Antonio Rísquez Caballero

Encontrar un equilibrio económico

"Me gusta la política del cuerpo a cuerpo"

El alcalde de La Llagosta asegura que son un cruce de comunicaciones viarias y ferroviarias muy importante, y en verano situados en un punto clave y estratégico, tienen potencialidad de futuro.

Miércoles, 10 de Febrero de 2010
La Llagosta es el municipio más pequeño del Vallès Oriental, con sólo 3 km2. Su privilegiada ubicación, pero, corredor de comunicaciones que salen de Barcelona hacia el Norte, ha hecho que el 66% de su territorio afectado por infraestructuras de carácter supramunicipal. Hasta los años cincuenta del siglo pasado no pasó del millar de habitantes, pero a partir de los años sesenta la población se ha subido progresivamente hasta los casi 14.000 que tiene en la actualidad.


"Hay un factor en la política local muy importante: la proximidad y la capacidad de relación con el ciudadano. A mí me gusta esta política, la del cuerpo a cuerpo, la próxima, no la de los grandes acontecimientos, de las inauguraciones y los grandes actos"

"Soy muy consciente de que el ciudadano no es una cifra: tiene nombre y apellidos, una familia, un trabajo, un entorno en el que vive y se relaciona. Y por tanto, su problema o su preocupación me son muy cercanas"

"El problema de un ayuntamiento es encontrar el equilibrio entre los retos inmediatos y futuros, porque los recursos son limitados y entiendo que ante una necesidad el ciudadano pide una solución rápida a su problema"
Véndame la idea. ¿Qué tiene de bueno La Llagosta?
Me gusta ver este pueblo como un municipio que tiene muchas posibilidades, porque, entre otras cosas, las infraestructuras que históricamente han supuesto un perjuicio para nosotros, en el futuro deben ser necesariamente un elemento positivo. Piense que desde aquí, y en cuarto de hora, te plantas en Barcelona, Granollers, Sabadell y el Barcelonès Nord Maresme. Somos por tanto un cruce de comunicaciones viarias y ferroviarias muy importante, y en verano situados en un punto clave y estratégico, tenemos potencialidad de futuro.

¿Por qué dice que las infraestructuras supusieron un perjuicio?

Porque ya hace años, en los ochenta, se hicieron grandes reservas de suelo en reserva para instalar en ellas infraestructuras ferroviarias, hasta el punto que afectaron a más de la mitad del territorio. Ahora estamos trabajando para conseguir que la afectación se pueda liberar y que por tanto recuperamos terrenos para poder desarrollar actividades económicas.

En su momento esto se debía condicionar considerablemente.
Pues sí. Ha supuesto que en un entorno de crecimiento importante, tanto residencial como industrial, no haya habido esa misma velocidad de crecimiento. Y nos ha afectado, claro, porque los municipios de alrededor han evolucionado más. Pero también hay ventajas: al ser un municipio compacto significa prestar servicios más eficaces y más eficientes, de modo que, no sé, por ejemplo, la policía llega a cualquier lugar del municipio en sólo cinco minutos. O que los equipamientos son de ciudad y sólo para la ciudad y no la comarca, o que la movilidad urbana es básicamente de los peatones, y el gasto en mantenimiento, recogida de basuras, y alumbrado es reducida.

Entonces, ya están bien como están.
Hombre, queremos algo más, teniendo en cuenta que tenemos un techo que se sitúa en alrededor de los 17.000 habitantes. Ahora, por ejemplo, tenemos un plan parcial ya aprobado de crecimiento de 270 viviendas aproximadamente y otro para desarrollar. Hicimos en su momento una apuesta sobre este tema y creemos vale la pena. Esto nos llevará a tener una nueva área residencial de unas 600 viviendas aproximadamente.

