Alcaldesa de Castellbisbal

M. Dolors Conde Domínguez

Instituto-escuela, proyecto pionero

"Si el Ayuntamiento tiene superávit, quiere decir que no atiendes algún servicio"

La alcaldesa de Castellbisbal asegura que la persona que ocupa un cargo público sabe que debe estar trabajando siempre, no puede desconectar. Esto lo ha notado yendo por la calle, o cuando está haciendo un café con la familia.

Miércoles, 27 de Enero de 2010
Con 12.000 habitantes distribuidos en 31 km2, Castellbisbal, municipio del Vallès Occidental situado a menos de treinta kilómetros de Barcelona, es de ese tipo de poblaciones que, como tantas, está cargada de historia, empezando por su nombre, el Castillo del Obispo. Con restos que datan de hace 4.000 años, el municipio se articula alrededor de 18 núcleos, algunos de los cuales han crecido extraordinariamente en sólo una década. Hablamos con su Alcaldesa, la primera que tiene el municipio.
"Un mismo partido en el poder durante muchos años genera unas sinergias, unos tics que cuestan de modificar, porque existe la fuerza de la costumbre, así que cuando llega el cambio siempre este suele ser positivo"

"Las minorías descontentas son más ruidosas que las que están satisfechas con el labor que se hace. Pienso que la gente, en términos generales, se hace cargo de que estamos atravesando una situación difícil y que hay que tener paciencia"

"Hay que dar un voto de confianza a la política, no hay que poner a todos en el mismo saco. Y para tener una democracia, para poder hacer cosas, para poder trabajar, hay que ir a votar, eso está clarísimo"
Estamos llegando al tercer año de la legislatura. ¿Qué tal su experiencia como Alcaldesa?
Digamos que he pasado por varias etapas y que ahora estoy más tranquila. Al principio, reconozco que fue bastante difícil porque yo era concejala, estaba la oposición y las cosas son muy diferentes de cuando estás gobernante. Tenga en cuenta, además, que veníamos de cuatro legislaturas seguidas donde gobernaba el mismo partido, Alternativa per Castellbisbal, las dos últimas de las cuales había sido por mayoría absoluta.

El cambio debía ser difícil.
Sí, claro. Un mismo partido en el poder durante muchos años genera unas sinergias, unos tics que cuestan de modificar, porque existe la fuerza de la costumbre, así que no ha sido fácil. Aun así, vale decir, que me gusta lo que hago y estoy muy contenta de ser alcaldesa.

Usted además, ya se había presentado a las elecciones del 2003.
Efectivamente, repetía como alcaldable. Pero en 2003, el equipo que gobernaba estaba muy arraigado y romper una inercia de tantos años parecía imposible, y además con mayoría absoluta.

Su postura, pues, era realista.

A ver, siempre que te presentas a unas elecciones es para ganar, por supuesto, pero lo que pasa es que en estos últimos comicios, el cambio de tendencia nos sorprendió a todos. Sí, quizá ya lo intuíamos, pero no podíamos imaginar que el PSC pasaría a doblar los tres concejales que tenía.

El cambio siempre es justificado por aquellos que quieren alcanzar el poder.
Cierto, pero yo creo que Castellbisbal lo necesitaba de verdad. Un cambio donde aquellos que tenemos la responsabilidad del gobierno paseásemos por el pueblo, conociéramos los problemas de la gente. Por eso yo no soy partidaria de estar muchos años en un cargo porque te acabas relajante y construyes a tu alrededor una coraza en que parece que sólo te importan las elecciones.

¿Y cuando cree que es el período adecuado para estar manteniendo el poder?
Hombre, creo que cuatro años, es decir, una legislatura, son más bien pocos, y doce son demasiados. Ocho años para mí son los correctos, porque los proyectos tardan en materializarse. Nosotros, por ejemplo, cuando llegamos al Ayuntamiento, en mayo hará tres años, teníamos muchas ganas de hacer cosas, y en su momento pusimos en marcha muchos proyectos que ahora están viendo el resultado.

