Jean-Marc Pujol

 integración

"No hay ninguna vía alternativa a la integración"

"Nadie que haya emigrado a Europa volverá a África, ni uno solo, por lo tanto este problema no existe. Y ya que la gente se quedará por aquí, sólo queda una vía, la de la integración"

Lunes, 11 de Abril de 2011
Cooficialmente conocida como Perpignan (en francés) o Perpiñán (en castellano), esta ciudad del sureste de Francia es capital del Departamento de los Pirineos Orientales en la región del Languedoc-Rosellón y capital histórica del Rosellón hasta el siglo XVII. Con 116.000 habitantes esparcidos por 68 km2, y más de 300.000 en su área metropolitana, Perpiñán es la segunda ciudad por población de la región sólo por detrás de Montpellier. Entre los lugares imprescindibles para visitar, la catedral gótica de San Juan Bautista (siglos XIV a XVI), el castillo de los Reyes de Mallorca (siglo XIII), o la Lonja, que sigue los modelos de Palma de Mallorca o Valencia. Hoy hablamos con su Alcalde, Jean-Marc Pujol. Hoy hablamos con su alcalde.
"La historia de Occidente está en su origen en el Mediterráneo: sólo hay que ver parte de sus manifestaciones artísticas, y en el comercio tan importante que ha habido en toda esta zona. Por eso es importante seguir reafirmando nuestros lazos "
 
"A pesar de la diversidad que tenemos de razas y lenguas, intentamos trasladar un mensaje de fraternidad pero también cultural. Y es que, a pesar de las diferencias, nos unen muchas cosas, además de las que nos separan "
 
"Nadie que haya emigrado a Europa volverá a África, ni uno solo, por lo tanto este problema no existe. Y ya que la gente se quedará por aquí, sólo queda una vía, la de la integración”
Usted nació muy lejos de aquí, en Argelia. ¿Qué piensa que le ha llevado a hacer de Alcalde?
El camino recorrido ha sido ciertamente muy largo. Supongo que la vida te va llevando. Tengo formación jurista y soy un abogado que ha tocado esencialmente temas de empresas, así que estoy en las dos ramas, tanto la pública como la privada. Y trato de compaginar las dos de la mejor manera posible.
 
Entonces, desde la Alcaldía, promoverán iniciativas sociales y empresariales, ¿verdad?
Aquí en Perpiñán el paro es muy importante, y eso nos ha obligado a tener varios centros sociales, 9 en total, que son muy activos y que intentan dar respuesta a la demanda existente. Pero aún así, no olvidemos el mundo empresarial, y lo hacemos mirando hacia Cataluña.
 
Claro, Paris queda muy lejos
Francia es un país muy centralista, como bien se sabe, así que tenemos intención de abrirnos más hacia el Mediterráneo, hacia España y Cataluña concretamente. Y por eso hemos desarrollado una importante actividad con empresas catalanas y españolas.
 
¿Algún ejemplo?
Desde hace cerca de veinte años, tenemos un centro de negocios en Barcelona, ??y recurrimos a menudo a empresas catalanas y españolas para realizar operaciones. Además, no podemos olvidar nuestra estación AVE, recién inaugurada que, construida por los grupos Sacresa y Metrovacesa, une Perpiñán y Figueres. Y esta línea de comunicación contribuye enormemente a reforzar esta economía transfronteriza.
 
No podemos olvidar que con el AVE, Perpiñán queda muy cerca de Barcelona y Madrid. Y esto será un cambio hacia el Mediterráneo suficientemente importante
Sí, soy de los que tiene la opinión de que es hacia el Mediterráneo que se celebrará el progreso. Y es que Perpiñán sigue estando a 5-6 horas de París, y con el añadido de una considerable diferencia cultural. Por eso hemos querido mirar hacia el sur y no hacia el norte, porque en el sur, en el Mediterráneo es donde se encuentra la potencia económica, las costumbres y las tradiciones que nosotros queremos.
 
