Lluís Verdaguer i Vivet

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"Una legislatura es insuficiente para un proyecto de gobierno"

"No olvidemos que las elecciones no se ganan sólo por tu proyecto de gobierno, sino también por los resultados del mandato anterior. Y puedes haber hecho una buena campaña pero en el momento de la verdad puedes ser un desastre en el momento de gobernar."

Lunes, 28 de Marzo de 2011
Municipio de la comarca de Osona, entre la plana de Vic y las Guilleries, Taradell está formado por tres núcleos de población claramente diferenciados: la villa de Taradell, el barrio del Mont-rodon y el barrio de la Plana de la Madriguera. Con unos 6.000 habitantes censados, que se distribuyen en 26'5 km2, Taradell es una población que había tenido carácter textil. Sus monumentos más destacados son su Castillo, documentado desde finales del siglo IX, y la parroquia de San Genís, del siglo X, aunque casi no queda nada de su edificación original.
"En municipios pequeños, lo que te lleva a dedicarte a la política son motivaciones estrictamente personales. Evidentemente, sabes que no sacarás ningún beneficio que no sea el de servir al pueblo que quieres. Y además si has estado vinculado a sus entidades"

"Es necesario tener fe en los ayuntamientos, en la administración local. Sí, de acuerdo, se han dado casos de corrupción, pero los controles no pueden frenar tanto la concesión de las ayudas porque todo acaba paralizándose, sino"

"No olvidemos que las elecciones no se ganan sólo por tu proyecto de gobierno, sino también por los resultados del mandato anterior. Y puedes haber hecho una buena campaña pero en el momento de la verdad puedes ser un desastre en el momento de gobernar"
Acostumbramos a empezar con una pregunta que es la de los motivos que llevan a una persona a querer ser alcalde.
Hombre, en un municipio como Taradell, de seis mil habitantes, la motivación es estrictamente personal. Evidentemente, que no sacas ningún otro beneficio que no sea el de servir al pueblo que quieres. Y todavía más si has estado vinculado a sus entidades, y has participado de su vida social. Sabes que habrán dificultades, pero también que acaba valiendo la pena.
 
¿Y este proyecto se puede hacer con una sola legislatura?
Personalmente, pienso que un solo mandato es muy poco. Yo ahora estoy terminando la legislatura y te das cuenta que acabo de terminar los proyectos que había empezado el otro alcalde y acabo de empezar los míos y de mi equipo. Por eso es necesario más de una legislatura para que lo que tengas pensado coja forma.
 
Tal vez entre una o dos legislaturas, el término bueno sea seis años, como hacen en Perpinyà.
Sí, pero el problema es cuando un municipio tiene un alcalde que no es válido, y seis años se pueden hacer muy largos. Porque no olvidemos que las elecciones no se ganan sólo por tu proyecto de gobierno, sino por los resultados del mandato anterior. Y puedes haber hecho una buena campaña pero en el momento de la verdad tal vez eres un desastre para gobernar. Y claro, esto también pasa con los buenos alcaldes. Llega el momento en que tienen que entender que es necesario que se haga un relevo generacional donde ellos no tendrán sitio.
 
Viniendo hacia aquí he visto que se ha construido mucho, a la entrada del pueblo. Con la crisis, todo esto os habrá afectado.
Como a todos, pero también una diferencia, y esto es mérito del alcalde anterior: aprovechó los ingresos extraordinarios de las licencias de obras no para ponerlas en gastos corrientes, sino para inversiones: tener un centro cultural, un tanatorio, mejorar la residencia. Esto ha evitado que lo pasemos mal, como sucede en otros municipios. En cambio, sí que nos han afectado los recortes del gobierno, que utilizábamos para los gastos corrientes.
 
No ha sido la única injerencia por parte de la administración central…
Evidentemente que no. Y si me permite hay muchas cosas que resolver porque la gente acostumbra a ponernos en el mismo saco y no es lo mismo. No sé, por ejemplo, la misma burocracia administrativa: no puede ser que a nosotros nos hagan pagar a los proveedores a treinta días y la Generalitat se esté dos años.
 