Parece muy ambicioso.
Lo es, pero tenemos necesidad de generar vivienda pública. Hasta ahora no ha sido posible porque no ha habido posibilidades, pero ahora sí. Y eso sí: hacerlo con un modelo urbano compacto que favorezca cubrir el otro déficit que tenemos, que son los espacios públicos y algunos equipamientos.

¿Como cuáles por ejemplo?

Equipamientos básicos, como educativos o sociosanitarios. A ver, tenemos equipos, pero tenga en cuenta lo que le he comentado: que ha habido unos años en que hemos sido muy limitados. Así que nuestro esfuerzo se basa en conseguir suelo público para equipamientos que puedan dar respuesta a las necesidades que se crean a medida que el municipio va creciendo.

¿Y cómo ha sido el crecimiento de La Llagosta?

Somos muy jóvenes, piense que el año que viene, el 2011 haremos 75 años como municipio independiente. Pertenecíamos a Sant Foix año 36 se constituyó el primer ayuntamiento democrático fruto del llamado Comité Antifascista Revolucionario. Al acabar la guerra, todo volvió a como estaba antes, hasta el año 44, en que se produjo la segregación definitiva.

¿Y cómo ha ido su historia?

La Llagosta como tal ya existía: era un núcleo de viviendas que comenzaron a crecer en torno a las diferentes masías de la zona. En los años 60 se dio una segunda fase de crecimiento, donde la población se multiplicó, pasando del millar de habitantes a más de 8.000. Finalmente, hace una veintena de años se produce el tercer crecimiento, que da lugar a calles más amplios, equipamientos, espacios públicos y otra configuración de la tipología de viviendas.

¿Y cómo funciona la industria?
Tenemos un polígono industrial, construido en los años 60 donde hay pequeña y mediana empresa, mayoritariamente sin especialización, por lo que el impacto de la crisis ha afectado bastante. Es una industria donde hemos sufrido cierres y expedientes de regulación. Lo cierto es, pero que no tenemos grandes industrias y que el polígono no genera empleo para el pueblo, ya que mucha gente de aquí trabaja fuera. El paro, pero nos afecta: tenemos la segunda tasa de paro más elevado de la comarca.

¿Hay mucho inmigrante?

Estamos alrededor de un 18%, pero aparte de este dato, yo creo que en La Llagosta ha habido dos fenómenos importantes de crecimiento: por un lado, el migratorio que llega del extranjero, pero de la otra, la llegada de gente de la ciudad de Barcelona derivado de los problemas acceso de la vivienda y que han ido tomando los pueblos de alrededor para instalar-se.

Y de hecho, está en una zona donde está bordeando dos comarcas.
Sí, pertenecen al Vallès Oriental pero somos frontera con la Occidental. También compartimos muchas cosas con Santa Perpètua y Montcada, donde tenemos servicios consorciados. Con Santa Perpetua, por ejemplo, estamos hablando continuamente de temas relacionados con la movilidad porque compartimos cinco calles de un misma calle, una acera es nuestra y la otra, su. Así que procuramos que la relación sea buena.

Usted tiene formación de ingeniero. ¿Cómo lo ha combinado para dedicarse a la política?

Me pregunto muchas veces, pero lo cierto es que me gusta mucho, la política. Me aficioné por mi esposa, que fue concejala antes que yo. Entonces, poco a poco fui entrando hasta que un día recibí la llamada del anterior alcalde para pedirme una colaboración en un cambio de ejecutiva que tenía que hacer aquí. Era cuando se estaba implantando internet y las nuevas tecnologías. Me incorporé como secretario de política informativa, y después vino una concejalía, hasta que en 2003 fui elegido como alcalde.

Quizás cuando deje, le costará volver a su antigua profesión.
Pues la verdad es que el mundo de las telecomunicaciones, desde que me fui de la empresa el año 2002, ha cambiado mucho, por no decir del todo. Pero es mi formación y confío en que algún día pueda volver.

Antes me ha dicho que le gusta mucho, la política.