Un buen porcentaje de la población se debe sentir tal vez más catalana que no francesa
Mire, le voy a decir una cosa: en Perpiñán tenemos casi el 80% de la población de origen español o catalán. Incluso los pieds noirs o "pies negros" como yo, somos de procedencia española. Y esta es la realidad: si damos una vuelta por la zona, nos encontraremos un gran porcentaje de la población que es de aquí y que por diferentes circunstancias (históricas, pero también por la guerra, por ejemplo), acabó chasqueando aquí. Y lo cierto es que la gente se siente más catalana o española que no francesa.
 
Sabemos que además, tiene una buena relación con Alcaldes como los de Figueres, Girona o Barcelona. Más allá del ámbito que podríamos considerar político
Si, tengo una relación muy cercana y desde siempre, sobre todo con el Alcalde de Barcelona, ??Jordi Hereu, y también con el Presidente Pujol. Con los años hay una relación de amistad, dada, sobre todo por el tema de la cultura común, como le decía. Además, yo tengo casa en L'Estartit, así que digamos que todavía estoy más integrado. Y también tengo contactos con Valencia, especialmente por mi actividad empresarial.
 
Antes nos ha comentado el Eje Mediterráneo. Háblenos más de él
Bueno, es un tema histórico, no podemos rehuir. La historia de Occidente está en su origen en el Mediterráneo: sólo hay que ver parte de sus manifestaciones artísticas, y en el comercio tan importante que ha habido en toda esta zona. Sabemos a ciencia cierta que ahora el centro gravitatorio tiende hacia Asia, por lo que todavía tenemos que reafirmar más nuestros lazos.
 
Más allá de Cataluña y España
Por supuesto. Perpiñán por ejemplo, está agermanda con una ciudad de Argelia, Mostaganem, y en este frente, desarrollamos muchas actividades de unión con Marruecos: hay por ejemplo, un mercado internacional en Perpiñán, o un premio literario llamado "Mediterráneo", que este año ha sido entregado a Dominique Baudisse por su libro "Los amantes de Gibraltar". Todo vale para fortalecer lazos.
 
¿Y cuál cree que sería el papel que Perpiñán se jugaría en este eje?
Pienso que esencialmente, de una índole cultural: todavía no tenemos el poder económico suficiente para ser competitivos. Pero en la vertiente humanística, hay que tener en cuenta que hay un patrimonio muy importante, empezando por las diversas comunidades que conviven: una de origen magrebí, otra judía, y otra cristiana. Y a pesar de la diversidad, intentamos trasladar un mensaje de fraternidad pero también cultural. Y es que, a pesar de las diferencias, nos unen muchas cosas, además de las que nos separan.
 
¿Cómo llevan el tema de la lengua? Porque a pesar de que el catalán es lengua oficial, aquí no es que predomine, precisamente
Con el equipo municipal hemos firmado un acuerdo por el que en todo Perpiñán la señalización debe ser bilingüe, sea la que aparece en las calles pero también las publicaciones de la Alcaldía. Cierto es que desgraciadamente, el idioma se ha perdido un poco, sobre todo en la Cataluña Norte y se práctica poco, pero para ello subvencionamos escuelas catalanas. Y ello pese a que la legislación francesa nos lo prohíbe.
 
¿Cómo dice?
Si, la República Francesa nos lo prohíbe, pero tratamos de hacer una inmersión lingüística catalana y tenemos cierta competencia sobre este tema. Además, a pesar de la prohibición, no nos han dicho nada, así que lo sacamos adelante.
 
Prohibir la enseñanza de una lengua parece que va en contra de todo sentido común
Es cierto. Aquí, por ejemplo, yo veo que hace treinta años, todo el mundo hablaba francés y hoy los jóvenes hablan inglés, que se escucha por todas partes, así que, ya que se está convirtiendo en idioma práctico para todos: en internet, en la universidad, en todas partes el inglés está bien impuesto como lengua. Así que pienso que hay que apoyar a lenguas como el catalán, que juegan con desventaja.
 
Años atrás se podía entender: si se llegaba a un país que no era el tuyo, hacías el esfuerzo de integrar al máximo en su cultura.
Sí, es verdad. Fue el caso de mi abuelo, por ejemplo: hablaba el catalán, pero al llegar a Argelia, se esforzó en aprender el francés, procurando hablar a sus hijos, y arrinconando el catalán. Lo hizo con la mejor de las intenciones, pero que si nos hubiera hablado también en catalán, hoy conoceríamos los dos idiomas, lo que sería mucho más enriquecedor para todos, no cree? Tengo una hermana, por ejemplo, casada con un sueco y viven en la India, de modo que mi sobrina habla inglés, sueco, francés e hindú sin problemas.
 