La temible burocracia.
Y si sólo fuéra esto, aún. Pero como consecuencia de este hecho, los ayuntamientos nos encontramos bloqueados. El Plan Zapatero, por ejemplo. No es que sea muy partidario, pero como mínimo, cuando se concedía la subvención, a la mañana siguiente ya tenías el dinero. El resto, en un mes una vez la tuvieras certificada como acabada.
 
Una excepción, por supuesto.
También hay otro tema: la confianza. Es necesario tener fe en los ayuntamientos. Sí, de acuerdo hay casos de corrupción, pero los controles no pueden frenar tanto la concesión de ayudas porque todo acaba por paralizarse. Y entonces está el financiamiento, claro. ¿Es lógico que leyes aprobadas por la Generalitat tengan que ser los ayuntamientos quiénes asuman los gastos? Nos hemos encontrado con muchos casos: las toallas que nos hicieron poner en las escuelas para combatir la Gripe A, por ejemplos, o el mantenimiento de algunos edificios públicos… no, si de verdad que te entran ganas de decirles “señores, aquí tienen las llaves, a partir de ahora os encargáis vosotros”.
 
Esto sería grande…
Sí claro, pero pasar el muerto a la Generalitat cuando en estos momentos que se emiten bonos para poder pagar las nóminas a finales de mes, no resulta muy divertido. Ahora, imagínate que les pasáramos todos los consumos de las escuelas porque el mantenimiento y reparaciones significan agua, luz, gas, personal de limpieza, reparaciones y todo lo que haga falta.
 
Porque las guarderías son del Ayuntamiento, ¿verdad?
Son municipales pero las lleva una fundación, porque pensamos que es lo mejor, especialmente en estos temas como la gestión de una entidad es más importante que la propia administración.
 
Sí, claro, pero las cosas funcionan distintas.
Ahora mismo, por ejemplo, la Mancomunidad La Plana hemos sido la primera administración pública a la que le concedieron un expediente de regulación, porque con la crisis nos hemos resentido, claro. Ahora estamos en con los tribunales por en medio, pero la cosa es así de grave: hay muchos ayuntamientos que se ahogan económicamente porque tienen mucho personal contratado y no podrán pagar las nóminas. Todo se tiene que reducir, está claro.
 
¿Tenemos algún ejemplo?
Pues no sé, pero si antes limpiábamos cinco veces las calles, ahora lo hacemos tres. Y siguen estando medio limpios. Antes de no poder pagar la nómina me parece que es mejor tener más hojas en las calles. Como esto, cincuenta cosas más.
 
La gente también podría poner de su parte.
Y tanto, evidentemente. Pienso que tenemos que hacer pedagogía con esto. Aquí, un gasto importante que tuvimos, fue la nevada de hace un año: fuimos quizá el pueblo más afectado de la comarca de Osona con la nevada. Antes yo recuerdo cuando era más pequeño, teníamos la obligación de quitar la nieve de casa y la del vecino. Con la nevada, no cayeron dos dedos de nieve y los de arriba de la urbanización ya estaban exigiendo que pasaran la excavadora.
 
Todo se acaba resintiendo, hasta los servicios municipales.
En Taradell, por suerte, tenemos una economía saneada porque hemos ido tirando hacia delante, sin grandes gastos. Pero ahora nos encontramos que tenemos los impuestos más bajos de la comarca y en cambio el nivel más alto de servicios. Es evidente que ahora no podemos subir los impuestos, pero tampoco puedo recortar mucha cosa, así que hemos tenido que hacer ajustes sin que se note demasiado, pero dando también el mismo servicio.
 
Des del Ayuntamiento deben promocionar la iniciativa empresarial.
Estamos en un pacto que se llama “Promoción Económica de Osona Sur” que depende de Centelles, i dónde destinamos un día a la semana a hacer bolsa de trabajo. Hace tres años, había muchas más demandas de empresas que de gente que venía a buscar trabajo, pero claro, ahora la cosa se ha invertido. Y para promocionar a las empresas, ponemos a su alcance los medios que tenemos, que tampoco son excesivos. Es necesario pensar que tampoco somos un pueblo que dependa demasiado del turismo.
 
