Alcalde de Sant Cugat del Vallès

Lluís Recoder Miralles

Un urbanismo diferente

"La gente realmente válida debería dedicarse a la política"

Lluís Recoder asegura que han cuidado mucho la economía haciendo una apuesta por un modelo económico que potencia la creatividad, la innovación, y el valor añadido.

Miércoles, 13 de Enero de 2010
Pocas ciudades hay en Cataluña donde resulte tan atractivo vivir como Sant Cugat. Con una alta renta per cápita, muy cerca de Barcelona, y con 80.000 habitantes, este municipio del Vallès Occidental rodeado de naturaleza tiene unos orígenes que se sitúan alrededor del siglo IV, cuando el lugar donde fue martirizado un tal Cucuphas venido de África se estableció un monasterio, que aún hoy representa uno de los puntos de interés de la ciudad. Sant Cugat del Vallès (o Pins del Vallès, como fue conocido en tiempos de la República) reúne una serie de virtudes que hoy descubriremos hablando con su Alcalde.
"La política local tiene la virtud que le pones cara y nombre a las personas para las que trabajas, puedes ver resultados cada día porque lo normal es que el alcalde sea una persona que vive en el municipio al que sirve"

"Hemos querido tener un modelo de ciudad que nos ha llevado muchas veces a enfrentarnos con obstáculos muy fuertes, dentro y fuera de la ciudad, pero hemos tenido la determinación que sale de la convicción, y la gente eso lo valora"

"Los ayuntamientos tenemos que cambiar nuestros sistemas de gestión, que son más propios del siglo XX que del XXI. Y el ritmo de exigencia al que ha avanzado la empresa privada debería ir paralelo al de la administración pública"

Toda una vida dedicada a la política.
Desde los 18 años, sí. La política para mí es una vocación. Y cuando algo no me gusta, intento afrontarlo plenamente. Siempre he pensado que en el trabajo que tienes que hacer, puedes aportar poco, pues mejor que no te pongas. O se hacen las cosas, y bien, o mejor que no se hagan.

Usted, sin embargo, compaginó durante siete años dos importantes cargos.

Sí, el ser Diputado y Alcalde, pero son cosas diferentes. La política local tiene la virtud que le pones cara y nombre a las personas para las que trabajas, puedes ver resultados cada día porque lo normal es que el alcalde sea una persona que vive en el municipio al que sirve, así que la aprobación o desaprobación puedes intuir en el gesto de las personas, en cómo te hablan, en el que te van a consultar. Pero no se puede negar que la política local, aunque puede ser muy dura y exigente, resulta apasionante.

Lleva cerca de once años como Alcalde. La gente confía en usted.

Creo que sí, que a la gente le gusta nuestro proyecto de ciudad y nuestro estilo de hacer política. Hemos querido tener un modelo de ciudad que nos ha llevado muchas veces a enfrentarnos con obstáculos muy fuertes, dentro y fuera de la ciudad, pero hemos tenido la determinación que sale de la convicción, y la gente eso lo valora.

Debe haber otros factores.

También es verdad que hacemos una política de mucha proximidad. Esto quiere decir mucho tiempo, mucha dedicación, porque el Alcalde el Equipo de Gobierno estamos partes durante la semana pero también a las fiestas. Respondemos a los ciudadanos, vamos a ver los problemas in situ, palpamos constantemente el pulso de la ciudad. No estamos encerrados en un despacho, sino a pie de correo, junto a la gente y sus problemas.

Todo ello contrasta con la imagen que se tiene de Sant Cugat como ciudad dormitorio.
Es un tópico que se desmonta por sí solo. Mire, cada seis meses hacemos una encuesta ciudadana preguntando a la gente por su relación con la ciudad. Si realmente Sant Cugat fuera una ciudad dormitorio, no sé por qué deberíamos tener un centro comercial tan potente que atrae no sólo la gente de aquí sino también de las cercanías. O tener una política cultural muy intensa, con un teatro auditorio, uno de los más grandes de Cataluña, que dispone de una programación muy intensa con una ocupación que supera el 80%. O las instalaciones deportivas, donde siempre hay gente. Pero hay otro elemento que es el que lo acaba de definir.

¿Cuál?
La calidad de las relaciones humanas. Aquí la gente se conoce por la calle y se saluda. Yo no diría que este elemento ni ninguno de los que le he mencionado permite identificar Sant Cugat como una ciudad dormitorio.

