Pau Cabré Roure

Gente de compromiso

"Me miro el mundo con ojos de Alcalde"

El Alcalde de Alpicat siempre ha pensado que lo que le interesa es la abuela, el niño, la familia, la gente de su pueblo, el territorio donde ha nacido y vive.

Miércoles, 14 de Octubre de 2009
Dedicado a la agricultura, donde destaca el cultivo de árboles frutales y cereales, Alpicat es un pueblo de más de 6.000 habitantes repartidos en poco más de 15 km2 que se encuentra en la comarca del Segrià, a 9 kilómetros de Lleida. Con una historia milenaria, el pueblo fue prácticamente abandonado en dos ocasiones: en la Guerra dels Segadors, a mediados del siglo XVII, y la Guerra de Sucesión, a principios del XVIII. Forma parte de la Comunidad de Regantes del Segrià desde el 1794, y hoy hablamos con su alcalde, Pau Cabré, una de esas personas que se ama con verdadera pasión a su pueblo.
"Cuando un vecino tiene cinco problemas y te viene a explicar, tres de ellos habrán desaparecido cuando te lo habrá dicho, y si los dos que quedan, intentas solucionarle uno, tendrá a alguien que te será fiel para toda la vida"

"Ser alcalde de un pueblo no tiene que ver con los colores políticos, sino que uno de los condicionantes, lo más importante, es que se estime el municipio con locura, que esté un poco tocado del ala para que dedique la mitad del tu tiempo"

"Pienso que si a estas alturas la prioridad de un municipio está en hacer cloacas, la cosa está mal. Ahora es cuando ya se ha de entrar en la segunda fase, la de apostar por la salud social de las familias, la sociedad, el mundo cultural, los servicios sociales"
Ya lleva varios años al frente del Ayuntamiento.
Cuando empecé, hace 14 años, mis tareas eran ocupar la Concejalía de Urbanismo, que me encanta. Pero tuvimos la mala suerte que al poco de comenzar la legislatura, a los nueve meses, murió el alcalde. Entonces fue cuando el resto de compañeros me pidieron que tomara el título de alcalde. Lo consensuar con mi familia, porque la decisión era bastante importante, teniendo en cuenta que yo ya tenía mi trabajo, en este caso una empresa agraria, y que todo ello supondría un trastorno.

Pero la cosa salió adelante.
Sí. Con mi familia decidimos que somos gente de compromiso, y que nunca nos hacemos atrás, así que decidí llevar adelante este proyecto que ha resultado apasionante.

¿Sí? ¿Lo es?
Y tanto. Verá, mi primera idea era estar allí sólo cuatro años, pero como entré en el sitio de un amigo, la prueba estaría en presentarme a las elecciones municipales como cabeza de lista, para ver si la Mi trabajo como Alcalde era aprobada. Cuando sacamos mayoría absoluta, me sentí aún más comprometido con la gente y el pueblo que había creído en mí.

¿Y cómo define este compromiso?
Pues, esencialmente te compromete a ser una persona muy arraigada en el municipio. Nunca me ha gustado estar fuera, y eso que he tenido propuestas de la Diputación y también de otros de subir en el partido.

Y usted no ha querido.
Siempre he dicho que a mí lo que me interesa es la abuela, el niño, la familia, la gente de mi pueblo, el territorio donde he nacido y vivo. No tengo demasiados estudios, las cosas como sean, pero pienso que puedo dar lo mejor de este pequeño pueblo de 15 km2 y de las 6.400 personas que vivimos. Esto es mi vida, y me siento cómodo que pueda dedicar todo el tiempo que puedo para atender a los ciudadanos con la mayor rapidez posible. Cuando un vecino o vecina de Alpicat tiene un problema, para mí también se convierte en un problema a resolver.

Leyendo su currículo, ya se ve que usted siempre ha estado muy comprometido con el municipio.
Sí, desde los 7 años que me dedico al mundo social. Empecé en el grupo sardanístico, pero con los años, he ido pasando por todas partes: en el grupo de investigación, al grupo de jóvenes, y un montón de entidades y asociaciones. Lo admito. Una parte de mi corazón siempre piensa en Alpicat.

