Josep Mayoral Antigas

Ciudad de la paz

"Lo que es local y global pueden estar en una misma sintonía"

Josep Mayoral está seguro que el contacto directo con la gente es lo más gratificante de la política.

Lunes, 27 de Julio de 2009
La capital y ciudad más poblada del Vallès Oriental, Granollers, con cerca de 46.000 habitantes, es uno de los motores de la comarca, que vive del comercio y las industrias, aunque en la parte sur del municipio, en el paraje de Palou, aún conserva zonas agrícolas. Su historia no es de hace cuatro días: se remonta a más de 4.000 años, aunque los hallazgos arqueológicos más importantes son las de la necrópolis de Can Trullàs, en la época romana. El nombre de Granollers no aparecerá hasta el año 944, y dando una vuelta por el municipio, se puede encontrar edificios tan destacados como el edificio renacentista que había servido de Lonja del Grano, o el antiguo Hospital de Sant Domènec, un ejemplo de arquitectura gótica.
“El conjunto del país ha entrado en una situación preocupante. Y nosotros, como dinamizadores económicos, lo hemos notado más. Pero la diversificación ha hecho que hayamos sido capaces de encontrar almohadas con otros sectores que están a la baja”

“La generación a la que pertenezco empezó a hacer política en momentos muy complicados, imaginábamos una sociedad determinada y hemos tenido la fortuna de vivir de primera mano todos estos procesos”

“El trabajo del alcalde es un trabajo de estar en la calle, de hablar con la gente, tratar de mantener con el ciudadano un diálogo permanente. Esta es la política de la proximidad, de recibir críticas, de ver impulsos, de compartir ilusiones y problemas”
Es alcalde de una ciudad importante.
Tiene una larga historia, que comienza en el siglo II, y el hecho de que haya sido un punto de intersección de caminos, de comercio, de mercado, lo ha favorecido más. Ha sido uno de los motores de la zona, y la llegada del ferrocarril, el año 1854 permitió desarrollar un papel muy importante, no sólo desde un punto de vista de servicios y de mercado, sino también de ciudad industrial.

Que sólo ha hecho que consolidarse.
Sí, Granollers es sin duda la puerta norte de la región metropolitana, con una fuerte presencia de la industria, y donde más de un 20% de la población activa está vinculada a este sector. Hay muchos flujos de relación con otras comarcas, como el Maresme o Osona, y el hecho de que tenga media docena de ciudades a 30 kilómetros, hace que todo ello sea una zona de ciudades de servicios, de generación de riqueza, en definitiva , de articulación territorial.

Una articulación que hace casi todo gire en torno a la industria.
De la industria y los servicios, diría yo. Granollers es una ciudad que tiene un comercio muy vivo, muy rico. Los comercios del centro tienen un papel importante dentro de la organización de las emisiones comerciales de Cataluña. Y ello sin olvidar la otra vertiente, la de los servicios a partir del momento que es cabeza de comarca, y por lo tanto, hay necesidad de justicia o de salud, por mencionar a dos.

Por eso quizás Granollers debe tener más gente que trabaja y no que vive en...
Sí, aquí viven 60.000 personas, pero hay en estos momentos alrededor de unos 30.000 puestos de trabajo. La población activa es de unos veintisiete, veintiocho mil, por tanto, quiere decir que la mitad de la población trabaja fuera.

La comunicación debe favorecer.
Sí, está muy bien. Tenemos dos líneas de tren y tenemos una buena red de carreteras. Aun así, seguimos reclamando mejoras. Hemos pedido con otras ciudades vecinas que la línea ferroviaria orbital debería completar la transversalidad de nuestro sistema de comunicación, que está muy vinculado a Barcelona. Con poblaciones como la nuestra del área metropolitana que están creciendo tanto, esto resulta imprescindible. Tenemos que poder ir a Sabadell en tren sin tener que hacer aventuras en Montcada. Y también creemos que es imprescindible una conexión ferroviaria con el Maresme.

El hecho de tener el Circuito de Catalunya aquí al lado también debe ayudar al plantear este tipo de temas sobre la mesa.
Por supuesto. No se entendería la oferta hotelera de Granollers, que supera los 1.000 camas, sin el Circuit. Y el incremento de la oferta hotelera viene aparejada con la presencia del Circuito pero también la organización de los Juegos Olímpicos donde estuvo la sede de balonmano, una de nuestras especialidades. El Circuit ya forma parte de nuestro bagaje y en estos momentos el Gobierno de la Generalitat ha iniciado la tramitación del plan director urbanístico del Circuit que nos hará pensar en el potencialmente de sus alrededores.

Vamos al día a día más cercano. La crisis habrá hecho de las suyas.
Sí, claro. El conjunto del país ha entrado en una situación preocupante. Y nosotros, como dinamizadores económicos, notamos estas circunstancias. Aún así, nuestra diversificación ha hecho que hayamos sido capaces de encontrar almohadas con otros sectores que están a la baja, y con otros que se mantienen mejor, estamos procurando reconstituir el gobierno económico social.

¿Podríamos concretar más?
Hemos generado un Consejo del Empleo para que nos permita no sólo pensar en la crisis de hoy, sino también con el futuro. Y este consejo no está sólo en un despacho, es un contrato con el mundo empresarial, para que tanto la administración pública como la empresa privada puedan sacar provecho.

¿Y son este tipo de cuestiones las que más le piden las granollerins cuando vienen a ver?
La mayoría de visitas y contactos de la gente, tienen que ver con estos momentos de preocupación económica. En todo caso, esta es una ciudad activa, en la que la dinámica cultura, social, deportiva, solidaria es muy fuerte y, por tanto, tiene impulsos de mucho interés que miran hacia el futuro. Y desde la administración tenemos que trabajar para lograr objetivos, así que lo que tenemos que hacer es implicar a ellos intensamente.

