Alcalde pedáneo de Arties

Josep Canut

Abierto a las propuestas

"El gran error es pensar que el trabajo que hacemos como alcaldes es imprescindible"

Josep Canut explica que Arties es un pueblo muy pequeño, que todos se conocen, así que todo lo que hace termina influenciando. En cuanto al tema de la política, piensa que lo mejor es que tiene el día a día para ir viendo y conociendo, escuchando sus inquietudes y teniendo la responsabilidad de poder solucionar las cosas.

Lunes, 31 de Agosto de 2009
A 1.144 metros de altura, se encuentra el pueblo de Arties. No podemos decir que sea muy poblado, apenas pasa de los 400 habitantes, pero sus atractivos son innegables: en la confluencia de los ríos Valarties y Garona, ofrece un lugar tranquilo, rodeado de un considerable patrimonio histórico y artístico, en lo que destaca una iglesia del siglo XII, la antigua casa Portolá, convertida en Parador Nacional, y un campanario del siglo XVII. Pero el pueblo tiene otros atractivos.
"En un pueblo pequeño como el nuestro, el objetivo en política es tener tiempo para ir viendo y conociendo el pueblo, oír sus inquietudes y tener la responsabilidad de poder solucionar las cosas"

"La gente espera de sus alcaldes que los arreglen los problemas, sencillamente. Que haya las calles limpias, la basura recogida, y que en verano el pueblo esté cuidado para que los visitantes que recibimos estén contentos"

"Creo que en las alcaldías se debería estar un máximo de ocho años y dar paso a nuevas generaciones que tengan ganas de trabajar. No se trata de perpetuarse en el púlpito, porque llega un momento en que todo se retrasa"
¿Cómo se gestionan dos alcaldías al mismo tiempo?
Pues de la mejor manera posible, pero piense que son poblaciones muy pequeñas y por lo tanto, es relativamente fácil. Lo hacemos de una manera muy equitativa, y delegando funciones. Lo importante es ver cómo se resuelven los problemas.

Sí, claro, pero usted no sólo gobierna: también regenta un negocio.

Sí, pero se pueden llevar bastante bien las dos cosas. Son dos facetas muy distintas, aunque la función es la misma: el servicio al ciudadano. No podemos olvidar que este es un pueblo muy pequeño, que todos nos conocemos, así que todo lo que haces termina influenciando. En cuanto al tema de la política, pienso que lo mejor es que tengo el día a día para ir viendo y conociendo, escuchando sus inquietudes y teniendo la responsabilidad de poder solucionar las cosas.

Supongo que lo que se entiende por "política" en el sentido estricto del término, usted no hace demasiado.
No, no. Lo que yo intento hacer es un servicio a la ciudadanía y no me considero un alcalde que se dedique a la política. Si da un vistazo por aquí ya verá que más alejados de las grandes ciudades no podemos estar. Así que intento prestar un servicio, escuchar las inquietudes de la gente, ser equitativo con todos y cuando se presenta algún problema, tratar de solucionarlo de la mejor manera posible. Esta es mi forma de trabajar.

¿Y qué piensa que espera el ciudadano del Alcalde?
Pues que le arreglen los problemas, sencillamente. Y eso pasa por tener las calles limpias, la basura recogida, y que en verano el pueblo esté cuidado para que los visitantes que recibimos estén contentos de estar con nosotros. ¿Grandes obras? Si, claro, todo el mundo quiere, de grandes obras, pero todo debe estar ajustado a unos presupuestos, que como debe suponer, no nos sobran.

Así que hay que buscar prioridades.
Claro. Y estas pasan por el tema del pavimentado de las calles, del alumbrado, del agua. Luego ya vendrá el tema de la ornamentación, y de tener las calles bonitos, porque al final también se trata que la gente que recibimos se sienta bien aquí. Buscamos cosas atractivas para el turismo y cuando me dirijo a la gente de fuera siempre les digo que esta es su casa. La gente que viene está muy contenta, así que no podemos bajar la guardia en ningún momento.