¡Qué pasión!
Sí, una pasión que se basa en lo que puedo hacer por el municipio. Ahora por ejemplo, con los niños y niñas, el objetivo que el Ayuntamiento se marcó hace siete años fue escolarizar a todos los niños de 0 a 3 años. Y ahora tenemos 129 embarazadas que esperan 132 niños. Pues todos ellos deben tener los servicios que se demandan.

Caramba, ¡qué control!
Es lo que tiene estar en un pueblo pequeño. Pero hay otros aspectos, como el deporte, por ejemplo. Hace 10 años todos veníamos de la nada en el mundo del deporte. Como todos los pueblos teníamos un equipo de fútbol en un campo de tierra. Ahora tenemos un pabellón deportivo que mueve a 900 niños cada semana. Y con el mundo cultural también hemos apostado, aunque la crisis nos ha cogido de lleno y no hemos podido llevar a cabo, de momento, lo que pensábamos.

¿Y qué era?
En tiempos de la República, Alpicat tuvo una especie de Casal, un lugar cedido por el Ayuntamiento donde se reunía la gente del pueblo los fines de semana, y donde él tenía una notable actividad cultural. Hace unos 15 años, se tuvo que derribar porque todo estaba muy viejo y en precario. Entonces se decidió hacer el Coro Cultural, donde un par de veces al año hemos ido haciendo teatro: por aquí ha pasado Paco Morán, Joan Pera, e incluso en Flotats. Y también hay lugar para una sala de exposiciones.

¿Y entonces cuál es el problema?
Pues que nos falta completar este espacio con otros que están pendientes, como terminar la escuela de teatro, música y pintura. De esta manera, ya tendremos todo el corazón cultural cerrado.

Todo acabará viniendo.
Oh, y eso no es todo. Tenemos un edificio, que se construyó hace unos nueve años, y que es para las asociaciones del municipio. También está el Casal de los abuelos, donde está el centro telemático, así como una ludoteca y una biblioteca que está entre las tres más importantes de la comarca del Segrià.

Ciertamente, son un municipio suficientemente activo.
Y nos hemos esforzado por hacer más cosas, como introducir actividades en alguna fiesta tradicional, por ejemplo. Ahora, once de Septiembre que celebramos en el Parc del Graó, hacemos una subida al Tossal y desde allí vemos toda la comarca, e izar una bandera que podemos mirar cada mañana. También hemos creado otra fiesta, la del Libro Gigante, donde los niños cuentan un cuento con un ilustrador y de todo ello se hace un libro que hace 1 metro por 1 metro. Está expuesto todo el año en la biblioteca se abre cada día 20 veces.

El tema de la enseñanza veo que lo cuidan mucho.
Competimos con escuelas de nivel y queremos dar lo mejor de nosotros mismos. Hace pocos días, por ejemplo, cerrar un convenio con una escuela de Bélgica, otra de Francia y otras dos de Italia. Apostamos mucho por la cultura, porque pensamos que esta arte en general son una fuente riquísima de intercambio, que además, resulta muy fácil de entender, porque es un lenguaje común para todos los países. Y en el fondo no deja de ser una manera que todos, pequeños y grandes, nos sentimos vinculados a Europa.

Es tener una visión muy amplia.
Pienso que si a estas alturas la prioridad de un municipio está en hacer cloacas, la cosa está mal. Esta etapa ya debe haber sido superada, y nosotros por ejemplo, lo hicimos hace 20 años. Ahora es cuando ya se ha de entrar en la segunda fase, la de apostar por la salud social de las familias, la sociedad, el mundo cultural, los servicios sociales.

Cubiertas las necesidades básicas, ahora se ocupan de los temas del bienestar.