La principal actividad económica, ¿son los servicios, entonces?
Sí, el sector terciario. La mayoría de la gente se dedica a los servicios y entonces tenemos mucha pequeña y mediana empresa. Aquí no hay ninguna gran industria. El 80% de las empresas son de seis, siete, ocho, diez trabajadores, y en los sitios en los que trabaja más gente es en el Ayuntamiento y en la Residencia de Gente Mayor, que entre las dos hay unas ochenta personas. Tampoco nada excesivo, como ve.
 
Entonces tal vez no hay altos índices de inmigración.
Pues sí, por la fama que tiene la comarca, estamos más bien bajos. Y la que hay, básicamente magrebinos y sudamericanos, está bien integrada, porque precisamente cuando hubo el boom de la inmigración, Taradell tampoco podía ofrecer demasiados campos de trabajo y por eso la inmigración en el pueblo ha sido residual.
 
¿Y se han adaptado al idioma, a la cultura y a nuestra forma de hacer las cosas?
A ver, dentro de unas limitaciones. La gente que viene del mundo del Islam resulta ser más difícil de integrar. Con los sudamericanos no hay problema porque tenemos más cosas en común. Y nosotros procuramos facilitar las cosas: impartimos clases de catalán, por ejemplo, a un bajo coste, no sé si son tres euros al mes.
 
Uno de los aspectos por el cual se siente más orgulloso es la política medioambiental, entre otras cosas porque es el presidente de la Mancomunitat La Plana, ¿verdad?
Efectivamente, pienso que un gran proyecto, no sólo en Taradell sino de todos los pueblos de la Mancomunidad, es la recogida. Porque además de las acciones sostenibles con el medio ambiente (placas solares, cambios del alumbrado, y otros), la gran apuesta que hicimos en su momento fue la recogida “puerta a puerta”, que nos ha llevado a reciclar el 82% de los residuos.
 
Asi que no hay contenedores, en Taradell.
No, aquí cada día se pasa por las calles, como antes. La única cosa que la gente ha de sacar la bolsa el día que corresponde, sea orgánico, plástico, papel o residuos. Y excepto el 18% que va al vertedero, el resto se recicla todo. Ahora lo tenemos muy asumido, pero el reto fue sensibilizar a la población de que hacía falta segui adelante con esta política. Costó un poco pero una vez este objetivo se cumplió, todos estamos encantados de que se pueda reciclar tanto.
 
Hablemos de otros temas. ¿Qué tal el deporte?
Bastante bien. Hemos hecho la segunda edición de la Fiesta del Deporte, dónde pensamos que estaría bien reconocer a todas esas personas que han destacado, sean campeones de Cataluña o de España, incluso mundiales. El año pasado reconocimos a unos cuarenta, y eso que no contamos a los atletas. Pero aquí el deporte se vive con mucha intensidad: el regidor de deportes, por ejemplo, llegó a jugar con el Barça y todo.

También la cultura, la vivís con intensidad: la Generalitat acaba de declarar los Tonis de Taradell como fiesta tradicional de interés nacional.
Pues sí. Los Tonis es una fiesta que ha tenido este reconocimiento, gracias en primer lugar, a una tradición arraigada a nuestro municipio y en segundo lugar, pero igualmente importante, al trabajo realizado por un montón de gente que año tras año la han hecho grande y particular.
 
¿También hay una fiesta relacionada con el bandolerismo verdad?
Es la Fiesta de Toca-sons, y que está relacionada con el bandolerismo que había por esta zona, especialmente de dos personajes: Rocaguinarda y de uno que llamaban precisamente Toca-sons, un tal Jaume Masferrer. A partir de estos hechos documentados históricamente hicimos una fiesta, en el año 1993, y hubo un premio nacional de cultura al año siguiento y ya las hemos incorporado a nuestro calendario festivo: el 25 de agosto.
Lluís Verdaguer i Vivet
Lluís Verdaguer i Vivet
Alcalde de Taradell
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