Joan Amézaga Solé

Trayectoria comercial

"La política municipal puede salvar la imagen negativa que se tiene de los políticos"

Miércoles, 03 de Marzo de 2010
Conocido internacionalmente por una Feria del Teatro que ha llegado a su trigésima edición y que acoge a 120.000 personas a principios de septiembre, Tàrrega es un municipio de la provincia de Lleida y capital de la comarca del Urgell, que con una población que sobrepasa los 17.000 habitantes, cuenta con una extensión de 88 km2, siendo el segundo en extensión de la provincia. Los orígenes de la Tàrrega actual se sitúan en el siglo XI, cuando el conde de Barcelona Ramon Berenguer I conquistó el castillo de la villa, y desde entonces, su situación estratégica lo ha convertido en un municipio donde la historia y la modernidad se dan la mano.
"Para ser un buen político lo que se necesita es tener capacidad lógica, unas ideas muy claras, y capacidad de decisión. Y a partir de aquí, y con experiencia pienso que todo el mundo puede dedicarse a ser alcalde de su pueblo"

"La gente que está con responsabilidades políticas en un ayuntamiento ha pasado también por la oposición. Y es allí donde se aprende. Y mucho. Y a veces me pregunto cómo un alcalde que entra nuevo sin pasar por ella puede llegar a ser un buen dirigente"

"La inmensa mayoría de gente que trabaja por los pueblos es honrada. No hay sueldos elevados, ni retribuciones considerables, y el objetivo es trabajar por el lugar donde vives. Seguro que nos equivocamos, claro, pero como todo el que intenta hacer bien su trabajo"
¿Como ha podido combinar su tarea de profesor con la de alcalde?
Ha ido bien para compartimentar tareas. Verás, en estos siete años que llevo siendo alcalde de Tàrrega, me han guardado una asignatura para impartir los lunes por la mañana. Así que todo el mundo sabe que estoy en la universidad de ocho a once. Y eso, quieras o no, va muy bien para descongestionar mentalmente los trabajos.

Pero su trayectoria profesional le ha servido para ser político?
No, yo diría que no. Para ser un buen político o pretender ser un buen político lo que se necesita es ser una persona que tenga capacidad lógica, unas ideas muy claras de lo que yo entiendo que debe ser los asuntos colectivos, y una capacidad de decisión. Y a partir de una ideología, de una capacidad de raciocinio y de una cierta experiencia pienso que todo el mundo puede dedicarse a ser alcalde de su pueblo.

Por experiencia no se puede decir que a usted le falte.
La única actividad política que he tenido a lo largo de mi vida ha sido municipal, el Ayuntamiento de Tàrrega, donde llevo 26 años. He estado tanto al gobierno como la oposición, y pienso que tanto una cosa como la otra son saludables. Porque de hecho, la gente que está con responsabilidades políticas en un ayuntamiento ha pasado normalmente por los dos lugares. Y a veces me pregunto cómo un alcalde que entra nuevo sin pasar por la oposición puede llegar a ser un buen alcalde. Porque ciertamente, estar al otro lado te acaba enseñando muchas cosas.

La política municipal, sin embargo, no se hace sólo a los plenos.

Ciertamente. Yo no me considero ni una persona extremadamente simpática con la gente ni alguien que tenga un "gancho" especial para conectar. Hay quien prefiere ir por la calle, dando golpecitos en el hombro y la razón a todo aquel que se cruza con él, pero yo no soy así.

Usted prefiere quizá un trabajo más discreta.

Me paso muchas horas en el despacho y decir sí cuando pienso que no, no lo he sabido hacer nunca. Alguien dice que soy el que corta el bacalao y no sé si esto es bueno o es malo. Pero lo que sí tengo claro es que la política municipal de mi ciudad desde que entré con 32 años hasta ahora, es lo que a mí más me satisface. Y cuando me preguntan por qué lo hago, pues digo porque disfruto muchísimo. Yo lo hacía cuando estaba la oposición, así que cuando pasas a ser Alcalde, aunque lo vives más.

Aunque no se considera, como ha dicho, excesivamente simpático, algo deberá tener que explique su longevidad política.
Bien, cuando digo que no soy simpático, me refiero a que no soy una persona que tenga facilidad para ir a buscar a la gente y permanecer en ella detrás para decirle las cosas. Pienso que fue Alcalde debe ser algo más que eso, y para mí no deja de ser una satisfacción, porque tienes unas responsabilidades muy serias. En mi caso, y después de acumular experiencia y conocimientos, pienso que se llega a un momento en que las cosas se entienden en su justa medida y tomas decisiones independientemente de quién puede haber detrás.

¿A qué se refiere?
Pues que vivimos unos tiempos en que todo el mundo está enfadado y la culpa parece que sólo es de los políticos. Y pienso que la política municipal es aquella que puede salvar esta imagen. La inmensa mayoría de gente que trabaja por los pueblos es honrada, especialmente la de los que son pequeños y medianos. No hay sueldos elevados, ni retribuciones considerables, y el objetivo es trabajar por el lugar donde vives. Seguro que nos equivocamos, claro, pero como todo el que intenta hacer bien su trabajo.

Desgraciadamente, parece que sólo nos quedamos en una parte de esta visión.
Si, y yo era el primero que pensaba que la política municipal podía estar al margen de todas las corruptelas que hemos vivido en los últimos meses y se ve que no. Que esto pasa en todas partes y con todos los colores políticos. Pero le voy a decir una cosa.

¿Cuál?
Vivimos en un sistema en el que quien no es honrado, quien mete mano en el cajón, quien prevarica o quien favorece unos respecto de otros, acaba mal. Porque una muy buena parte de todos estos comportamientos acaban en los tribunales. Así que, sí, nos escandalizamos por todo lo que sale en los periódicos, pero también es cierto que tarde o temprano se acaba haciendo justicia.

