Alcalde del Prat de Llobregat

Lluís Tejedor Ballesteros

La eficiencia de la gestión

"La política municipal es lo que haces, no lo que dices"

Lluís Tejedor nos habla, entre otras cosas, del proyecto económico que es en gran parte metropolitano: forman parte de una estrategia de desarrollo económico del territorio, y su vocación es la de la logística y transporte del sector servicios que acompaña a todo eso.

Miércoles, 14 de Octubre de 2009
Ciudad del Baix Llobregat conocida esencialmente por el aeropuerto, El Prat está a tocar con Barcelona, L'Hospitalet, Cornellà, Sant Boi y Viladecans, y es el único municipio, cuyo territorio está íntegramente en el Delta del Llobregat, cuya historia ha estado marcada por las peculiaridades de su medio natural. Sus tierras comenzaron a ser habitadas hacia el siglo X, mucho antes de la creación del núcleo urbano, ya finales del XVIII, aunque no formaba ninguna población, pero poseía una vida legal independiente, con un consejo y unas ordenaciones vigentes desde el el año 1689. Hermanado con cuatro poblaciones de Cáceres, Cuba, Nicaragua y España, sus más de 63.000 habitantes están repartidos en un territorio de poco más de 31 km2.
"La política municipal se confronta con la imagen que muchos tenemos de la política como espectáculo. Pero la política municipal tiene muy poco de teatro, se lo aseguro"

"No se ha anulado el carácter reivindicativo que tenía la política en los primeros años de la democracia. Cualquier alcalde y cualquier ayuntamiento desarrollan una acción de gobierno que está inspirado siempre en unas bases ideológicas"

"Nuestro proyecto económico es en gran parte metropolitano: formamos parte de una estrategia de desarrollo económico del territorio, y nuestra vocación es la de la logística y transporte del sector servicios que acompaña a todo esto"
Han pasado muchos años desde que militaba en el PSUC. Piensa que se ha perdido el carácter reivindicativo que tenía la política en los primeros años de la democracia?
En todo caso, pienso que se ha transformado, pero no se ha anulado, ni mucho menos. Y más la política municipal. Cualquier alcalde y cualquier ayuntamiento, en el fondo pero también en la forma, desarrollan una acción de gobierno que está inspirada siempre en unas bases ideológicas.

Pero con el tiempo todo acaba diluyéndose.
No, no estoy de acuerdo. Pienso que el gobierno de las ciudades tiene siempre un fundamento ideológico, y yo reivindico ese carácter en la gestión de las ciudades. La planificación es imprescindible, porque eso es como una empresa: hay ingresos, hay gastos, y hay una misión: has de gobernar de manera eficiente.

Y será con el gobierno donde se verá esta ideología.
Claro. A la hora de definir las prioridades de gobierno, se incorpora sin duda la ideología a la hora de hacer unas cosas y no otras, y un modelo de ciudad que se establecerá desde un punto de vista físico, territorial y social. Lo importante, es que en tu día a día, debes hacer que la ciudad funcione.

Teniendo unas bases claras.
Sí, porque el gobierno municipal no es de gestión tecnocrática. Es un gobierno inspirado en unas bases ideológicas y unos valores que yo reivindico. Y es una especie de hacer política, si me permite, que se confronta con la imagen que muchos tenemos de la política como espectáculo. La política municipal tiene muy poco de teatro, se lo aseguro.

Todo es mucho más personal, empezando por la votación.

No comparto plenamente esta expresión, pero sí, es cierto que hay un alto grado de componente personal, y la prueba es que ha habido alcaldes bien carismáticos a los que la gente ha votado al margen de su tendencia política, y que es el que permite que gente de derechas, por ejemplo, pueda votar a un alcalde de izquierdas. Pero detrás es evidente que debe haber una base ideológica.

Y un trabajo bien hecho.
Esto por supuesto. La mayoría de votos en una elección están orientados en la confianza de una acción de gobierno, y eso hace que cuando se cambia el candidato, la mayoría continúa confiando en aquel equipo de gobierno. Así que, sí, de acuerdo, hay confianza en las personas, pero el candidato no tiene en el bolsillo los votos, sino que es la confianza en el equipo de gobierno. Porque todos sabemos que la política municipal es la que haces, no la que dices.

Y después de tantos años, ¿no tiene inquietudes para ocupar algún cargo digamos más elevado?
No, no hay nada más arriba al que pueda aspirar a que fue alcalde de tu ciudad. Nunca me ha interesado la política que no es municipal, porque pienso que no hay ningún espacio más apasionante en política que trabajar por tu municipio. Y si eres Alcalde, pues imagínate. Yo pienso que el trabajo a este nivel te permite tocar mucho de pies en el suelo. La política que está más arriba ya teoriza demasiado.

Pero usted lleva más de 25 años. ¿Qué cree que tiene para que la gente confíe tanto en usted?
Pienso que lo que hay que hacer siempre es trabajar honestamente y cumplir lo que se promete con un buen equipo. Esta es la credibilidad que puedes acabar teniendo con el tiempo.

Una palabra que en política no parece que ligue demasiado.

La credibilidad hace que la gente confíe en lo que crees, y la tienes cuando hay la oportunidad de hacer un balance, y la gente percibe que su ciudad, con los cambios que se han terminado produciendo, ha salido ganando .

