Alcalde de Sant Just Desvern

Josep Perpinyà Palau

Crecimiento progresivo

"Lo que quiere el ciudadano son buenos servicios y que las cosas le resulten cercanas"

Josep Perpinyà explica que en Sant Just se ha procurado tener las ideas claras y no se han apartado demasiado del camino fijado. Un camino, además, que se ha intentado compartir con la oposición. Así que sea quien sea quien gobierne en Sant Just, el alcalde está convencido de que seguirá el modelo que han tenido los últimos años.

Miércoles, 30 de Septiembre de 2009
A la sombra de la gran capital, lo que indica que no siempre puedes disfrutar de su centralidad y servicios, hay toda una serie de municipios que intentan preservar su personalidad. Uno de ellos es Sant Just Desvern, a sólo 10 kilómetros de Barcelona y donde reparte su población de 15.000 habitantes en los casi 8 km2 de su territorio. Con una parte del pueblo situada en la Sierra de Collserola, Sant Just conserva masías y edificios modernistas, y su origen está datado de más de mil años, en el año 987.
"Lo que está claro es que los municipios deben resolver sus problemas con una visión que vaya más allá de su territorio. Las administraciones generales, como la Generalitat o el Estado, están demasiado lejos"

"Hay modelo histórico equivocado de desarrollo urbanístico en este país, porque se ha ido construyendo sin pensar en las infraestructuras, en el transporte público, y en otros elementos necesarios"

"Lo que más valora la gente de Sant Just es la tranquilidad. Una tranquilidad que no va en contra del dinamismo. Debemos ofrecer buenos servicios, que los tenemos, y que nos faltan también, porque todo cuesta mucho dinero"

Sáquenos la idea de San Justo como ciudad dormitorio.
Como municipio, tenemos un gran valor que es el modelo de ciudad. Hemos cuidado mucho eso, es decir, el de no crecer desmesuradamente, sino hacerlo de forma controlada y progresiva. Además, nosotros queremos conservar lo que caracteriza a los pequeños municipios como el nuestro: el alto nivel de convivencia y calidad de vida. También hay otro factor muy importante: su situación territorial. Estamos situados en un lugar muy estratégico.

Cerca de Barcelona.
Sí, y esto significa mantener la calidad de vida de un pueblo, es decir, con su talante y sus costumbres, pero también estar pegados al Parque de Collserola, que es un gran privilegio y estar junto a un gran poder cultural, económico y financiero que es una gran ciudad. También tenemos cerca el puerto, el aeropuerto y otras infraestructuras, y eso hay que tenerlo muy presente.

Supongo que al estar tan cerca de la capital, habrá influido en su crecimiento.
No crea, la cosa no ha cambiado tanto. En los casi últimos veinte años, desde 1991, el municipio sólo se ha incrementado en 3.000 habitantes, cuando muchos municipios del entorno o del país han triplicado su población. Este modelo, que me parece que compartimos toda la gente de Sant Just, nos permite valorar su tranquilidad estando a un paso de Barcelona. Podíamos haber tenido la tentativa de crecimiento y llegar hasta los 30.000 habitantes, pero nos opusimos.

No han crecido en habitantes pero sí en polígonos.
Efectivamente hay equipamientos, hay polígonos industriales. Lo bueno del crecimiento de un municipio es que vayas haciéndolo progresivamente. Cuando un municipio no crece así tiene un error de base y el gran valor nuestro es que hemos sabido mantener este modelo tradicional y hemos ido creciendo poco a poco.

¿Y cómo se crece poco a poco?
Primero teniendo el firme convencimiento de hacerlo. Después, pactando, porque también hay derechos de los propietarios y hay que tenerlos en cuenta. El Plan General Metropolitano de 1976, el documento base a partir del cual se podía planificar el desarrollo urbanístico, nos otorgó un número muy importante de viviendas. Así que han tenido que encajar diversas opiniones, intentando buscar el modelo que pudiera complacer a todos. Le tengo que decir que no ha sido fácil, pero hemos conseguido con los años encontrar un consenso.