Sí, creo que hay un factor en un municipio como éste que es muy importante: la proximidad y la capacidad de relación con el ciudadano. A mí me gusta la política del cuerpo a cuerpo, la próxima, no la de los grandes acontecimientos, de las inauguraciones y los grandes actos.
Siempre digo que para llegar de mi casa al ayuntamiento son cinco minutos andando, pero hay días en que he tardado hora y media.

Caramba.
Y me parece perfecto porque me gusta mucho atender a la gente, y creo que este es un punto a favor de los alcaldes de pueblo. A veces pasa, pero que se genera una frustración porque conoces a una persona que tiene una necesidad, ya menudo no le puedes dar una respuesta inmediata a sus problemas. Por eso soy muy consciente de que el ciudadano no es una cifra: tiene nombre y apellidos, una familia, y un trabajo. Y por tanto, su problema o su preocupación et son muy cercanas.

Y un municipio tan pequeño como La Llagosta, ¿qué pide?
El día a día te arrastrará, es importante, y tiene repercusión en la dinámica municipal. Pero sería un mal alcalde si no estuviera pensando en La Llagosta del año 2025. El problema es encontrar el equilibrio, porque los recursos son limitados y entiendo que ante una necesidad el ciudadano pide una solución rápida a su problema.

Y ya puestos, ¿qué tiene pensado para el año 2025?
La Llagosta debe tener una transformación interna que debe nacer desde dentro, desde la consolidación de las zonas que tenemos, dotando de una capacidad económica a la población. Tenemos problemas de sostenibilidad económica para que nuestra proporción de habitantes de actividad económica no es igual a la de los municipios del entorno. Como le decía antes, La Llagosta no ha tenido este crecimiento económico derivado de la construcción que han tenido otros pueblo, y esto, entre otros factores ha provocado que el nivel socio-económico que tenemos sea de los más bajos de Cataluña, así que no podemos trasladar una presión fiscal al ciudadano que esté por encima de la media.

¿Y qué haremos para solventar esta situación?
Tenemos que trabajar para encontrar un equilibrio entre un dinamismo económico que salga de la propia ciudad y otro que venga de las zonas que quedan para planificar. El problema es que los municipios tenemos que encontrar la financiación casi siempre con recursos generados desde dentro, con lo que nuestra capacidad de equilibrar presupuestos es muy baja. Siempre estamos al límite, tenemos que gestionar servicios en función de nuestra capacidad, pero queremos que los ciudadanos reciban servicios de la misma calidad y cantidad que cualquier otra ciudad de Cataluña.

El reto es considerable.
Sí, debemos encontrar un equilibrio económico planteando dinámicas de crecimiento no sólo residencial, sino de actividad económica. Nuestra gran reflexión es hacia donde debe ir este modelo de crecimiento económico de la población, de un municipio que sólo está a 8 kilómetros de Barcelona. Este es el objetivo y aunque es a largo plazo, lo tenemos muy presente.

No les falta ambición... y más en momentos de crisis.
Los momentos de crisis son buenos para reflexionar, porque es cuando se define el futuro. Así que debemos tener claro la apuesta que hacemos porque marcará el futuro. Y ese futuro viene más deprisa de lo que pensamos: el ciudadano lo valora cada cuatro años, así que siempre debemos tener en cuenta la gestión municipal que se lleva a cabo.

Y ya que hablamos de futuro, ¿cómo se ve usted de aquí al 2025?
No lo sé. Si hace diez años me hubieran preguntado, no se me hubiera ocurrido nunca decir alcalde. Supongo que no tengo ninguna aspiración concreta, pero debo decir que me gusta mucho la dedicación a la política, porque en el fondo es un servicio a la sociedad y debe ser necesariamente vocacional, con muchas ganas de hacer cosas. Tampoco descarto volver a la actividad profesional, siempre he pensado que en la evolución de la vida hay que hacer cambios planificados, pero muy a menudo las circunstancias son las que te llegan y no dependen de ti.