Es lo que decía antes: una gestión casi empresarial.
Sí, lo admito. Y eso tiene que ver con la visión digamos técnica que tiene el ciudadano de la política local: se ve como una acción de gobierno de gestión-ciudad con muy poca dimensión política. Aquí, lo importante, es la eficiencia de la gestión, no nos engañemos. La teoría dejamos-por las altas esferas, donde la implicación de la gente también es mucho menor.

¿Cómo llevan ustedes el tema de la inmigración?
Quién vive aquí es pratense y pratense, al margen de donde haya nacido. La mayor parte de los ciudadanos, como muchos municipios del área metropolitana, llevan 30 años viviendo aquí y sus hijos e hijas escriben el catalán con pocas faltas, participan de la vida de la ciudad y dicen con orgullo que tienen dos pueblos. Están orgullosos e integrados. La inmigración que viene de fuera de la España aún no lo tiene asumido, pero espero que sea cuestión de tiempo. Y es que no podemos olvidar que El Prat, como tantos otros municipios, es una mezcla que funciona muy bien. Y la calidad de vida y la convivencia que hay viene dada en buena parte por la implicación que tiene la gente del día a día.

¿Y qué le preocupa al ciudadano hoy?
Creo que no nos podemos quejar: El Prat es una ciudad que tiene un buen nivel de calidad de vida. A nivel urbanístico, a nivel de servicios ... Lo que es más preocupante ahora mismo es la seguridad económica, claro. La crisis nos afecta a todos. Y eso es lo que en el último año se ha hecho más evidente en la Administración cuando la gente nos viene a pedir ayuda.

¿Y cómo lo hacen?
Procuramos que la ayuda no esté sólo concretada en temas puntuales, sino que haya un apoyo para que se vuelva al estado anterior, de cuando había trabajo.

¿Y qué se hace desde el ayuntamiento?
Fundamentalmente dos cosas: se han incrementado sensiblemente los recursos orientados a las políticas de choque, y estamos potenciando las políticas de formación para el empleo. El Ayuntamiento tiene una estructura técnica, el Centro de Promoción Económica, que trabaja para las políticas de empleo para formación. Después hay otras orientadas a las empresas y emprendedores. Pero fundamentalmente, hemos apostado por la formación.

Una formación que puede ir muy bien para la base industrial que tienen.
Sí, es verdad. El Prat tiene una base industrial muy diversificada, y esto incluye el puerto y el aeropuerto, que generan en su entorno servicios de todo tipo. Así que tenemos más capacidad de resistir que muchos, eso es cierto.

Hombre, debe ayudar tenerlo tan cerca.
Son dos sectores que permiten hacer frente a la crisis con más capacidad de supervivencia. Estamos hablando de generadores de miles de puestos de trabajo de ocupación directa, indirecta y muy diversificada.

Y además, están bien comunicados. Y al lado de Barcelona.
Sí, la situación del Prat es excelente. De hecho, nuestro proyecto económico es en gran parte metropolitano: formamos parte de una estrategia de desarrollo económico del territorio, y nuestra vocación es la de la logística y transporte del sector servicios que acompaña a todo esto. El objetivo es calificar esta actividad y darle más valor añadido.

¿Y qué más tenemos?

Después crecemos en la logística, un sector que debe tener valor añadido. Y por eso estamos apostando por incorporar en el futuro ID + I para que El Prat es la única ciudad española que tiene un puerto y un aeropuerto de nivel internacional, con una situación geográfica de conexión con todas las redes viarias, ferroviarias, internual. Esta es nuestra base y es en ésta en la que intentamos avanzar el modelo formativo de la ciudad.

¿Y la gente que viene a vivir aquí? ¿Por qué lo hace?
A pesar de la calidad de vida que hay, la mayor parte de la gente no viene aquí atraída por ella, sino por las circunstancias de la vida, básicamente por el trabajo o por el lugar donde se encuentra vivienda, buscando la movilidad y la proximidad .. Pero cuando llegan descubren que El Prat es un lugar muy bonito para vivir, ya menudo cambia la imagen que tenían de la ciudad cuando están un tiempo.

¿Qué tal las relaciones con otros municipios del Baix Llobregat?
Cada vez hay más, claro, porque todo forma parte de un proyecto estratégico y económico en el que todos estamos puestos. Se están generando más redes de todo tipo, y en el caso del Delta, por ejemplo, nosotros ya funcionamos como plataforma para los municipios de la zona. Y todo pasa por la comunicación. Si existe, es lo que determina que un territorio sea competitivo.

¿Y sus retos futuros pasan por esto?
Lo más importante es ahora salir de la crisis. Estoy comprometido en esto y ahora hay que afrontar la caída de los ingresos y el incremento del gasto social. Es necesario que funcione el calendario de proyectos que están afectados, pero el día a día del mantenimiento de los servicios ordinarios vinculados a las personas, provoca que no siempre las situaciones sean fácil de arreglar. Sí, claro, se podría decretar no organizar la Fiesta Mayor, o no hacer paella, pero al final pasaría que con esta política no se garantizarían las actividades socio culturales que son las que permiten la convivencia de la gente. Y no lo queremos dejar de lado.