Josep Antoni Frias Molina

Dedicación e ilusión

"Hay que aprovechar el empuje que tiene el turismo para generar riqueza"

El alcalde de Hostalric asegura que una gran ventaja de la política municipal es la proximidad, saber que la gente puede ver al alcalde trabajar como cualquier otro, pero con más ganas, con ilusión.

Lunes, 27 de Julio de 2009
Con un municipio que no pasa de los 4 km2 de superficie y que con un siglo no ha triplicado su población (que ahora se sitúa en 3.600 habitantes), Hostalric es un pueblo del sur de la comarca de La Selva, a la izquierda del río Tordera. Y a pesar de su pequeñez, no se puede negar su importancia: la antigüedad fue una zona de paso obligado en la ruta norte-sur y el único camino entre Girona y Barcelona. Con una economía de regadío basada también en la explotación forestal, ganadería, industria química, alimentaria y papelera, entre sus lugares de interés se encuentra el Castillo, un Recinto amurallado con 8 torres, una Iglesia del siglo XVII, y una red de túneles subterráneos que atraviesan el casco antiguo.
"Una gran ventaja de la política municipal es la proximidad, saber que la gente puede ver al alcalde trabajar como cualquier otro, pero con más ganas, con ilusión. Pienso que para dedicar tantas horas a un pueblo, tienes que llevar dentro"

"Queremos importar la Città Slow, este movimiento originario de Italia que se ha ido posicionando hacia municipios pequeños y tranquilos que fomentan la recuperación del patrimonio, de los productos de la tierra, y un poco la vida sana"

"A veces perdemos un poco el norte y olvidamos que las grandes infraestructuras son necesarias, sí, pero lo que quiere la gente es que le arreglen esa acera que se ha echado a perder, que se limpie la plaza del centro, que se corten las hierbas que hacen estorbo"
Su carrera política es una muestra muy notable de perseverancia.
Pienso que el haber salido elegido alcalde fue una especie de premio al trabajo hecho. Para mí es muy importante, ya que me lo paso muy bien, disfruto de mi trabajo y resulta muy gratificante. Hasta hace un par de años, cuando tenía que combinar mis trabajos de concejal y comercial, tenía que dar vueltas por toda España y sólo eran los fines de semana cuando me podía dedicar al pueblo, con los sacrificios que ello comportaba para mí y mi familia. Cuando se acercaron las elecciones y tuve el apoyo de todo el grupo para presentarse, no lo dudé. Y ya llevamos más de dos años.

Hostalric es un pueblo pequeño. ¿En qué fundamenta su economía?
Tenemos un polígono basado en el textil que está sufriendo la crisis, claro. Los últimos cinco años, el panorama ha cambiado y las industrias han ido disminuyendo hasta que al final han acabado cerrando. El proyecto de regenerar la zona para poder atraer industrias es complicado, así que ahora el reto es otro: se está haciendo desde hace años un esfuerzo considerable para recuperar nuestro patrimonio y posicionarse así de cara al exterior.

¿Cómo?
A través del turismo. Por suerte ya tenemos un turismo de calidad, así que estamos trabajando en un proyecto donde se pueda involucrar a toda la comarca de La Selva. También estamos montando un centro de interpretación para ser capaces de atraer gente organizando fiestas y ferias.

La de la Semana Santa es notable.
Tiene un éxito brutal, está bien posicionada y arraigada, y la última edición nos visitaron 18.000 personas. Ahora, de cara al septiembre, hay la Fiesta Mayor, y tenemos la Feria de Sant Miquel que ya hace casi 20 años que la montamos. Con la Generalitat también hemos organizado una feria artesanal gastronómica donde hay representación de restaurantes, asociaciones de restauración y alimentación. La idea es que a pesar de hacerse aquí, en Hostalric, pueda ir más allá del ámbito de toda la comarca.