¿Y su modelo choca con otros municipios del Baix Llobregat, como Esplugues, Sant Feliu o Cornellà?
Bien, entre municipios siempre hay rivalidades, ya se sabe: somos amigos pero cada uno defiende su territorio, su comunidad, y por tanto su modelo. Nos llevamos bien porque nos complementamos: un municipio no puede vivir sin saber lo que pasa alrededor.

Un entorno que a pesar de la unión de individualidades, debe estar unido.
Sí, por supuesto. Pienso que hay modelo histórico equivocado de desarrollo urbanístico en este país, porque se ha ido construyendo sin pensar en las infraestructuras, en el transporte público, y en otros elementos necesarios. En este sentido, había una carencia en ese plan general metropolitano que con los años se ha ido corrigiendo. Lo que está claro, pero es que los municipios deben resolver sus problemas con una visión que vaya más allá de su territorio. Las administraciones generales, como la Generalitat o el Estado, están demasiado lejos.

Sí, ya sabemos que las relaciones con la Administración no son fáciles.
Lo que realmente quiere el ciudadano son buenos servicios y que las cosas le resulten cercanas. El Ayuntamiento es la Administración que está en primera línea y lo que los vecinos desean es que les des respuesta a todo.

Quiere decir que la Generalitat no puede hacerlo.

En su momento, la Generalitat tomó un modelo muy similar al que había en la Administración central del Estado español, y esto ha ido creando una serie de inercias que cuesta cambiarlas. No pretende esto ser una crítica, porque si lo miras con determinada perspectiva, en los últimos años el país debe estar muy satisfecho de lo que ha hecho después de 40 años de dictadura y de una transición ciertamente difícil.

Estar bien estar satisfecho pero hay que seguir luchando.
Y ahora esta lucha es la financiación municipal. Los ayuntamientos estamos en una situación difícil, no es el caso nuestro, de Sant Just, donde pienso que hemos hecho las cosas bastante bien, sino a nivel general. Ahora me viene la cabeza el tema de las guarderías, por ejemplo, un tema donde estamos pagando una competencia con presupuestos nuestros, que lo gestiona la Generalitat. Son ese tipo de dinámicas que vamos arrastrando en el tiempo.

Desde los primeros ayuntamientos democráticos.
Sí, cuando entramos a los ayuntamientos después de la transición, lo hicimos con una ilusión tremenda con ganas de transformar la sociedad, y este empuje nos llevó a asumir demasiados temas que con el tiempo no se han podido abrazar. Ahora corresponde que el Estado y otros organismos nos otorguen más recursos para que nosotros podamos resolver los temas que verdaderamente preocupan al ciudadano.

Como la vivienda, por ejemplo.
Por ejemplo. Sant Just ha sido tradicionalmente un municipio pues en temas de vivienda y hemos estado encabezando rankings en la relación de precio por metro cuadrado. Esto lo hemos tratado de compensar con una política pública de vivienda pública, que ha llevado a que en estos momentos el 13% de la población viva en una de estas viviendas, uno de los porcentajes más elevados de todo el país. Lo empezamos a poner en marcha hace unos veinte años, desde finales de los 80, y ha hecho que mucha gente, sobre todo la juventud, no se marche. O de otros que sí lo hicieron, han acabado volviendo.

Hoy por hoy, es la crisis el principal tema de preocupación.
Sí, está claro que lo hemos notada, como todos, aunque seguramente aquí la estamos aguantando de manera más suave. El hecho de que haya empresas que cierren, ya preocupa, ya, porque eso significa familias sin trabajo y una de las cosas peores que te pueden pasar es llegar a fin de mes sin ningún ingreso. Aquí se han cerrado algunas empresas pero también han venido nuevas. Y el paro se ha notado: hemos pasado en un año y medio, de 400 a 800 parados.

¿Y tienen algún plan desde el Ayuntamiento para ayudar a este colectivo?
Hemos aumentado los planes de empleo, poniendo más dinero y recursos a aquellos grupos sociales que pueden tener más riesgo en una crisis económica como esta. También queremos impulsar iniciativas, como actividades y acciones de inversión en el territorio. Hemos levantado oficinas, e impulsado acciones de vivienda que no estaban previstas para este 2009, pactando con los agentes sociales la construcción de vivienda de alquiler.