¿Es este último elemento el que hace que la gente elija Sant Cugat para ir a vivir?
Sí, la calidad de vida es muy notable. Aquí se vive muy bien. Se está muy cerca de Barcelona y por el mismo precio se puede vivir bien. Pero es que además, aquí la gente quiere integrarse, pasea, disfruta de las oportunidades que da la ciudad, y el hecho de tener Collserola al lado, las escuelas, los centros deportivos, y un gran centro hace que la gente viva aquí feliz.

El hecho de estar bien comunicado es un gran qué.
Sí, y aun así es un tema que no acabamos de tener resuelto. Este es el país de Europa donde cuesta más hacer infraestructuras, y donde tenemos un gobierno que en lugar de presumir de hacer carreteras o trenes, presume de lo que no hace: Siempre estamos con el "no haremos el túnel central, no haremos el túnel de Horta, no haremos el cuarto cinturón ". Y en cambio, no podemos olvidar que aquí en el Vallès vivimos 800.000 personas, y las comunicaciones entre la comarca y Barcelona son las mismas que hace un montón de años. Así que, como Ayuntamiento, nosotros nos podemos ocupar del transporte urbano, pero no del interurbano. Y hay firmeza política para sacar adelante según el modelo que se quiera de país.

¿Y ustedes? ¿Por qué modelo han apostado?
Pues por una ciudad con un urbanismo diferente, de baja densidad, y muchas zonas verdes. No olvide que somos la ciudad de Cataluña que tiene más árboles urbanos por habitante, y la que tiene más metros cuadrados de zona verde. Hemos hecho una apuesta por proteger el entorno natural, básicamente la Sierra de Collserola, hemos hecho recalificaciones para pasar una zona residencial a una zona no urbanizable. Una ciudad en, definitiva que tenga mucho cuidado del medio ambiente pero sin olvidar las personas.

También han incentivado mucho la vida en la ciudad.
Toda esta política se ha apoyado en revitalizar el comercio urbano, acompañándolo de un plan de construcción de aparcamientos consistente, que ha supuesto, eso sí, tener la ciudad patas arriba durante tiempo. Pero hemos conseguido una ciudad con muchos equipamientos, culturales, deportivos e infantiles, que se ha articulado en buena parte a través de unas entidades que han dado aún más vida al municipio.

También disponen de un gran equipamiento como el CAR.
Si, por el Centro de Alto Rendimiento acuden deportistas de primer nivel, y aunque no es nuestro, colaboramos. En un bosque municipal que hay al lado estamos a punto de inaugurar un circuito de cross para que entrenen los del CAR, pero que también estará abierto a toda la ciudad.

Económicamente también son un referente.

Hemos cuidado mucho la economía, es cierto, haciendo una apuesta por un modelo económico que potencia la creatividad, la innovación, y el valor añadido. Y en este sentido hemos hecho proyectos como ESADE Creapolis, que hemos impulsado y donde somos accionistas, o el Triángulo de Innovación de Cataluña, un consorcio que hemos constituido con Rubí y Cerdanyola para crear sinergias entre las universidades que tenemos en el territorio; o el Instituto Europeo de Tecnología, del que fuimos impulsores y que supondrá que vengan 450 millones de euros en nuestro país que se destinarán a investigación. Hemos apostado por el que entendemos que debe ser la economía del futuro y que debe permitir que este país siga generando riqueza para poder generar el bienestar.

Hablamos de grandes proyectos, pero seguramente el ciudadano también quiere saber los detalles del día a día.

Efectivamente. Suelo apuntar en una libreta lo que pide la gente, y son cosas como la movilidad, la vigilancia, tener conexión telefónica. No quiero perder este contacto porque pienso que es esencial así que la gente se me dirijo a la calle, pero también por facebook, o por la "conexión directa con el alcalde" que hacemos cada quince días en la televisión local. Trato de resolver todos los temas, aunque el problema que preocupa más es uno que yo no puedo hacer gran cosa: el paro. Y eso que tenemos una tasa muy inferior a la de la media de Cataluña y España, precisamente porque hemos intentando promover una política y economía que nos favoreciera. Pero no podemos obviar que hemos tenido una bajada de ingresos muy importante: desde que soy alcalde éste ha sido el primer año que hemos tenido menos dinero que el año anterior. Y eso todo el mundo sale más o menos perjudicado.

La gran asignatura pendiente a nivel municipal es la financiación.
Sí, pero nosotros, los ayuntamientos, no sólo hay que quejarse de la financiación, sino que tenemos que mejorar nuestra gestión. De acuerdo que ahora con la crisis las cosas se ven de manera muy diferente: nosotros hace tres años recaptábamos 14 millones de euros al año en licencias de obras y este año no llegaremos a tres. Sabíamos que esto no podía durar mucho más, pero creíamos que el aterrizaje sería más suave. Y si a eso le añades el descenso de la participación en los ingresos del Estado, que es entre el 15-20% de nuestro presupuesto, pues el batacazo es mayor.