Ha hablado antes de presupuestos. ¿De dónde viene la financiación aparte de los impuestos?
No tenemos una financiación propia, sino que es el Ayuntamiento del Naut Aran que es la madre de todas las pedanías de la zona. Sí, tenemos nuestro financiación, que es muy reducido y que consta del canon de las centrales eléctricas, otro de una empresa de extracción de áridos y también de los pastos de montaña. Como la ganadería se está perdiendo lo que hacemos es coger rebaños de fuera y subastar los pastos de las montañas: así las mantenemos limpias y evitamos riesgos de incendios.

Interesante.
Y después tenemos las subastas forestales, un tema que se hace con mucho cuidado y en puntos muy concretos para la calificación de terrenos. Pero son temas muy puntuales. Es el Ayuntamiento de Naut Aran, como le decía, lo que nos ayuda en obras de cierta envergadura donde nosotros no podemos llegar.

Como la escuela, que veo que tienen lo suficientemente grande.
Estamos muy orgullosos, de la escuela. Además, cada año vamos creciendo y ahora lo que estamos intentando es ampliarla porque tenemos un equipo de maestros de lo que la gente está contenta, que hace que vengan chavales de otros pueblos. Está muy bien, eso, porque hay escuelas rurales que tienen que cerrar por falta de alumnos y nosotros tenemos la suerte que vienen muchos. Ahora tenemos unos 60-70 alumnos.

Está muy bien eso. Quiere decir que la población va creciendo, por lo que se rompe el tópico de que los araneses es una sociedad cerrada.
Bueno, piense que la Vall d'Aran tenía esa fama porque antiguamente estaba cerrada y la única comunicación que teníamos era por el Puerto de la Bonaigua. Y si se cerraba por la nieve, quedábamos incomunicados. Pero afortunadamente las cosas han cambiado, hay otras vías de comunicación y la sociedad moderna ha llevado el turismo. Nos esforzamos para que la gente que viene se sienta a gusto y la mejor señal es que repiten. Señal que vamos por buen camino.

La crisis, pero, lo habrán notado de alguna manera.

Sí, sí, está clarísimo. El paro está afectando sobre todo a la construcción, ya lo sabe. Y aquí lo sentimos especialmente. Hay muchos terrenos, pero ahora está todo muy frenado. De hecho, de permisos de obras no hay, y eso se nota para las arcas municipales. La gente tiene miedo por si no se vende. Así que prefiere tener el terreno y esperar a ver qué pasa. Y no se nota sólo en la construcción. También en la hostelería lo notamos.

Pero Arties es una población casi referencial de la Vall d'Aran.
A ver, cada uno tira para su casa, pero pienso que Arties-Garòs está de moda. Tenemos todos los servicios indispensables: un dispensario sanitario, una pequeña oficina de correos, farmacia, restaurantes de todo tipo, y bastante ambiente nocturno para la juventud. También es cierto que hay gente que se queja por el ruido pero con la colaboración de los Mossos d'Esquadra intentamos que todo esté controlado y que no haya problemas. Los fines de semana, además, hemos hecho el pueblo vianalitzat para evitar los atascos.

Parece que la cosa se anima.
Sí, y tenemos otros proyectos en mente. Como por ejemplo, hacer los trámites para declarar nuestra fiesta de ámbito nacional, lo que parece que va por buen camino. O poner en marcha los baños termales de Arties a través de una empresa donde podría trabajar el arquitecto japonés Arata Isozaki y que si saliera adelante habría que pedir permisos para adaptar su construcción alrededor de aquí, o el Museo de del Agua, que queremos salir adelante porque estamos en una zona que consideramos privilegiada, al tener todas las centrales eléctricas y estar en la periferia con el Parque Nacional de Aigüestortes. Ya ve que de proyectos hay.

¿Y algo no tan voluminosa?
No sé si es menos sonado o no, pero hay otro proyecto: el futuro Parque de los Huesos. En Arties había dos huesos, uno se murió, y la idea que hay es volver comprar osos que con el tiempo, traerán otros.