Y todo ello dinamiza el sector.
Sí, eso hace que crees licencias, actividades, empresas que trabajen para estos sectores. Pero no nos engañemos. Habrá muchas dificultades, porque el 2010 se prevé muy complicado, también. España nunca había vivido 15 años de economía buena, y eso ha hecho que haya una generación que nunca haya vivido una crisis. Y eso que hemos tenido, y complicadas, como la del 77 o el 93. Esta es mundial, ciertamente, es más complicada, pero los indicadores que tiene el ayuntamiento de actividad propia son mejores ahora que hace seis meses, y por lo tanto esperamos que dentro de dos meses estemos mucho mejor que ahora.

¿Cómo llevan el tema de la inmigración?
El 13-14% de la población es inmigrante, pero es inmigración pensada para un sector acomodado: aquí tenemos alemanes, franceses, americanos... También hay una parte pequeña de sudamericanos y chinos, pero nosotros entendemos que la inmigración es riqueza y que no lo entienda debe cambiar sus planteamientos. Además, no podemos olvidar que Cataluña ha sido históricamente un país de paso, que se ha forjado y se ha creado por la inmigración. Y eso desde hace 1500 años.

Es verdad. Nos pensamos que la inmigración es un fenómeno que sólo se da en el siglo XX.
Si lo pensamos un poco, la población autóctona del país es mínima. Han sido las grandes inmigraciones de Europa y del Norte de África las que han hecho que este país fuera rico culturalmente, que tuviera capacidad de afrontar las cosas. Quien piense que la inmigración es un problema, pienso que está equivocado. Que trae problemas, es evidente, pero eso es un reto de sociedad. Mire, mis dos abuelas eran aragonesas y estoy muy orgulloso y mi padre decía que le metro lo habían hecho los murcianos. Pues sí, ¿y qué? Desde un punto de vista económico, en su momento fue una necesidad.

No todo el mundo lo ve así.
En eso están las diferencias entre progresistas y conservadores. El Presidente de los Estados Unidos lo decía el otro día: progresista es aquel que si a un inmigrante lo detienen y no tiene los mismos derechos que una persona, piensa que este hecho atenta contra la libertad. Y en esto hay diferencias entre la manera de concebir la sociedad y gobernar.

Volvemos a Sant Just. Lo que valora la gente es lo que me decía antes, su calidad de vida.
Sí, según las encuestas, lo que más valora la gente de Sant Just es la tranquilidad. Una tranquilidad que no va en contra del dinamismo. Debemos ofrecer buenos servicios, que los tenemos, y que nos faltan también, porque todo cuesta mucho dinero, y tenemos que posibilitar que en un territorio las empresas se puedan ubicar.

Y por eso hacen falta comunicaciones.
Si, sobre todo el transporte público. No puede ser que el 2009 San Justo, que toca con Barcelona, no tenga Metro. Es el único municipio del entorno que no tiene! Y con eso soy crítico con la Generalitat, porque a pesar de que durante los últimos años se ha puesto manos a la obra, si apuestas por este tipo de municipios y por su movilidad no puede ser que no tengamos Metro. Por ello entonces tenemos un índice de vehículos por casa muy elevado, una de los más altos de Catalunya.

La gente necesita el coche para trabajar fuera.
Teniendo en cuenta además que entre el 10 y el 15% de la población trabaja en Sant Just, y el resto fuera. A mí me gustaría que una parte mayor de gente que vive en Sant Just también trabajara. Falta industria, de acuerdo, pero también influye el hecho de que la gente de aquí tal vez no encuentra un puesto de trabajo a su medida.

Usted parece que sí. ¿Piensa presentarse a las próximas elecciones?
Dependerá de muchas cosas, pero la verdad es que llevo muy poco tiempo: cinco años en política es poquísimo. Es una decisión en la que toman parte muchos factores: tú mismo, el partido, y después la sociedad, es evidente. A mí me gustaría retirarme en un momento que aunque fuera bueno, pero una cosa bien distinta es que pueda. Pienso que a la política tienes que entrar y salir pero tienes que poder acabar los proyectos que empiezas. En Sant Just hemos procurado tener las ideas claras y no nos hemos apartado demasiado del camino fijado. Un camino, además, que hemos intentado compartir con la oposición. Así que sea quien sea quien gobierne en Sant Just, está claro que seguirá el modelo que hemos tenido en los últimos años.