Iolanda Pineda Balló

Juventud y dedicación

"Hay que favorecer la integración para que la convivencia sea la mejor posible"

La Alcaldesa de Salt asegura que el día a día de un Ayuntamiento es ciertamente duro, complicado, y que conlleva un ritmo bastante estresante. Pero, no le asusta el trabajo y se encuentra muy a gusto.

Lunes, 14 de Septiembre de 2009
Pocos pueblos pueden presumir de pasar, en sólo treinta años, de tener 7.077 habitantes, en 1960, a 21.738 en 1990. La presencia de industria textil es la principal causante, y actualmente hay censados cerca de 30.000 saltenses, y eso que están esparcidos en un área relativamente pequeña: 6'5 km2. Segundo municipio en importancia de la comarca del Gironès, Salt está atravesado por el río Ter y aunque es, como la inmensa mayoría de pueblos, muy antiguo, los primeros testimonios escritos de su existencia datan del año del Señor del 823. En cuanto a su nombre, parece que proviene del latín Salto, nombre que se daba a un tipo de propiedad de la tierra documentado desde la época romana.
"Cuando te dedicas a la política municipal, a pesar de todos los inconvenientes, el trabajo que conlleva, los quebraderos de cabeza ... tienes capacidad de transformación de lo que ves. A menudo hay dificultades, pero todo acaba valiendo la pena"

"Con los cuatro años que dura una legislatura no tienes demasiado tiempo para hacer nada. La política municipal hace que te pases el primer año tratando de ponerte al corriente de todo lo que ha quedado colgado. Y luego, cuando no has terminado, empezar lo que tenías pensado"

"Nos hemos centrado en políticas que favorezcan la integración y la convivencia, que mejoren la seguridad ciudadana. Convivencia y seguridad ciudadana a menudo son dos elementos que van mucho de la mano. Y conviene tenerlos muy presentes"
A pesar de su juventud, usted ya es toda una veterana.
El tema de la política me viene un poco de familia porque mi padre fue Concejal del Ayuntamiento entre el año 1991 y el 1999. Y esas inquietudes se han vivido desde la familia, siempre con la necesidad de poder dar servicio a tu pueblo y siempre desde el ámbito municipal, que es lo que exclusivamente hemos trabajado, y que es lo que representa el contacto más directo con los ciudadanos.

¿A qué atribuye el hecho de que los saltenses y saltenques confiaran en usted?
Bien, eso debería preguntar a ellos (risas). Pero creo que una de las cosas que se valoró fue la proximidad. A diferencia de lo que entendemos siempre como poder, que visualizamos en alguien, hombre de una determinada edad, yo aporté juventud y también el hecho de ser mujer, lo que implica una sensibilidad diferente, que no quiero decir que sea ni mejor ni peor. Como puntos en contra, pues el hecho de que no tenía experiencia como Alcaldesa, aunque ya había sido Concejal, pero eso ya se sabe que se supera con el tiempo.

Pero el cargo supuso que dejara de ejercer la abogacía. ¿Le será fácil volver?

El día a día de un Ayuntamiento es ciertamente duro, complicado, y conlleva un ritmo bastante estresante. Y a mí, no me asusta el trabajo y me encuentro muy a gusto. Ya pasa eso. Hay quien nace para estar siempre activo, con cosas pendientes por hacer. Por otra parte, hace ya tres años y medio que no ejerzo, así que ahora me dedico sólo a la Alcaldía. El día que tenga que dejarlo ya veremos qué hacemos, pero de momento, no me lo planteo. Te sientes tan absorbido por el trabajo que no piensas.

El ser consciente de que un día dejará la política dice mucho a favor de usted.
Estamos aquí de paso, aunque haya quien no lo quiera admitir. Y aunque, más allá del trabajo municipal, no tenga nada, tampoco me asusta, porque toda la experiencia que vas adquiriendo de gestión, te da un know how y unas posibilidades futuras que no tendrás a ningún otro sitio. No tengo ganas de apoltrona-me, así que siempre que quieran contar a nivel de partido o de ciudadanía con mi trabajo me tendrán. Y si no, intentaré incorporarme con la máxima normalidad posible en la vida laboral.

Pero su tarea política no acaba en el mundo municipal.
Si, puede haber otros. De momento, es aquí mi compromiso y mi responsabilidad, y cumplirlo, como mínimo, hasta que vuelvan a haber elecciones municipales. Y si me quieren renovar la confianza, pues adelante: tengo ganas de volverme a presentar a las próximas elecciones del año 2011.

Otros alcaldes nos dicen que cuatro años es poco tiempo para un proyecto político.
Si, con cuatro años no tienes demasiado tiempo para hacer nada. Y ya no hablamos de estas alcaldías que se reparten dos años y dos años. Y es que la política municipal así: te pasas el primer año tratando de ponerte al corriente de todo lo que ha quedado colgado. Y luego, cuando no has terminado, empezar lo que tenías en perspectiva para desarrollar. Pero en tres años es imposible.

Y hablando de proyectos. ¿Con qué empezó?
Cuando empecé este mandato, ya dije que ésta sería la legislatura de las pequeñas cosas y los pequeños detalles, porque nos estábamos encontrando que veníamos de una situación económica ya complicada, con un plan de saneamiento al Ayuntamiento. No queríamos, por tanto, asumir grandes retos, ni crear grandes infraestructuras o equipamientos. Por otro lado, nosotros tenemos una realidad difícil y complicada, el alto porcentaje de inmigración y lo que conlleva de convivencia.

