Alcalde de Sarrià de Ter

Roger Torrent Ramió

Experiencia y juventud

"Hay que reivindicar el buen hacer de la política municipal"

Roger Torrent explica que la suya era una candidatura joven, pero hay que tener en cuenta que es el concejal más veterano del Ayuntamiento. Además, el hecho de ser Alcalde ha supuesto un relevo para Sarrià de Ter y, tal y como él asegura, tal vez era el momento de un cambio.

Lunes, 14 de Septiembre de 2009
Con más de 4.000 habitantes, Sarrià de Ter siempre ha vivido a la sombra de la capital, Girona, y de hecho, durante varios años (de 1975 a 1983) quedó anexionada. Habitado durante la época romana, el municipio está formado por los núcleos de Sarrià de Dalt, el más antiguo, construido alrededor de la Iglesia de San Pablo; y Sarrià de Baix, originado a principios del siglo XIX. Su actividad agrícola fue desapareciendo como tantos pueblos, y durante buena parte del siglo pasado, la actividad industrial ha sido la principal fuente de ingresos del municipio.
"La gente valora los grandes proyectos municipales, pero más aún que el ayuntamiento sea cercano, que responda cuando hay necesidades evidentes y concretas. Si las obras importantes no están bien gestionadas, de poco sirven"

"El tiempo ideal al frente de una Alcaldía son ocho años, porque así tienes tiempo para desarrollar un programa electoral que a menudo es demasiado ambicioso. Y más con los plazos que la Administración marca es claro, que siempre son muy lentos"

"La proximidad con el ciudadano hace que seas mucho más accesible, y que te lleguen mucho más directamente los problemas, las demandas, y las sugerencias. Y una parte de las funciones de un alcalde es indudablemente, escuchar la gente"
Usted estudió Ciencias Políticas. El dedicarse a ello, pues, ya se veía venir.
Bien, tampoco está tan claro. Una cosa es que te interese la política y otra, bien distinta, que te quieras dedicar. A mí me interesaba mucho desde siempre y eso de ser alcalde ha sido más reciente. Pero sí, mi trayectoria personal demuestra que me ha interesado siempre el tema.

Una trayectoria que se inicia hace diez años.
Con mi partido siempre he sido cabeza de lista, y fueron los compañeros los que me lo propusieron, entre otras cosas, porque me encargué de crear un grupo que nacía de nuevo, Esquerra, que no había sido nunca presente en Sarrià.

Ha sido la oposición unos cuantos años y desde 2007 es alcalde. ¿Por qué cree que la gente confió en usted?
Pues por una mezcla de experiencia y juventud. Era una candidatura joven pero soy el concejal más veterano del Ayuntamiento, lo que quería decir que por una cuestión de experiencia, tenía buenas credenciales. También había un tema de relieve, que siempre es positivo. Sarrià había sido gobernada durante 24 años por una mayoría absoluta del PSC y quizás era el momento de un cambio.

Y habiendo llegado a la mitad de la legislatura, ¿piensa que la gente está contenta?
En líneas generales, sí. De todos modos, también hay que decir que no es una legislatura fácil, ni para Sarrià ni para cualquier otro ayuntamiento. Con la crisis, ha habido un descenso de ingresos importante, que ha provocado que muchos de los objetivos o retos que nos habíamos marcado para esta legislatura se hayan de alargar o no se hagan al ritmo que quisiéramos. Aun así nosotros hemos llegado al cumplimiento del 60% de nuestro programa electoral y del programa de gobierno de coalición.

¿A qué sector les ha perjudicado más?
El de la construcción, claro. Ha habido una bajada de entre el 70% y 80% de ingresos de obras. Y hay efectos colaterales en todo esto, lo más destacado de los cuales es que mucha gente nos viene a pedir trabajo, y los servicios sociales y las políticas de empleo del ayuntamiento están muy desbordadas en este sentido. Pero vaya, no somos nosotros, sólo, la Asociación Catalana de Municipios todo el mundo tiene la misma preocupación.