Esta es una de sus trabajos.
Sí, el trabajo del alcalde, tal y como lo entiendo yo, es un trabajo de estar en la calle, de hablar con la gente, tratar de mantener con el ciudadano un diálogo permanente. Esta es la política de la proximidad, de recibir críticas, de ver impulsos, de compartir ilusiones y problemas. Ben segur que el contacto directo con la gente es, seguramente el más gratificante de la política.

¿Siempre había querido ser alcalde, usted?
Mi generación empezó a hacer política en momentos muy complicados, muy duros, a principios de los años setenta. Imaginábamos una sociedad determinada y hemos tenido la fortuna de vivir de primera mano estos procesos complejos que se convirtieron: el final del franquismo, la transición, los primeros ayuntamientos ... Yo diría que la vocación de mucha gente de mi generación ha sido la de contribuir a cambiar unas cosas que entonces eran muy complicadas.

También tiene un papel destacado en la Diputación de Barcelona.
La Diputación también es política local en estado puro. Y también he tenido la suerte de poder vivir de primera mano la intensa evolución estos últimos años, de los 311 municipios de la provincia de Barcelona, sobre todo en carreteras, obras públicas, turismo y espacios naturales.

Sin embargo, la percepción es que no se sabe muy bien qué hacen las Diputaciones.
Sí, es cierto, pero su labor resulta del todo esencial. Su trabajo va más enfocada a todo lo que es la cooperación en el mundo local, acompañando a los ayuntamientos en sus proyectos, sus objetivos. Para decirlo en pocas palabras, las diputaciones deben ser capaces de hacer cosas que los ayuntamientos, de manera sola, no pueden hacer.

Y aparte de sus trabajos al'Alcaldia ya la Diputación, usted es profesor.
Si, pero no me lo puedo combinar. Soy profesor en una escuela municipal, pero son cargos incompatibles. Pero mi vocación es la enseñanza, y espero volver algún día.

¿Qué proyectos tenemos para la segunda mitad de la legislatura?
Cuando hablamos de proyectos, solemos hablar sólo de los grandes, pero para mí, aquella acera que se ha de arreglar o la luz que no funciona son tan importantes tienen tanta prioridad como los demás. Pero también tenemos de grandes, claro. Uno de los principales es el de levantar la antigua Nacional C-52 para vianalitzar el centro histórico. Esta es una cuestión trascendental para la ciudad: convertir una antigua carretera en un espacio de alta calidad urbanística, comercial y de paso. Junto a ello está el desarrollo del barrio Congost, o la consolidación de esta ciudad que queremos desarrollada.

Alguno más.
La reestructuración de los servicios de salud es otro proyecto con fuertes inversiones que saldar el olvido histórico que esta ciudad tuvo con otros gobiernos de la Generalitat en materia de salud. Pero hay otros proyectos, como la consolidación de la ciudad como referente de carácter cultural, por ejemplo, con la transformación de una antigua fábrica de 16.000 m2 en un espacio de producción artística.

A nivel cultural sería un motor muy importante.
En el fondo, se trata de fortalecer Granollers como ciudad, como capital de comarca, haciendo que sea una ciudad potente económicamente, pero también en el comercio, en la industria, en la cultura, la educación.

¿La educación?
Sí, en estos momentos Granollers es la coordinadora la Red Española de Ciudades Educadoras (REMANSO). Este es un elemento que nos apasiona: la concepción de una ciudad que globalmente educa, pero no sólo en las escuelas, sino también a las plazas, los centros cívicos, a los paseos culturales. También estamos comprometidos en el trabajo por la paz. Granollers no olvida que sufrió un terrible bombardeo el 31 de mayo de 1938 y por eso queremos tener presente que nunca lo olvidaremos creando un centro cultural por la paz que sea un enlace de nuestra ciudad con el mundo entero.

A nivel mundial...
Si, lo que es local y lo global pueden estar en sintonía. Formamos parte de la Junta Mundial de Alcaldes por la Pau, y somos la única ciudad española que forma parte. Somos uno de tantos municipios que en un par de minutos, las bombas dejaron 224 muertos. Y durante años, nuestros padres y abuelos nos lo explicaban en voz baja porque quién sabe lo que podía pasar. Pero ahora, no. Ahora tenemos la obligación de decirlo en voz alta y también de trabajar activamente para que no vuelva a pasar. Ni aquí ni en todas partes.

¿Algún otro elemento que destacaría?
También somos activos en el trabajo por el medio ambiente. Somos una ciudad que enseña con orgullo la transformación del río Congost, una cloaca durante muchos años, los setenta y los ochenta y que hoy está integrado en la Red Natura 2000 de Europa.

Un patrimonio natural a conservar.
Sí, un patrimonio natural pero también uno cultural bastante importante. La Porxada, por ejemplo, donde está ubicado el Ayuntamiento, es un edificio singular que se construyó en 1587 como expresión del poder del mundo del comercio en la ciudad. Fue construido básicamente para fijar el precio, es decir, como una lonja. Es uno de los principales elementos de la ciudad pero hay otros. Y el tema medieval es uno de aquellos que también queremos reivindicar.

Una ciudad de la cual puede estar orgulloso, vamos.
Todo es mejorable, evidentemente. Y sin olvidar el espíritu crítico, que en el fondo resulta esencial para tratar de mejorar y de hacer cosas nuevas, pienso que lo más importante de una ciudad como Granollers, es su gente: pienso que es una sociedad muy madura, muy activa, muy participativa. Sin todos estos elementos, poco se puede hacer.