¿Y estas pequeñas cosas a las que se refiere, cuáles son?
Hay muchas. Como estamos dentro del plan de barrios, además de las reurbanitzacions de calles del centro, nos hemos centrado en políticas que favorezcan la integración y la convivencia, que mejoren la seguridad ciudadana. Convivencia y seguridad ciudadana a menudo son dos elementos que van mucho de la mano. Esto y otros elementos como por ejemplo la teleasistencia para las personas mayores, son esa clase de proyectos que no son grandes titulares pero que haciendo un poco de agujero para mejorar la convivencia.

Ha mencionado dos veces el tema de la convivencia.
Es un tema importante. Se le debe poner el cuerno para solucionarlo. Esto no requiere de mayores inversiones, cierto, pero es una problemática que hay que solucionar. Con el día a día, escuchando a la gente, estando por lo que se necesita.

¿Tan prioritario es este tema?
Aquí en Salt hemos vivido la inmigración con mucha intensidad. Piense que el año 1999 teníamos un 3,2% de inmigrantes, y ocho años más tarde, casi un 40%. La comunidad más grande es la magrebí, un 60% del total, seguida de la subsahariana y la latinoamericana. Y la causa ha sido el mercado de la vivienda. Piense que la primera oleada migratoria que había recibido Salt venía de Andalucía y Extremadura, y con los años, había evolucionado económicamente, teniendo posibilidades de acceder a viviendas en mejores condiciones.

Y con los años, han venido otros inmigrantes.
Las viviendas de primera acogida habían quedado vacíos y han vuelto a estar ocupados por esta segunda ola. Y lo que nosotros queremos es intentar que haya el máximo de integración para favorecer la convivencia, para que los problemas que surgen de la crisis económica no afecten extraordinariamente y podamos mantener este nivel de bienestar.

Será difícil. Y con la crisis más.
Nos encontramos por ejemplo que muchas propiedades de comunitarios tienen dificultades para hacer frente a sus gastos habituales porque hay gente que no puede pagar. Pues al respecto hemos creado un programa, que ya funcionaba, de mediación con las comunidades, intentando informar de las responsabilidades de los propietarios, y procurando sanear a aquellas comunidades que tienen problemas.

A pesar de la importancia que ya tiene Salt, siempre ha estado muy ligados con Girona.
Estuvimos anexionados unos cuantos años, desde 1968 hasta 1983. Cabe decir que esta unión siempre la hemos vivido de forma traumática, porque Girona era la capital y nosotros un poco como un barrio, donde los servicios que necesitábamos no acababan de llegar. De ahí el movimiento que hubo para conseguir la independencia en el año 83. Pero no todo se arregló aquí. Girona aún es la ciudad que asume todos aquellos servicios que nosotros no podemos tener.

Y eso debería cambiar.
Naturalmente. Creo que esta visión hay que ir cambiando y hay que vivir la proximidad con Girona de una manera positiva, casi como un complemento de una ciudad que tampoco podrá asumir todos los servicios.

¿Como por ejemplo?
Pues, no sé, antes del Hospital Santa Caterina estaba en Girona y Salt tenía un psiquiátrico, de ahí que se le conociera como el "pueblo de los locos". Pues desde hace un tiempo hay un marco hospitalario que acoge varios centros, y que todo ello ayuda a crear una unión. También el hecho de estar al lado de Girona con una infraestructura como la AP 7 nos ha permitido tener el espacio gironès, un centro comercial que es potente y referente a comarcas gerundenses. O el Centro de Artes Escénicas, un proyecto europeo que supondrá una inversión de tres años y 4 millones de euros. El tema de la capitalidad, pues, no debe vivir de manera negativa sino como parte de un enriquecimiento mutuo.

Hablamos de proyectos de futuro?
Aparte de los problemas del día a día, pienso que una de las cosas que están en la mente de todos es hacer lo posible para esponjar el territorio. Hacer lo posible para convertir el centro en un lugar que no esté tan masificado y encontrar una mejor distribución por los barrios para que la gente viva con dignidad y con ganas de quedarse. Aquí, evidentemente se han de implicar necesariamente otras administraciones para que todo ello conlleva la compra de viviendas y su recolocación. Es una transformación urbanística. Difícil, pero hay que hacerla.

Difícil supongo por el tema de las inversiones.
No, no, el problema no son las inversiones, el problema está en cómo se mantiene lo que está hecho. Todos los servicios municipales, las escuelas, los CAP's, la infraestructura que se ha creado, como se puede mantener, si además coincide con una crisis económica?

A pesar de los problemas, se la ve muy implicada en Salt. ¿Qué recomendaría a la gente joven que tiene inquietudes hacia el municipio?

Mire, cuando empecé a entrar en política y comenzaba a ver lo que suponía militar en un partido, leí un libro que se llama Carta a un joven político de Antoni Dalmau. Creo que todos los jóvenes que tengan un mínimo interés en ello se le deberían leer porque se ven muchas intenciones. Cuando te dedicas a la política municipal, a pesar de todos los inconvenientes, el trabajo que conlleva, los quebraderos de cabeza... tienes capacidad de transformación de lo que ves.

No todo acaba siendo tan fácil.
Sí, es verdad. También crea frustración porque cuando se llega a la alcaldía te gustaría cambiarlo todo, pero realmente no tienes mucha capacidad y los recursos siempre te acaban limitante. Pero si tienes ilusión y ganas, que es lo más importante, y aunque haya dificultades, si algo puedes cambiar acabará siendo satisfactorio. Y en cierto modo, ya te sentirás realizado.