Deberán impulsado medidas para tratar de solventar, aunque sea parcialmente, estos problemas.
Sí, sobre todo a raíz del expediente de regulación de la Papelera Torres, que es la industria más importante del pueblo: se eliminaron 214 puestos de trabajo, una parte de los cuales eran sarrianencs. A partir de aquí, nos hemos movido para tratar de paliar en la medida de nuestras posibilidades la situación y durante estos meses hemos ido llevando un seguimiento exhaustivo, casi personalizado, de la gente que está parada para asesorarle en temas de formación, trabajo, e incluso, de asistencia psicológica, porque en muchos casos la situación familiar es complicada.

Esta es la vertiente más dramática de la crisis. Pero hay otra: la paralización que decía de los grandes proyectos.
Sí, aunque le tengo que decir que creo que existe la idea de que las grandes obras son las que más valora la gente, pero por encima de todo, lo que se quiere es que haya un ayuntamiento cercano, que responda cuando tiene necesidades evidentes y concretas. Nosotros, por ejemplo, estamos haciendo la biblioteca nueva porque la actual se ha quedado pequeña, y también tenemos unas instalaciones deportivas que estamos renovando otros que tenemos que hacer de nuevo. Son obras importantes, de acuerdo, pero si no están bien gestionadas y el servicio que se ofrece no es bueno, de poco sirven.

Pero aun así, ustedes han llevado a cabo unas cuantas.
Si, una de las más recientes es la rehabilitación y reforma del edificio del Ayuntamiento. También estamos renovando el centro cívico, hemos ampliado la guardería porque se nos había quedado pequeña y últimamente hemos conseguido de cara al 2013, es decir, que todavía falta, el Campus de la Salud de la Facultad de Medicina de la Universidad de Girona. Todo esto acabará por generar vida y el reto será arraigarse al municipio.

Aún tiene que llover mucho para eso. Y proyectos más recientes, como las ayudas del FEIL, por ejemplo, el Fondo Estatal de Inversión Local.
Hemos hecho once proyectos. Lo más importante ha sido una rotonda en un cruce que era un punto negro, donde había habido muchos accidentes. Los otros han sido microproyectos para mejorar la accesibilidad, la comunicación entre los barrios, o cosas que son necesarias para el día a día. Si no hubiera sido por este fondo, difícilmente lo hubiéramos podido hacer, como mínimo a corto plazo. Además, el fondo marcaba unos límites temporales muy estrictos y tampoco permitía inventar según qué.

Ya que hemos entrado en el tema, la financiación debe ser una asignatura pendiente en muchos municipios.
Sin duda. La carga financiera que deben soportar los Ayuntamiento es muy importante, y más ahora. Algunos ayuntamientos ya están reconociendo abiertamente que tienen problemas, algunos más que otros, pero prácticamente todos, porque probablemente el dinero de la construcción de todos estos años quizá se debería haber considerado como un ingreso extraordinario, y no ordinario. Ha servido hasta ahora para incrementar la infraestructura municipal que queda y ahora tenemos que buscar recursos para continuar asumiendo esto.

¿Propone alguna solución?
Un reparto diferente de los tributos del Estado es absolutamente necesario. El pastel es lo que es y, por tanto, debe repartirse de manera diferente. También porque los ayuntamientos hemos alcanzado servicios que no nos corresponden y es evidente que este año hemos tenido que dar más servicios de los que marca la ley. E insisto: cuando la situación económica ha sido buena, eso no es importante, pero tal y como estamos ahora, hay que estudiarlo detenidamente.

Dejemos el tema del dinero. ¿Cómo son las relaciones con Girona?
Intentamos no convertirnos en una ciudad dormitorio. Y por eso incentivamos los servicios y la actividad económica, para que la gente se arraiga en el pueblo.