Con tanta lengua por medio, el tema de la inmigración lo deben tener superado, ¿verdad?
Hombre, yo mismo soy producto de la inmigración ya que nací en Argelia. Pero hablando de aquí, de Perpiñán hay una fuerte inmigración. Pero le tengo que decir que no hay ninguna vía alternativa a la integración. Y cuando digo integración me refiero a la integración republicana en Francia.
 
¿Cómo está tan seguro?
Mire, yo a menudo en África y conozco bien este tema: nadie que haya emigrado a Europa volverá a África, ni uno solo, por lo tanto este problema no existe. Y ya que la gente se quedará por aquí, sólo queda una vía, que además, debería ser diferente de la integración que se practica en otros lugares, como Inglaterra.
 
¿Qué diferencias hay?
El mundo anglosajón es un mundo comunado y la cultura latina no es tradicionalmente comunitaria. Esto quiere decir que la inmigración sólo es posible en un marco de integración de acuerdo con las reglas de la república, de unas reglas comunes, vaya. Y esto significa también que, en definitiva nuestro cometido es hacer integración a través de elementos como el deporte o el asociacionismo, ya que es más fácil para los jóvenes. Incentivando prácticas comunes en las escuelas y los centros sociales, es así como se pueden afrontar este tipo de problemas. Y los resultados son sorprendentes.
 
Usted lo analiza desde nuestra perspectiva. Pero, ¿y ellos? ¿Cómo lo ven?
Si, admito que es complicado. Yo recuerdo una frase que decía mi abuelo valenciano: "no hay que bailar con los españoles, pero cuando he tenido dinero he podido bailar con todos". Y hoy pienso que es lo mismo: los emigrantes de la primera generación tienen ya tantas dificultades para integrarse que estos problemas de identidad no les importa demasiado. Están todavía anclados en unos esquemas del pasado, de los cuales les es complicado salir, y más si has vivido así durante cientos de años, arrastrando una cultura y una manera de hacer de la que resulta muy difícil salir.
 
Se debe encontrar continuamente
Ahora mismo lo estamos viendo: en mi equipo municipal tengo cinco personas de origen magrebí que son franceses. A pesar de que tienen trabajos consolidados y que aparentemente conviven perfectamente con las dos culturas, no podemos olvidar el peso de la familia, la tradición, el pasado. Y eso acaba teniendo su importancia, pero no es suficiente.
 
Termina un cruce con el pasado, pero con los años
Desde mi punto de vista, la primera generación no está preocupada por los problemas de identidad: suele seguir las directrices que ha seguido desde siempre y no se las cuestiona. La segunda generación, pero, ya intenta integrarse totalmente en la manera de hacer, de pensar y de sentir. Y en este sentido, la lengua hace mucho.
 
Y la tercera generación ya se considera más de los recién llegados que del pueblo de origen
Exacto, pero ya lo ha dicho usted. Falta la tercera generación. Hacen falta tres generaciones para que se produzca una integración total, el proceso difícilmente se puede hacer con menos tiempo.
 
Hemos hablado mucho de inmigración. Otro de los temas que preocupa a muchos alcaldes es la crisis. ¿Cómo lo llevan?
Bueno, somos una ciudad con una economía no demasiado desarrollada, por lo que la crisis la estamos afrontando bien: no tenemos grandes industrias y nuestra actividad gira alrededor del turismo. Como la gente sigue haciendo vacaciones pero no demasiado lejos, hemos recibido mucho turismo de interior. Y eso sí: no hemos tenido el descalabro inmobiliario, como ha habido en España.
 
¿Cómo se han escapado?
La ley en Francia prohíbe construir si antes no tienes hechas unas reservas de capital que puedes necesitar en tiempos de crisis como los que estamos viviendo. La idea es que un banquero no puede dejar en préstamo dinero a un promotor si éste no le garantiza que tiene una cantidad importante de las viviendas que piensa construir ya vendidos o reservados. Sin embargo, la cosa se ha notado, pero tal vez menos.