¿Algún ejemplo?
Pues el Casal Social, por ejemplo, o los parques que estamos habilitando en las urbanizaciones. Estos son los más evidentes, pero tenemos otros iniciados y esperamos que acabar la legislatura cumpliendo las expectativas de la gente que nos dio confianza el día que nos votó.

La situación económica habrá terminado afectando a algunos proyectos.
Bien, algunos proyectos que teníamos en mente no hemos podido realizarlos, como el Casal Juvenil, por ejemplo. Pero por otra parte, este ayuntamiento tiene las cuentas muy saneadas, no tiene un nivel de endeudamiento alto y lo que hemos hecho ha sido ofrecer el máximo de servicios posibles. Yo no concibo un ayuntamiento con superávit.

¿Ah, no?
Si un ayuntamiento tiene superávit significa que algo te estás dejando por el camino, algún servicio no le estás dando tal y como debiera.

Aún así, dice que controlan el tema de la deuda.
Sí, porque ahora mismo, por ejemplo, el endeudamiento que tenemos es más bien ficticio. Con la ampliación del CAP, que depende de la Generalitat, firmaremos un convenio en el que nosotros avanzaremos un dinero que luego nos volverán. Y lo mismo ocurre con un instituto escuela. La cuestión es que estos servicios nos urgen, son necesarios, y como la situación es la que es y nosotros tenemos la capacidad de endeudarnos, somos digamos "solidarios" y hacemos la inversión para que después nos la devuelvan.

¿Y algún otro proyecto?
Con las ayudas que nos han llegado de Madrid, el famoso FEIL, y como casi todos los municipios, nos han ido muy bien porque hemos podido arreglar parques, jardines, calles, y terminar unos arreglos del casco urbano, donde se había ampliado la zona peatonal. En este sentido, el nuevo FEIL también nos ha servido para descargar el gasto de servicios sociales, poder hacer el Casal de la Gent Gran y poner en marcha la instalación de placas solares en los edificios municipales.

El tema de la bajada de los ingresos también se habrá notado mucho.
Sí, claro. A nivel de licencias ha sido impresionante. Pero claro, aquí lo más dramático es el tema del paro. Aquí casi no había, estaba alrededor de un 2-3%, y ahora está en un 8%. Es una subida importante y proviene esencialmente de la construcción, porque ha habido ERE's por medio. Por lo que tenemos estudiado, la gran mayoría de la gente que está inscrita en la bolsa de trabajo viene de la construcción, gente de servicios.

¿Y podemos hacer algo al respecto?
Tenemos un protocolo anticrisis que hace que trabajen conjuntamente el departamento de servicios sociales con la bolsa de trabajo, y promoción económica. Intentamos dar ayudas para hacer frente a los gastos más básicas, incluyendo un banco de alimentos. Y entonces, claro, damos prioridad a la gente que realmente lo necesita. Pero lo cierto es que las ofertas que nos llegan a la bolsa de trabajo son muy pocas.

También es una población que ha crecido mucho en los últimos años.
Aquí había mucha gente que trabajaba en los polígonos industriales de la periferia de Barcelona y que por proximidad han vendido las viviendas que tenían en Barcelona o donde fuera y han venido a vivir aquí. También es cierto que hay otros aspectos, no sólo el de la proximidad: una buena calidad de vida y el hecho de que estemos muy bien conectados. Además, pienso que por el precio del suelo que hay ahora, las viviendas son más accesibles aquí. Y cada vez la gente hace más vida de pueblo, aquí. Se puede ver paseando por la calle.

¿Y qué le pide la gente cuando se la encuentra por la calle?