¿Y como van de servicios?
Pues tenemos hostelería y restaurantes, pero a nivel turístico también nos beneficiamos de la proximidad con Girona. Tenemos buenas comunicaciones con la autopista, con todos los núcleos principales cubiertos, y ahora tenemos las obras del AVE. En parte todo esto nos es positivo, porque ganamos en comunicación, pero también perdemos porque sufrimos por el paisaje y por la afectación social.

¿Y ya tendrá tiempo con una legislatura para poder acabar todo?
Creo que el tiempo ideal al frente de una Alcaldía son ocho años, porque así tienes tiempo para desarrollar un programa electoral que a menudo es demasiado ambicioso. Y más con los plazos que la Administración marca es claro. También es cierto que alargarse mucho en el cargo no es bueno, pero vaya, que finalmente elige es la gente. Y por tanto, puede ser que lleves 20 años, pero que hagas bien el trabajo, tengas ganas de seguir adelante y la gente te apoye. La gracia de la democracia es que quien elige son los ciudadanos y, por tanto, son los que tienen que decir si es suficiente o no.

¿Y usted qué se plantea?
Pues aún no lo sé. Yo me comprometí a destinar cuatro años exclusivamente al Ayuntamiento. A partir de 2011, que es cuando hay elecciones, si la gente quiere repetir como alcaldable y sino. ya lo veremos. De hecho yo siempre he tenido actividad relacionada con la política y el ámbito local, me gustaría seguir en esta línea, pero claro, no sólo depende de uno mismo, eso.

De una manera u otra, vive muy intensamente la política.
Evidentemente. Sabemos perfectamente que ser alcalde conlleva un trabajo y unas responsabilidades que cuando te presentas a las elecciones lo sabes y lo asumes. Yo diría que la política local es sacrificada, pero también es muy gratificante. Parece utópico pero es real porque aquí es donde más se ve la labor que hacen los políticos, aquí lo vivimos día a día y muy directamente.

Y este día a día que comenta, ¿cómo es en su caso?
En un pueblo como este, te toca hacer de todo porque, evidentemente, las capacidades del ayuntamiento son limitadas. Pero a la vez, la proximidad con el ciudadano hace que seas mucho más accesible, y que te lleguen mucho más directamente los problemas, las demandas, y las sugerencias. Y una parte de las funciones de un alcalde es escuchar a la gente. Luego podrán ser más o menos atendidos en sus demandas, pero en todo caso tendrán la posibilidad de expresar directamente lo que piensan.

Tanto si es bueno o no lo es tanto.
Evidentemente. Pero de entrada, en este diálogo constante que es un ayuntamiento pequeño, si llega una crítica te permite poder razonar, dar respuesta y dialogar. Y una crítica que con el tiempo se podría magnificar, con una conversación puede quedar solucionada. Este es una de las ventajas de ser un pueblo de 5.000 habitantes.

... donde la ideología queda muy en segundo término.
Yo diría que sí. Pero de ideología evidentemente tiene que haber, y todos los que nos presentamos lo hacemos según unos parámetros que intentamos seguir. Lo que pasa es que es verdad que tal vez importa más la persona que está al frente de una candidatura que las siglas de esta candidatura. Quizá la política municipal es diferente del resto y eso te permite valorar mucho más el trabajo de los políticos más allá del ruido o del ambiente que hay otros ámbitos.

Esto quizás hará que su trabajo sea mejor valorada.
Más allá de los tópicos, creo que es de justicia valorar el trabajo que hace un político, y más en el mundo local. A menudo la política local no está bien retribuida, y no hablo por mí, sino por compañeros concejales que no tienen una dedicación exclusiva en esto, y por tanto cuando pliegan de su trabajo, aún les queda una media jornada para dedicarla al ayuntamiento. Lo hacen porque les gusta claro, pero igualmente no está bien reconocido, eso.