Comentaba que los Ayuntamientos debían mejorar la gestión.

Si, nosotros nos hemos ido preparando durante años para mejorar nuestra gestión y hacerla innovadora, y eso es lo que nos falta a las Administraciones. Está muy bien que los ayuntamientos nos quejamos, pero aparte lo que tenemos que cambiar nuestros sistemas, que son más propios del siglo XX que del XXI. Y el ritmo de exigencia al que ha avanzado la empresa privada debería ir paralelo al de la administración pública.

Muy buena prensa ya sabe que no tiene.
Y es lógico, pero hasta cierto punto. Debemos estar abiertos a todo lo que nos llegue, porque, de acuerdo, las administraciones no podemos arreglar el mundo pero no debemos complicar aún más. En el tema económico, por ejemplo, cuando empezó la crisis hicimos un paquete de medidas para afrontar lo que las empresas ya les preocupaba: el tema de la liquidez. Los bancos ya no daban crédito, así que lo que hicimos fue mejorar el pago desde el ayuntamiento: tenemos 45 millones de euros circulante y nos comprometimos a pagar a 60 días, cuando ahora ya lo hacemos en 29 días. Teniendo en cuenta que hay administraciones que pagan a más de 700 días, no está mal.

Cambiemos de tema. ¿Qué piensa que representó para Sant Cugat decir sí el 13-D?
Como el resto de Cataluña fue una iniciativa de la sociedad civil, a la que nosotros, como ayuntamiento, apoyamos sin hacer una valoración política. Yo fui a votar. Primero porque me parecía que es lo mínimo que podía hacer para reconocer el trabajo que han hecho estas personas, pero también porque a pesar de que mi línea política y de trabajo no es la de los promotores de esta campaña, sí en el momento en que ha venido esto me coge muy molesto.

La famosa sentencia del Estatut.

Mire, he estado 13 años en Madrid, formo parte de la corriente mayoritaria del catalanismo político para intentar que Cataluña tenga más poder y construir una España que nos entienda y nos respete, y creo que el interlocutor pasa absolutamente de nosotros árbitro, que es el Tribunal Constitucional tiene una actitud más que patética. Entonces, si cuando los 12 diarios catalanes hacen una editorial conjunta muy bien hecha y que suscribo plenamente, esto se entiende como una presión, sí que piensas que ya es suficiente.

¿Esta participación puede ser un indicador de lo que puede pasar en las próximas elecciones a la Generalitat?

De momento, todo esto no tiene consecuencias políticas, y no sabemos si la cosa continúa, quien recogerá la antorcha. Lo que sí veo es que en Catalunya algo se mueve, que hay un status de relación con el Estado que está en crisis, que se pide una nueva actitud y que eso lo hace gente de diferentes partidos políticos que cuaja en amplios sectores de la sociedad. Si el resultado de la sentencia no tiene que ver con lo que votó el Parlamento de Cataluña el 30 de septiembre de 2006, donde yo era diputado y voy votar, pues nos pondrá en una disyuntiva donde se deberá hacer una reflexión col colectiva para ver hacia donde tiramos.

¿Volverá al Parlamento algún día?

No lo sé. Estuve 20 años y en su momento, decidí que había cumplido una etapa. También es cierto que dejé la dirección de mi partido y ahora vuelvo a ser, sobre todo por una motivación. Si viera que el país funciona, seguramente me negaría. Pero cuando veo la relación Catalunya-España, la educación y las infraestructuras, pienso que nuestro sistema político lo tenemos que reformar en profundidad.

La reforma también debería ser por la clase política.
De acuerdo. La desafección viene por la corrupción y entiendo que esto no corresponde a una sociedad madura. La gente debe exigir transparencia y yo como electo debo saber ante quien tengo que rendir cuentas. Hace poco, cuando se dio a conocer la Operación Pretoria, yo iba en tren y veía cómo la gente me miraba con un interrogante.

Supongo que hay políticos y políticos y también política y política.

La mayoría de gente que está en el mundo local es por vocación, por voluntad de servicio, porque te gusta y es un trabajo donde tienes que poner entusiasmo porque si no, te cansas pronto. La lástima es que el desprestigio de la política haga que la gente buena se aleje. Como ciudadano, aspiro sinceramente a que la gente realmente buena se dedique a la política, como ya ocurre en otros países.