Naturalmente la varita mágica no la tenemos, pero los vecinos te tienen cerca y cuando tienen problemas te vienen a contar. Y lo mejor es que pueden hacerlo. Mire, había un alcalde en Solsona, Ramon Llumà, que fue un poco mi maestro, que me decía que cuando un vecino tiene cinco problemas y te viene a explicar, tres de ellos habrán desaparecido cuando te lo habrá dicho, y si los dos que quedan, intentas solucionarle uno, tendrá a alguien que te será fiel para toda la vida. Al cabo de 14 años, puedo corroborar que realmente es así.

¿Y ahora mismo qué problemas le explican los ciudadanos?
El problema del paro es un problema grave, aunque no somos un municipio que tenga demasiados problemas, la verdad. Tenemos muy profesional liberal, el funcionariado y las familias autóctonas, que son los que hacen de campesinos y que representan un porcentaje muy bajo de la población. También hay quien ha avispado montando una empresa de servicios que les está funcionando bien.

No todo el mundo habrá tenido éxito.
No está claro. Hay empresas que han cerrado turnos o han despedido a gente. Hay muchas personas que se han quedado en paro en empresas que estaban situadas en Lleida. Con el tema del Plan Zapatero de ayuda a los municipios, los contratamos para los proyectos de arreglar aceras o cosillas similares. Pero ya sabe que son cosas muy puntuales.

¿Cómo ve el tema de la financiación municipal?
Es el gran tema de la política municipal. Y nos encontramos con muchos ejemplos donde las arcas municipales no pueden dar alcance a todos los problemas que se plantean. Las guarderías, por ejemplo: la Generalitat sólo paga a partir de los 3 años, pero yo pienso que la educación es para todos, incluso para aquellos que son menores de 3 años. Prefiero ocuparme de un niño o de un padrino que de una plaza, porque todo acaba siendo un tema de prioridades.

Los políticos de las altas esferas quizás no lo ven así.
Pienso que cualquier político de élite o parlamentario debería haber sido una temporada de concejal de su pueblo. Así seguro que vería las cosas de manera distinta. Y lo digo por propia experiencia. Cuando voy a hablar con un Consejero o Director General que ha sido Concejal o Alcalde de su pueblo, las cosas son mucho más llanas, y todo el mundo pone de su parte para tratar de solucionar el problema. ¿Por qué? Pues porque saben de qué se habla.

¿Hablamos de trabajo? ¿La mayoría de gente de Alpicat trabaja en Lleida?
En Lleida y en toda Cataluña. El AVE nos ha facilitado las comunicaciones. La gente antes de comprarse una casa, hace un pensamiento, busca un sitio con características que les sea lo más confortable posible, que el entorno sea de tu mismo nivel y Alpicat ofrece muchas posibilidades en este sentido.

Y tienen el municipio bastante cuidado.
Cuando viajo a otras ciudades de diferentes países observo cómo lo tienen montado otros lugares pensando como nos lo podríamos hacer para llevarlo a Alpicat. Fotografío una papelera, un banco, una farola, que querría para mi municipio. Me miro el mundo con ojos de alcalde.

Me parece que a usted le queda aún mucha cuerda para ser Alcalde.
Me falta encontrar un buen número 2 que no le haga por ser número 1 porque después de 14 años, me volveré a presentar, evidentemente, y los compañeros así lo quieren. Pero hay que ir pensando en el relevo. Y si encontrara una buena persona que se estimara Alpicat tanto o más que yo en ningún momento me cuesta mucho ver a mi trabajo, porque entre otras cosas, pienso que la gente del pueblo lo merece. Mis objetivos como alcalde están completos en un 60-70%, y también pienso que no es bueno que la gente se eternice en los lugares ni que entre alguien para cambiar, sino que sea para cambiar a mejor.

Una buena reflexión.
Para mí ser alcalde de un pueblo no tiene que ver con los colores políticos, sino que uno de los condicionantes, lo más importante, es que se estime el municipio con locura, que esté un poco tocado del ala para que dedique la mitad de tu tiempo al pueblo sabiendo que pocos te lo agradecerán. Y si fuera Alcalde 20 años más, siempre compartiría el Ayuntamiento con mi empresa porque depender de un sillón te hace pensar de una manera diferente. Ahora estoy aquí porque quiero, porque la gente de mi pueblo lo quiere.