Una de las preocupaciones que percibo de la gente es el tema educativo al pueblo, y por eso estamos trabajando en el tema instituto-escuela que le comentaba antes, y también el sanitario. El CAP que tenemos es un ambulatorio, y con la ampliación que haremos lo convertiremos con un área básica donde tendremos más especialidades.

No tendrán que desplazarse necesariamente a otras poblaciones de los alrededores.
Claro, porque nosotros dependemos de Rubí, y con el nuevo hospital que se hará allí también ganaremos mucho, y así no habrá que ir al Hospital de Terrassa. Creo que en este año y medio que nos queda de legislatura podremos dar respuesta a estas dos preocupaciones, las que más preocupan al ciudadano.

Así que piensa que la gente está contenta con su política.
Creo que, como dicen, las minorías descontentas son más ruidosas que las que están satisfechas con el labor que se hace. Pienso que la gente, en términos generales, se hace cargo de que estamos atravesando una situación difícil y que hay que tener paciencia.

Una situación difícil en la economía, pero también en la política.
Es cierto. Lo que percibo es un desencanto general con todos los políticos, pero afortunadamente no todos somos iguales, no todos tenemos que ir a parar al mismo saco. Yo intento girar mucho, hacer mi vida tal igual que hacía cuando no era alcaldesa y cabe decir que tengo la impresión de que la gente les gusta de cómo actuamos.

Con alguna queja.
Sí, que me tomo de manera constructiva y que intento mejorar lo que se me plantea para analizarlo y solucionar así problemas.

Unos problemas que resultan cercanos si quien los puede arreglar es del pueblo.
Sí, naturalmente. La persona que ocupa un cargo público sabe que debe estar trabajando siempre, no puede desconectar. Esto lo he notado yendo por la calle, o cuando estoy haciendo un café con la familia. Se te acerca alguien y te dice aquello de "Sé que no es el momento, pero..." y lo aceptas como parte de tu trabajo. Y a mí me gusta. No deja de ser un servicio, porque la política municipal ya lo tiene, eso.

La política municipal, pero no es la de estado o la de las autonomías.
Como le decía, pienso que se debe dar un voto de confianza, no hay que poner a todos en el mismo saco. Para tener una democracia, para poder hacer cosas, para poder trabajar, hay que ir a votar, eso está clarísimo. Y tiene que haber alguien, lo que sea, que salga adelante una determinada serie de proyectos. Pero elegido por voluntad popular.

Sí, todo eso es muy bonito pero la imagen de la política no es muy tranquila.
Y, de hecho, no me extraña porque la gente no quiere que haya determinadas situaciones que se han ido dando. Pero yo insisto con lo que le digo: tenemos que ser conscientes de que debemos seguir votando y ejercer nuestro voto porque es un derecho que tenemos y que nos ha costado mucho conseguir. Y la cosa es fácil si no gusta.

Esperar a las otras elecciones.
En efecto. Si no nos gusta lo que hace la gente que se ha elegido, pues dentro de cuatro años tenemos la posibilidad de volver a votar. Tengamos muy presente que un cargo no es perpetuo si el pueblo no lo quiere. El pueblo es soberano y en última instancia decide quién está y quién no está en el poder.

¿Y usted quiere seguir siendo alcaldesa durante muchos años más?
Esto, como le decía, lo debe elegir el pueblo. Si fuera por mí, sí, aún me estaría un tiempo más, pero soy muy consciente de que el lugar aquí es provisional, y de aquí a un año y medio sabremos si el trabajo que hemos hecho se ha hecho bien o no.

Lo dice con una entereza poco frecuente en los políticos.
Si no puedo volver a ejercer mi cargo cuatro años más, pues no se acaba el mundo, es una etapa que se habrá cerrado y otra que comenzará. Atrás quedará un trabajo de la que estás muy satisfecha, como habrá sido liderar el tema del instituto-escuela, un proyecto pionero en Catalunya donde se contempla ya la nueva ley de educación. El tema ya está encauzado y me siento muy feliz por ello.