Centrémonos un poco en Tàrrega. En todos estos años en que se ha dedicado a la política, habrá visto muchos cambios.
Es cierto. Tàrrega es una ciudad que ha experimentado un crecimiento demográfico muy importante, y lo digo porque muchas veces un ayuntamiento hace o deja de hacer en función en buena parte del ritmo de crecimiento demográfico y urbanístico de la ciudad. Tàrrega tiene unos 16.700 habitantes, con un crecimiento sostenido en los últimos quince años, y ha pasado a ser ya la segunda ciudad de Lleida después de la capital.

Resulta muy significativo.
Además, en estos últimos años también ha habido la aprobación del POUM, lo que ha significado unas expectativas de crecimiento urbanístico elevadas. Un elemento que coincidió con la burbuja inmobiliaria y que permitió terminar las edificaciones que estaban planeadas.

¿Algún proyecto importante en este plan urbanístico?
Unos cuantos. En 2005 aceptó ubicar en el término municipal un centro penitenciario, que había que empezar a construir este 2010 y que deberá generar 500 empleos. Pero ha habido la necesidad de planificar nuevos equipamientos e inversiones, algunas de ellas obligadas: una segunda guardería y la conversión de la N-II en un eje cívico y comercial. Esta es una obra de once millones de euros, y se convertirá en la calle principal de la ciudad. Todo ello ha generado un considerable esfuerzo económico con subvenciones importantes por parte del Ministerio, de la Generalitat, y el 24% de los vecinos.

Habrá oposición.
Sí, eso está generando quejas por las obras porque no hay estacionamiento y los comerciantes están preocupados. En su momento, ya lo informamos pero ya se sabe que mientras se hacen las obras todo está como provisional. Entiendo que haya esa inquietud pero esto lo hacemos con la clara idea de no haber hecho una remodelación simple, y sí apostar por ciudades para que la gente conviva y se pasee.

Son una ciudad importante y capital de comarca, además.
Y con una trayectoria comercial muy importante de toda la vida. Así que debe ser este modelo el que debemos tener, para potenciar el comercio de ciudad y estar en condiciones para ser competitivos en un futuro disponiendo de equipamientos, instituciones y comercio. También por otra parte era imprescindible convertir esta carretera en la gran calle mayor del siglo XXI.

Las remodelaciones nunca están exentas de polémica.
Es cierto, pero aquí habrá una plataforma única, con prioridad para los peatones, circulación a 30, y sin estacionamiento de vehículos. Cuando haces este tipo de apuestas, entiendo que la gente lo pueda criticar porque se generan problemas, pero está pensada a medio plazo para que Tàrrega tenga un centro comercial como no ha tenido nunca.

Las buenas comunicaciones sin duda lo favorecerán.
Sí, el área de influencia de Tàrrega va más allá de lo que es la comarca del Urgell, como la Segarra, y una parte de la Conca de Barberà. Y lo de siempre. El hecho de estar en el cruce de la A2 y la C14 hace que estratégicamente Tàrrega tenga una situación privilegiada.

Y no sólo el comercio es un atractivo. Urbanísticamente, Tàrrega es muy atractiva.
Tenemos una gran ventaja: ya era una ciudad plenamente burguesa en el siglo XIX y eso se nota porque al tener un sector comerciante importante ha hecho que no sea exclusivamente agrario. También tenemos otra ventaja: un buen casco antiguo que se ha conservado en el tiempo.

Representa un patrimonio importante.
La mayoría de los cascos antiguos del país se han convertido en zonas urbanas que han quedado despobladas por los autóctonos para ser sustituidas por flujos de inmigración que con otros factores, han ido degradando la zona. Aquí no, aquí siguen viviendo las mismas familias. Y los recién llegados e inmigrantes están territorialmente muy distribuidos, porque han ido a buscar lugares donde los alquileres son más baratos.

Esto debe favorecer la integración.
Exacto. Menos situaciones problemáticas, y una población escolar más bien repartida que está tanto en las escuelas públicas como en las concertadas. Aun así, el porcentaje de inmigrantes que tenemos es alto: un 22%, y eso que es de las ciudades del entorno que tiene la tasa más baja.

A pesar de los problemas inherentes a la política municipal, parece que está contento de ser Alcalde.
Mire, yo siempre digo que en esta vida cuesta más saber perder que saber ganar. Y como en política he perdido más veces de las que he ganado, de este tipo de experiencia ya tengo. Y aunque llevo 26 años haciendo política municipal, también pienso que en ningún caso es una profesión, sino que es una actividad universal, todo el mundo hace política. Los que de este trabajo hacen una profesión pienso que se equivocan.

Pues no son pocos, precisamente.
Ellos son los que contribuyen a que se hable de este servicio como si fuera una clase. A ver, soy consciente de que desde la restauración democrática, ha habido mucha gente que sólo ha vivido de esto pero creo que debe ser algo más. Mire, con los años que llevo en este tema, sueldo, lo que se dice es algo de verdad sólo hace siete años que tengo. Y soy consciente de que dentro de un año y unos meses vuelve a haber elecciones, y entonces, ya veremos.

Ganas no le deben faltar.

Efectivamente. De momento, tengo la sensación de que el camino sigue funcionando como siempre. Tengo 58 años, y a mí me gustaría continuar. De todos modos, los que ahora hacemos política en Tàrrega pertenecemos muchos en una misma generación, hemos sido de izquierdas o progresistas, y estas coincidencias nos han llevado a trabajar juntos. En tanto tiempo ha habido de todos colores pero los ánimos para seguir adelante están. Somos incapaces de estar apoltronados en el sofá.