Josep Ibarz Gilart

Enamorado de la historia

"Cada pueblo debe buscar su legitimación histórica para proyectarse"

Josep Ibarz es de los que piensa que cada pueblo debe buscar su punto de partida histórico para proyectarse. Asegura que Almacelles se diferencia de otros municipios gracias a Josep Mas d'Ordal.

Lunes, 14 de Septiembre de 2009
En la comarca del Segrià, en la provincia de Lleida, y tocando en las tierras de Aragón, encontramos este pueblo de poco más de 6.300 habitantes repartidos en una superficie generosa, alrededor de 50 km2. Uno de sus puntos importantes es la comunicación, ya que Almacelles está situada cerca de lo que será el aeropuerto de Lleida, y junto a la autovía A-2, de Barcelona a Zaragoza, la A-22, de Lleida a Huesca y Pamplona , y la A-14 la de la Vall d'Aran. De comunicaciones y otras cositas relacionadas con el municipio hablamos con su alcalde, Josep Ibarz.
"Si una cosa bonita que tiene la política municipal es que tienes el privilegio, con tu equipo, de poder mejorar tu municipio. Aunque ello suponga un considerable desgaste personal"

"Cada pueblo debe buscar su punto de partida histórico, un enlace que le pueda servir para proyectarse de cara a los otros municipios. Nosotros tenemos dos, uno es el agua y el otro es el de Josep Mas d'Ordal"

"Hay que amar el país, para ir conociendo y que te vaya aportando valores. De esta manera, acabas siendo digamos "cómplice" de un sentimiento muy propio, lo que te hace considerar como tu la tierra donde has nacido y vivido"
Con tantos cargos que había ocupado, parece que sólo le faltaba el de alcalde.
Si, a ver, el mundo de la política es como todo, tiene sus ventajas y sus inconvenientes, pero lo cierto es que a mí me hacía mucha ilusión ser Alcalde. Pienso que si algo bonito tiene la política municipal es que tienes el privilegio, con tu equipo, de poder mejorar tu municipio. Aunque esto tenga un precio elevado.

¿En qué sentido?
La política desgasta mucho, a nivel personal y familiar. No trabajas de 8 a 3 de la tarde como los funcionarios, para entendernos. En estos 7 años que llevo siendo alcalde, no he hecho vacaciones. No es que me queje, pero hay que estar al pie del cañón y ello conlleva toda una serie de responsabilidades.

Unas responsabilidades que, por otra parte, ha asumido gustoso.
Sí, sí, claro. Forma parte de la manera de ser y de cómo me he formado. Pero uno acaba siendo todo lo que ha ido aprendiendo y como lo ha ido asumiendo para forjar su manera de ser.

Supongo que tiene que ver el hecho de que naciera en París.

Sí, mis padres eran de aquí, en Almacelles, y marcharon en París en 1956. Yo nací cinco años más tarde, en 1961.

Años interesantes los 60. Sobre todo en París.
Recuerdo perfectamente el mayo del 68, aunque era un crío. Fueron años revolucionarios, que en cierto modo cambiaron muchas concepciones, especialmente la manera en que se concebía el individuo y su entorno. Mire, hace poco le comentaba al'Artur Mas que el sistema educativo francés piensa mucho en la formación, no sólo en la profesional, sino también como ciudadano.

Eso debió despertar su conciencia nacional.
Quizá sí. El caso es que en Francia te hacen amar el país, te lo dan a conocer, te aportan valores. Y de esta manera, acabas siendo digamos "cómplice" de un sentimiento muy propio, lo que te hace considerar como tu la tierra donde has nacido y vivido. A mí me pasó. Cuando tenía 12 años, la escuela me llevó de excursión a ver un museo. Cuando eres nano no das importancia a este tipo de cosas, pero vale decir que una de las primeras cosas que hice cuando fui alcalde fue hacer un museo en Almacelles. Supongo que formaba parte de esta idea inconsciente de cuidar el patrimonio.

Un patrimonio que no sólo es histórico.
No, no. hemos hecho otras cosas. De un antiguo vertedero hemos hecho un parque lo hemos transformado de tal manera que le hemos puesto un lago artificial y una isla en medio de casi 3 hectáreas y con 350 árboles plantados. Y el próximo año inicie uno nuevo.

Un proyecto importante, este.
Sí, ese sentido de respeto por la naturaleza también lo aprendí en Francia. En Francia y de mis padres, claro.

¿Hasta cuando vivió allí?
Hasta los 14 años, una parte muy importante de mi vida. Entonces volvimos a Almacelles. El cambio, ciertamente fue muy grande. París era una ciudad inmensa y cuando de pequeños veníamos a veranear aquí, en Almacelles veíamos que la ventaja que tiene un pueblo respecto una gran capital es que podíamos estar en la calle hasta tarde, ir todo el día en bici, y tener una libertad que en París no teníamos. Pero a medida que te vas haciendo mayor valores otras cosas, como el patrimonio que hay allí y el significado de un país como Francia en la historia de Europa. Yo me siento muy catalán, pero por esta vinculación con Francia, también me siento muy europeísta.

Y acaba siendo alcalde de Almacelles.
Cuando accedo a la alcaldía, todo lo que siento lo intento transmitir a los compañeros del equipo y llevarlo a cabo. Todo esto sumado a lo que he aprendido ejerciendo como tal, y teniendo en cuenta las limitaciones presupuestarias.