¿Y puede llevar algún tipo de beneficio eso de tener unos huesos?
Pues poca broma, porque es una atracción como cualquier otro. Piense que una de las rutas más visitadas en la Vall d'Aran en temporada baja son las iglesias y los huesos. No es tan fácil, pero. Hemos tenido problemas con los rebaños de ovejas y cabras para que los huesos los atacan y el Consejo General está haciendo un plan para controlar las zonas donde están los huesos para que no haya razones. Pero bien enfocado, pensamos que el tema puede llegar a resultar muy atractivo para el visitante.

¿Y algún otro atractivo turístico?
Tenemos un pequeño polideportivo, y el año pasado construir una pista de paddle. También hay una zona muy bonita, la Ribera de Valarties, y un servicio de autobuses de 4x4 que lleva a la gente a visitar los lagos. Con eso evitamos que haya muchos coches, por lo que tenemos cuidado del turismo, pero también del medio ambiente. Piense que cada vez más todo el mundo está intentando captar clientes para su zona, y lo que está claro es que la promoción se debe hacer, para aumentar la calidad y hacer que el servicio sea mejor. No se trata que la gente sólo conozca Baqueira Beret, sino que la gente sepa que aquí tenemos unos lagos, refugios donde se puede comer muy bien, lugares para acampar, hay pesca, rutas nocturnas y potenciar un poco más el verano. Y en invierno cuidarlo un poco más.

Y con tantos proyectos y obras, ¿ya le queda tiempo para usted?
Nada, y mire que a mí también me gusta dedicarme un poco de tiempo. Me gusta mucho caminar e ir por la montaña. También, soy vicepresidente del Aplec del Bolet que se hace en la Vall d'Aran. Empezamos hace seis años y ya tenemos unas seis peñas. La gente va a buscar setas, les damos premios, hacemos una fiesta popular, y nos viene mucha gente expresamente, incluso del País Vasco y Valencia.

Lo vive mucho, todo eso.
En la política me puse a través de un amigo. Yo no entendía nada de política, pero hubo tanta compenetración que estuvimos cuatro legislaturas con mayoría absoluta. Más tarde, se tuvo que buscar a alguien con experiencia para Arties y así fue como me presenté. E aquí estoy.

Y pese al poco tiempo del que dispone, la idea es volver a presentar.
También quiero tiempo para mí y para mi familia. Además, pienso que debemos dar paso a la juventud. Creo que en las alcaldías se debería estar un máximo de ocho años y dar paso a nuevas generaciones que tengan ganas de trabajar. No se trata de perpetuarse en el púlpito, porque llega un momento en que todo se retrasa. Pero también puede ocurrir que los que se quieran presentar tengan la idea de derribar todo lo que has estado haciendo durante los años en que has sido de alcalde.

Y es un error, claro.
No necesariamente. Tenemos la tendencia a pensar que nadie puede hacer el trabajo mejor que nosotros y eso es una equivocación. La persona antes que yo lo hizo lo mejor posible. Y yo igual. Y lo que vendrá, igual. El gran error es pensar que el trabajo que hacemos como alcaldes es imprescindible. Y no es verdad.

¿Y por qué lo escogieron?
Mire, lo que dice la gente es que soy un alcalde que procura escuchar a todos y que soy abierto en propuestas y sugerencias. Lo cierto es que no me considero nada negativo y en los temas que se presentan soy claro: si se trata de hacer las cosas, pues se hacen. Y si no se pueden hacer, pues no se hacen. Pienso que soy una persona con la que se puede dialogar y que intenta resolver los problemas de la mejor manera posible. Y eso al margen de los partidos, claro. Aquí pasa como a todos los pueblos: se vota a la persona, no al partido, aunque también es verdad que aquí hay mucha gente afín a Convergència i Unió.

Sí, es lo que tienen los pueblos, sobre todo los pequeños: que se vota a la persona.
Tengo una prueba de fuego durante cuatro años y quizá los próximos cuatro soy un desastre. Pero de momento parece que la gente está contenta. Y es lo que le decía: ser alcalde pedáneo aquí es intentar solucionar los problemas de la gente, sea los que somos de aquí como los que vienen de fuera. Estamos dedicados al turismo y la gente debe entender que debemos colaborar para que todo vaya de la mejor manera posible.