Se venden bien.
Pero lo podríamos hacer mucho mejor. No sólo Hostalric, sino toda Catalunya. Lo que yo intento es difundir el patrimonio de un territorio como es La Selva donde tenemos la Costa Brava, que es un portal excelente para la gente que entra. Pero hay otros potenciales, y lo que queremos es importar la Città Slow, este movimiento originario de Italia que se ha ido posicionando hacia municipios pequeños y tranquilos que fomentan la recuperación del patrimonio, de los productos de la tierra, un poco la vida sana y disfrutar de cosas que el día a día no nos deja hacer, especialmente la gastronomía.

Es interesante, eso.
Sí, en toda España hay municipios que se han definidos como Città Slow, y si hay un poco de suerte en septiembre nosotros también seremos una. La sede central está en Urbieta, pero después se ha extendido mucho por la Toscana. Hicimos un viaje allí para ver todo este movimiento y visitante ayuntamientos, vimos que estamos en este sentido bien encarados.

Todo ello necesitará infraestructuras.
Está claro. Nosotros hemos de intentar reconvertir esta historia hacia servicios. Y a partir ahí, ofrecer un patrimonio, como puede ser la muralla una muralla, por ejemplo, que no hay ninguno igual en todas partes, o unos servicios. Estamos trabajando para ver si conseguimos un hotel, porque es muy importante que la gente se pueda estar. Y a partir de aquí, un aparcamiento claro. La idea es diferenciarse de otros municipios que de alguna manera nos pueden hacer un poco la competencia, como Besalú o Montblanc.

Hablando de otras poblaciones. ¿Hay buena relación?
Sí, sí, hay muy buena relación entre los municipios. Estamos preparando un plan estratégico donde se pueden tocar temas que abarcan desde la gestión de comercios, a los polígonos, los equipamientos mancomunados... la idea es tratar de imponer una economía de escala. En un municipio como el nuestro, que no supera los 4.000 habitantes, esto no se puede mantener, pero si nos unimos con otros, haciendo piña, entonces sí lo creo posible, y es más, tenemos más probabilidades de poder conseguir un financiación.

Que debe ser el gran problema, claro.
La financiación de los ayuntamientos está muy difícil, eso está clarísimo. Y que necesitamos un sistema diferente de financiación, es básico. Hasta ahora hemos tenido la suerte de disfrutar de ayudas importantes, y pienso que ha sido porque pertenecen a proyectos interesantes, que podías defender con ilusión. Aunque pertenecemos a partidos políticos diferentes (yo represento a CiU y el gobierno está el tripartito), lo cierto es que estoy muy contento del trato que tenemos.

Ya vemos, pues, que las relaciones con los de arriba, son buenas. ¿Y con el ciudadano?
Hacemos una encuesta del índice de satisfacción del ciudadano porque a veces perdemos un poco el norte y olvidamos que las grandes infraestructuras son necesarias, sí, pero lo que quiere la gente es que le arreglen esa acera que se ha echado a perder, que se limpie la plaza del centro, que se corten las hierbas que molestan. Así que cada lunes con el Concejal de Urbanismo vamos a recorrer para tomar nota de lo que hay que hacer. A la gente le gustan más estos pequeños detalles que las grandes obras.

La población de Hostalric es bastante segmentada.
Durante muchos años hemos sido ciudad dormitorio. De hecho, ha sido en este último lustro que hemos tenido un crecimiento importante, de un 30% de la población, al pasar de 2.400 a 3.600. Al principio pensábamos que corríamos el riesgo de seguir siendo un municipio donde la gente sólo viene a dormir, pero no. Es más. Le daré un dato que no deja de resultar curiosa: la escuela de Hostalric han venido alumnos de cuatro pueblos de la zona, y cuando éstos empezaron a hacer escuelas, pensamos que tendríamos excedente de aulas. Pero, no, al contrario. Nosotros hemos tenido que poner más módulos.