Pero aun así, me parece que es muy consciente de la estratégica situación de Almacelles.
Que se remonta bastantes años atrás en el tiempo, en la división entre las dos Cataluñas, la Vieja y la Nueva. Diferentes en territorio, diferentes en mentalidad y sobre todo, diferentes en valores. No es hasta los años 1870-1880 que la Plana de Lleida no se empieza a regar, y no será hasta entrado el siglo XX, en 1910, cuando se inaugurará el Canal de agua de Cataluña que provocará que haya una transformación gradual, sobre todo en el campo. Pero hay otra, y más importante, además: la de las personas.

Y esto tendrá repercusiones durante muchos años.
Cuando se empieza a elaborar el Plan General, a principios de los años ochenta, se prolongaron unas normas que ya eran obsoletas, y lo que hacían la mayoría de los alcaldes era ampliar, pero sin saber ciertamente donde iban. La renovación del Plan General que llevamos a cabo estableció un techo de habitantes que se fijó en 15.000; mantuvimos el sistema de cuadrícula que ya estaba vigente en el siglo XVIII.

¿Qué es este sistema de cuadrícula?

Con la guerra dels Segadors, en el siglo XVII, muchas tierras quedaron despobladas. Y el Rey Carlos III, aunque fue hijo de Felipe V, con todo lo que significó para Cataluña, quiso modernizar el país poniendo poblados digamos "a la venta".

Y Almacelles fue uno de estos pueblos.

Uno de los representantes de la clase burguesa que había empezado a salir en Barcelona, cofundador de la Cámara de Comercio, compró las tierras al rey. Y entonces le encarga al arquitecto Josep Mas d'Ordal que haga una especie de plan general del pueblo, una cuadrícula. Pasados 274 años, estamos planteando una renovación de todo, pero manteniendo esta estructura.

Por eso es tan importante Mas d'Ordal en Almacelles.
Cuando yo llegué a la alcaldía muy poca gente sabía sobre el origen de todo esto, y es por este motivo que hemos llevado a cabo una labor pedagógica para que todos sepan quién es Mas d'Ordal. Pero no sólo eso es importante desde un punto de vista digamos urbanístico. A partir de ahí, hemos empezado a trabajar todo lo que es el tema cultural y en un futuro habrá un Museo de Arquitectura y Urbanismo Josep Mas d'Ordal.

Es importante no perder las raíces.
Soy de los que pienso que cada pueblo debe buscar su punto de partida histórico, su propia legitimación, que le pueda servir para proyectarse. Nosotros tenemos dos, uno es el agua y el otro es el de Josep Mas d'Ordal. De esta manera, nos diferenciamos de otros pueblos pero lo más importante, es que mantenemos una identidad.

Ya hemos visto que el tema cultural lo tenemos dominado. ¿Qué tal el económico?
Sí, ya ha podido comprobar que la historia me apasiona. Pero todo está ligado: desde que los romanos inventaron las vías de comunicación, está más que comprobado que todo lo que está al lado de una carretera importante tiene posibilidades de crecer. Piense que el Ayuntamiento de Almacelles fue, junto con los pueblos de la Franja, lo que se posicionó claramente cuando salió el tema del aeropuerto. Éramos conscientes de que tarde o temprano esto acabaría llevando riqueza.

Y por eso se movieron.
Todo esto nos llevó a negociar con la Consejería. Pero no ha sido el único. Hemos conseguido un enlace con el polígono y Alguaire, así que mucha gente tendrá que pasar por Almacelles para ir al aeropuerto y la Vall d'Aran, así que de esta manera seremos un cruce importante de comunicaciones. Además, tenemos el ferrocarril, a 15 kilómetros tenemos el AVE, y estamos en medio de tres autovías.

De comunicaciones no se pueden quejar.
El pasado mes de julio se firmó el Manifiesto de Almacelles con todos los alcaldes de Convergencia Democrática y Unión Democrática, y donde estuvo presente el Artur Mas. Y es que nos tenemos que mover: con el tema del Eje Occidental nos hemos dormido. Nosotros pensamos que debe haber una vía que vaya paralela a la parte occidental de Cataluña, aunque es un tema complicado porque la vía rápida que se quiere, desde Sopeira hasta el Valle de Arán debe ser muy rápida, y se han de hacer varios puentes.

Las infraestructuras son caras.
Por eso se ve que no hemos hecho los deberes como país, porque el mundo se ve sólo desde Barcelona. Ya está bien, ya, tener una capital potente, pero si tenemos una ciudad fuerte y un país desértico tampoco vamos a ninguna parte.

¿Algo tendrán que decir desde el Estado?
El Gobierno español tiene las ideas muy claras, como mínimo para perjudicarnos. La autovía lo están haciendo llegar a Jaca y en Valencia. Pero el eje mediterráneo no lo hacen que pase por aquí. Y eso si que pienso que es un error porque el eje más natural es Tortosa-Lleida-Vall d'Aran y Toulouse.

Usted lo ve muy claro, pero ¿todo el mundo está contento con estos proyectos?

Siempre los hay que no, como la oposición, pero hay un termómetro que lo marca sin duda: las elecciones. A Almacelles nunca ningún partido había tenido mayoría absoluta y eso pienso que es sinónimo de que la gente está contenta. Y es verdad que hemos hecho muchos cambios, muchos de ellos urbanísticos, como el hecho de haber recuperado muchas fachadas, o de haber conseguido que la Generalitat declarara el centro histórico Bien Cultural de Interés Nacional, que es la máxima distinción. La cuestión es ir trabajando.