, pero además tengo que responder ante la ciudadanía, con un poder de decisión que conlleva unas responsabilidades”

“Un alcalde lo es 24 horas y eso es una de las cosas que, a veces, cuesta. Puedes estar un día sentado en una terraza y la gente quizás no entiende que también tienes que tener unos momentos para ti, se sientan a tu lado. Pero son las reglas del juego”

“Me gusta saber todo lo que se hace y lo que se deja de hacer porque me da mucha inseguridad tener que hablar de un tema que no conozco. El estar acostumbrado a ser profesora y tener el hábito de preparar mis clases antes, hace que en política haga lo mismo”
¿Sigue combinando su profesión con la política?
Ahora mismo no. Tengo una excedencia y me dedico exclusivamente a la política. Es una de las ventajas que tenemos los funcionarios, que podemos dejar durante un tiempo nuestro trabajo y luego reincorporarse sin ningún tipo de problema. Además, al dedicarme a la docencia hace que mis alumnos siempre tengan la misma edad, así que la relación no cambia y puedo seguir con la misma dinámica. Lo que tengo muy claro es que soy una profesora de matemáticas dedicada a la política y no una profesional.

¿Y el ser profesora le ha ayudado en su labor política?
A mí me parece que estar acostumbrado a hablar en público ayuda, porque el hecho de enfrentarse a una clase de 30 adolescentes da mucho bagaje (risas). He sido directora 8 años y el hecho de presidir muchas reuniones también otorga experiencia. Y también pienso que el hecho de ser matemática otorga una visión esquemática de los problemas: dejas de lado lo que no resulta relevante, planteas la cuestión, miras cómo se puede resolver, y de qué herramientas se disponen.

¿Algún ejemplo?
Uno de los aspectos que nunca había entendido era el tema de los presupuestos municipales. Así que cuando entré como concejal de economía y finanzas, me propuse hacerlo comprensible, no sólo para mí, sino también para cualquier otra persona que estuviera interesada. Así que aquí me salió la vertiente pedagógica. Pienso que el resultado final valió la pena, porque conseguimos que los presupuestos fueran algo comprensible y se pudieran explicar a la gente.

También le habrá servido para acercarse al ciudadano, algo que siempre resulta importante para una primera autoridad municipal, ¿verdad?

Es básico y yo además lo tengo muy claro. De acuerdo que tengo responsabilidades pero procuro no perder de vista que soy una ciudadana más, con los derechos y deberes que tiene todo el mundo. Tengo responsabilidades, pero yo soy un ciudadano como todos. Es decir, tengo los derechos y deberes al igual que todos, pero además tengo que responder ante la ciudadanía, con un poder de decisión que conlleva unas responsabilidades.

No siempre ha sido así. Para algunos colectivos del Alcalde es una figura importante.
Lo admito, pero no podemos dejar de lado lo que es importante. Y si al acabar un parlamento, tengo que empezar a recoger sillas, no me importa hacerlo.

La deben parar en todo momento.
Un alcalde lo es 24 horas y eso es una de las cosas que, a veces, cuesta. Puedes estar un día sentado en una terraza tomando algo y la gente quizás no entiende que también tienes que tener unos momentos para ti, se sientan a tu lado. Pero son las reglas del juego, y considero que hay que ser respetuoso, porque forma parte del cargo el hecho de que tengas que hacer de Alcalde las 24 horas del día. Y es curioso porque yo siempre había dicho que quería separar muy bien mi esfera profesional de la personal. Pero así son las cosas.

¿Cuáles son las necesidades más importantes en estos momentos en La Garriga?
Bien, ahora estamos metidos en el tema de la biomasa. Hemos pedido licencia de actividades para instalar una planta de biomasa de subida de energía con residuos forestales y esto preocupa muchísimo. Y también el tema de la doble vía del tren. En general, sin embargo, pienso que somos un pueblo que todo el mundo le preocupa más lo que le pasa a su alrededor (su calle, su jardín, su entorno, el tema de los residuos), que no temas más generales.

Dice que son un pueblo, pero quizás ya se acercan más al cabo de ciudad.
Somos 15.000 habitantes, y quizás no somos exactamente un pueblo en el sentido estricto, pero tampoco considero que seamos una ciudad, porque conlleva otros aspectos que evidentemente nosotros no tenemos. Es cierto que ha venido mucha gente, pero mantenemos una esencia de pueblo "de toda la vida". Hay quien le da miedo que podemos crecer tanto, pero lo cierto es que en La Garriga puede venir a vivir quien quiera. Hasta cierto límite, pero. Creo que nuestro techo poblacional debe situarse alrededor de los 20.000 habitantes.