Sí que hay movimiento.
La vida cultural es importante. Hay más de 30 entidades culturales en el pueblo de diferente carácter. Nunca es suficiente, nos gustaría mucho más. Tenemos retos y creemos que a nivel cultural debemos plantear más ofertas. También hemos hecho inversiones importantes, como el campo de césped, y ahora, con los fondos de Zapatero, cubrimos una pista polideportiva como futura fase de un pabellón. También tenemos casi 400 fichas deportivas, y eso quiere decir que estamos hablando de un 10% de la población.

Y Tomy Robredo ha nacido aquí...
Ja, ja. Bien, no sabemos muy bien si es de Olot o aquí. Nosotros decimos que es nuestro. De hecho es alguien con quien nos gustaría algún día poder hacerle un homenaje. Tiene una trayectoria profesional importante, y como nació aquí, se lo merece. Aunque se marchó bien pequeño.

Con tantos proyectos, le debe quedar corta una sola legislatura.
Cortísima. Necesito otra para terminar los proyectos iniciados. Ahora por ejemplo hay un tema que me preocupa mucho y que queremos trabajar: crear empleo para el municipio porque hay toda una serie de servicios que creemos que podemos gestionarlo desde una empresa pública, como servicio asistencial a domicilio. Ya sabemos que no podremos dar empleo a todos los parados que tenemos pero si vamos gestionando dinámicas de empresas que funcionen pienso que puede ser interesante.

¿La sufren mucho, la crisis?
Hemos ido más tarde que las zonas de alrededor. En el tema inmobiliario, hay un número importante de viviendas que no están ocupadas. El comercio pequeño también está sufriendo mucho porque al final la gente no gasta. Y todo esto conlleva que empiecen a haber problemas sociales.

¿La inmigración, quizás?

En el municipio hay un 14% de la población que nos ha venido de fuera, y una parte importante es subsahariana. Pero no tenemos problemas. Lo importante es que ves como los niños se relaciona, hablan entre ellos, y eso es bueno.

¿Pues cuáles son los problemas sociales?
El trabajo, el trabajo. Tenemos unos servicios sociales que, aunque trabajan excelentes profesionales, se gestiona una ley social que se ha hecho sin recursos. Y es muy duro que desde el presupuesto del ayuntamiento tengamos que asumir unos gastos que no nos corresponden. El gobierno ha desplegado una ley sin tener en cuenta en qué situación estamos y eso es muy duro porque al final no tienes herramientas cuando ves gente llorando, con una situación dramática importante.

Se deben plantear situaciones duras...
Sí, sobre todo cuando te ve alguien a pedir trabajo y no hay. Si esto sucede, hay que afrontar la realidad, y no esconder que el Ayuntamiento no siempre tiene soluciones para todo. Pero hay que ser conscientes de que, una vez más, el Gobierno no da herramientas para solucionar este tema y quizá es lo que más me preocupa en estos momentos.

¿Pueden hacer algo?
Ves, destinar más dinero. En los presupuestos anuales, poníamos 6.000 euros destinados a Servicios Sociales. Este año, hemos puesto 30.000. Pero el problema no es este. A mí lo que a mí me preocupa es que eso no lo puedes mantener eternamente.

A pesar de los problemas, parece vivir muy intensamente la política municipal.

Es que me encanta, mucho, esto porque tengo la oportunidad de trabajar por mi municipio. Ya sé que no seré alcalde toda la vida, pero en un sitio u otro quiero estar por continuar en él involucrado. Sí necesito cuatro años más, pero, para intentar acabar de desarrollar toda una serie de proyectos que apenas hemos empezado a trabajar y que la propia dinámica de la política municipal hace que no pares en ningún momento.

¿Qué cree que tiene que para que la gente pueda volver a confiar en usted?

Una gran ventaja de la política municipal es la proximidad, saber que la gente puede ver al alcalde trabajar como cualquier otro, pero con más ganas, con ilusión. Pienso que para dedicar tantas horas a un pueblo, tienes que llevar dentro. Si pierdes la capacidad de escuchar o de atender el ciudadano en cualquier momento sea la hora que sea y el día que sea, pues quizás más vale que te lo plantees.