¿Y la gente del municipio acoge bien a los que vienen de fuera?
Tenemos un índice de inmigración pequeño, en parte quizá porque el precio de la vivienda no es precisamente bajo. Estamos alrededor de un 9%, lo que comparado con el 20-25% que tiene Vic, por ejemplo, es relevante. Hay una comunidad magrebíes que hace muchos años que es, ya pesar de peculiaridades culturales como el pañuelo en la cabeza, por ejemplo, no hay conflictividad.

¿Sólo magrebíes?
Ahora ha llegado un volumen muy importante de gente sudamericana, sobre todo mujeres. Es curioso, en este sentido, cómo ha cambiado esto. Antes, los señores que venían de fuera, a los que se decía "la gente de la colonia", son los que se han acabado instalando aquí. Y ahora vienen otros que también ha acabado conviviendo.

¿Y de esos 15.000 que están censados, todos viven y trabajan aquí?
Tenemos a mucha más gente que vive aquí y trabaja fuera. Mucha pareja joven y muchas criaturas, porque la gente busca la calidad para su familia. Y en cierto modo, este carácter de pueblo hace que los niños puedan estar en la calle y vivir en un entorno que una ciudad más grande no lo permitiría.

¿La riqueza de La Garriga viene básicamente de los servicios?
Nosotros somos un pueblo de servicios. En cuanto a la industria, hemos sido siempre famosos por los muebles, pero ahora hay crisis, y eso se ha notado mucho. También hay textil, que se resiente mucho por la competencia china, y otros, claro. Nuestra riqueza se fundamenta en los servicios, somos la pequeña capital de comarca, después de Granollers, claro. Y el porcentaje de desempleo es bajo.

Uno de los elementos que tienen de promoción turística son las aguas termales.
Sí, es más un movimiento de fin de semana y de tratamiento puntual. Quiero decir que la gente no viene a pasar un mes. Antes venía la gente de Barcelona a pasar el verano: llegaban con los primeros calores y se marchaban cuando empezaban las escuelas. Ahora esto pasa cada vez menos: la gente ya viene a vivir aquí.

Un pueblo de veraneo, vaya.
Sí, hay una ruta modernista muy interesante. Los señores de Barcelona se instalaban aquí, iban a tomar las aguas, y han dejado un legado artístico muy interesante.

Y que además, están muy bien situados.
Sí, tenemos una climatología especial. Una especie de microclima que hace que aquí no haga tanto frío ni tanto calor como en otros municipios. Estamos justo donde empieza el Congost, y supongo que debe tener que ver. Por eso estamos tan a gusto.

¿Qué proyectos importantes se están llevando a cabo?
Somos un municipio que estamos muy faltos de equipamientos. Así como a nivel educativo tenemos una gran oferta-tenemos escuela de música, de arte y de dibujo municipal y equipamientos deportivos-, en cuanto a los cívicos, no tenemos y no sabría decirte porque. Y entonces apostamos por ello, para un gran proyecto. Pero lo digo con la boca pequeña porque hace siete años que se proyecta y no la acabamos de cerrar. Se trata de una fábrica que se llama Can Luna y que está instalada en el centro del pueblo. Debe pasar a ser municipal, para que se convierta en el centro de referencia del municipio.

Todo llegará.
Aún hay más: el proyecto de Can Raspall, por ejemplo, que son dos casas restauradas del arquitecto Joaquim Maria Raspall, que serán un lugar donde nos trasladaremos una parte del Ayuntamiento. Será un centro de turismo, el lugar de salida de la ruta modernista. Después estamos restaurante otra casa que también nos han dado con un convenio urbanístico, y que llamamos la Torre del Fanal, que debe ser nuestro centro de entidades. Ah! Y nos están haciendo un nuevo CAP.
 
Grandes cambios.
Y aún más porque pienso que esta legislatura será una gran apuesta de reforma del centro, porque pensamos hacerlo peatonal. Tenemos en contra de algún comerciante y algunos ciudadanos, porque el tema de apartarse del aparcamiento del centro está llevando un poco de polémica, como en todas partes. Pero debe hacerse por fases para que en La Garriga tenemos dos grandes fechas: la campaña de Navidad y Corpus, donde llenamos las calles de alfombras.

Se la ve muy entusiasmada en todo lo que hace.
Lo vivo mucho, lo reconozco. Me gusta saber todo lo que se hace y lo que se deja de hacer porque me da mucha inseguridad tener que hablar de un tema que no conozco. Supongo que el hecho de estar acostumbrado a ser profesora y tener el hábito de preparar mis clases antes, hace que en política haga lo mismo.

¿Y su labor política? ¿Tiene mucho futuro?

Siempre he dicho que como cabeza de lista sólo me presentaría a dos legislaturas, y de hecho mi compromiso con el Partido era para el 2003 y 2007. Pero si sigo o no, me plantearé el último año. No pienso en el redite electoral, porque mi aspiración no es la política. Y eso siempre es una ventaja.