Alcalde de Sant Carles de la Ràpita

Miquel Alonso

Política de proximidad

"Los Alcaldes deben hacer política de proximidad"

"Creo que en la política municipal, es necesaria la idea de hacerla de proximidad. Es la más acertada, para que vivas los problemas muy cercanamente. Yo, por ejemplo, como Alcalde, no tengo entrevistas concertadas: todos me pueden venir a ver".

Lunes, 04 de Abril de 2011
Alcalde durante las legislaturas 1999-2003, 2003-2007, i 2007- 2011

Conocido por su puerto marítimo, Sant Carles de la Ràpita es un municipio de cerca de 16.000 habitantes situado en la comarca de Montsià, en la provincia de Tarragona. Con el privilegio histórico de tener la única pintura paleolítica de Cataluña, en la Cova del Tendo (cueva del Tendo), no será hasta el año del Señor 1097 cuando se hallen documentos que testifiquen un núcleo de población. Las importantes obras encargadas por el Rey Carlos III, a mediados del siglo XVIII hicieron que el municipio llevara su nombre oficial de Sant Carles de la Ràpita. En 1838 se constituyó oficialmente como municipio.
"Nos avanzamos a la crisis, pretendiendo una serie de medidas que en su momento fueron consideradas muy exageradas pero que ahora nos han permitido amortizar los créditos que teníamos y seguir dando servicios a la población"

"En la gestión de la crisis, nos preocupamos de hacer una buena pedagogía de todo lo que podía venir, y pretendíamos concienciar que era necesario tomar medidas que en ese momento podían ser consideradas rigurosas"

"Creo que en la política municipal, es necesaria la idea de hacerla de proximidad. Es la más acertada, para que vivas los problemas muy cercanamente. Yo, por ejemplo, como Alcalde, no tengo entrevistas concertadas: todos me pueden venir a ver"
En el desayuno de Alcaldes.eu usted afirmó que a diferencia de muchos municipios, habían hecho los deberes, en cuanto a la financiación.
Efectivamente. Ya sabe que el gran drama de los Ayuntamientos es que durante los años de bonanza  económica contaron con unos ingresos que eran variables, destinándolos a partidas que eran fijas, y cuando las cosas se han puesto negras, todo han sido sustos. En principio, nosotros también teníamos esta situación buena.

La de unos ingresos que iban subiendo
Fíjese. En el año 2004, el presupuesto que teníamos para las construcciones y plusvalías  era de 300.000 y de golpe pasamos al año 2005-2007 a 3 millones de euros, porque estuvimos construyendo aproximadamente unas 1.500 viviendas nuevas por año. El crecimiento de viviendas era tan rápido y se hacían tantas, que ya se veía que difícilmente podrían salir todas al mercado.

Sí, pero la gente iba negociando.
En el presupuesto de 2009 contábamos con que no tendríamos plusvalías, cero dinero, así que fue en ese momento cuando vimos que era necesario hacer reducciones: limitamos el personal, hicimos el estudio de gastos para optimizarlos al máximo: de agua, alcantarillado, de las basuras.

Se avanzaron a una situación que empezaba a intuirse
Sí. Tomamos una serie de medidas que en su momento fueron consideradas muy exageradas pero que nos han permitido amortizar los créditos que teníamos y seguir dando servicios a la población.

Debió ser una decisión criticada por la oposición
No, no se crea. No fue criticada porque nos preocupamos de hacer una buena pedagogía de todo lo que podría venir, y pretendíamos concienciar de que era necesario tomar medidas que en ese momento fueran consideradas rigurosas, pero en cambio iríamos mejor cuando vinieran malas situaciones.

Tal vez la gente ya se esperaba que sería necesario tomar estas medidas
Mire, somos una población de 16.000 habitantes empadronados y aquí vivimos cotidianamente unas 18.000 personas. No puede ser que con estas 18.000 personas tengamos 14.000 viviendas. De acuerdo, hay mucha segunda vivienda, porque nosotros fuimos los primeros que para potenciar Sant Carles de la Ràpita apostamos por una segunda vivienda, fuéra de Barcelona, del cinturón del Vallès, de Manresa, Súria, La Rioja, Aragón, o el País Vasco, y en menor cantidad de Madrid y Valencia.

Es un fuerte incentivo económico, este
Sí, pero con todo esto lo que quiero decir es que hemos conseguido con estas segundas residencias que cada fin de semana tengamos gente en la Ràpita, unas veces más, y otras menos, dependiendo de la época del año. Y más allá de las viviendas, queremos estar todavía más preparados. Ahora estamos trabajando en hacer hoteles de más magnitud que los que tenemos.

También debemos tener en cuenta que el aumento de la población no es estacional. En cuestión de quince años la población ha pasado de 10.000 a 16.000 habitantes.
Sí, aquí han pasado dos cosas. Per un lado, ha habido gente que se ha jubilado, que ha venido a vivir aquí a la Ràpita y se ha acabado empadronando. El otro motivo es que en estos años de crecimiento económico, la construcción ha necesitado mucha mano de obra, y por tanto, una gran cantidad de gente que ha venido a trabajar, y se ha acabado estableciéndose aquí.

No hemos hablado de un factor muy importante de atracción: el puerto
Sí, es cierto. Nosotros tenemos la gran ventaja que estamos en un lugar paradisíaco: estamos en el Delta del Ebro, tenemos una badía delante de más de 50 quilómetros cuadrados que permite, a nivel deportivo, hacer todo tipo de deporte acuático en las mejores condiciones sin ningún tipo de oleaje.

Y en deporte no es la única especialidad en la que destacan
No. En este sentido, estamos muy orgullosos de un ilustre rapiteño, Albert Montañés, por su posición número 34 del ranking de tenis. Él y su hermano han montado en una concesión con el Ayuntamiento un espacio con pistas de tenis, pádel, de squash y están bastante bien.

Y hay otros niveles de interés
Tenemos al lado el Parque Natural del Delta del Ebro, y a hora y media de la playa encontramos la cima del Montsià con 764 metros de altura. Por tanto, podemos pasar de la montaña al mar en tan solo una hora y media. Cierto es que a banda de la situación natural, también nos hemos preocupado de trabajar muy bien estos elementos, el entorno, el paisaje, para ver que realmente estamos en un lugar especial.

¿Nos dejamos alguna otra virtud?
Hombre, la gastronomía. Gracias a nuestros cocineros hemos conseguido ser una ciudad gastronómica importante. Y a nivel cultural tenemos también muchas actividades que se van programando periódicamente y que aportan riqueza al pueblo.

Y si hay unas buenas comunicaciones, todo acaba teniendo importancia
Sí, a este nivel se ha notado un cambio muy importante. Desde que se construyó la N-340 que ha pasado durante treinta años por el eje central del pueblo, esto ha implicado que nunca se pudiera adoptar una calidad de vida que atrajera a la gente.

Y ahora con la circunvalación todo ha mejorado
Sí, claro. Desde que se hizo la circunvalación, que se han evitado camiones y autobuses, que ahora pasan por fuera. Es curioso que la gente pensaba que si no pasaba la carretera por el centro del municipio no vendría nadie, y ha sido justo al contrario.

Más allá de la circunvalación, no ha habido ningún otro cambio
No, ya no hemos mejorado nada más. No tenemos salida a la autopista, porque tenemos el Montsià pegado. Tampoco no tenemos tren, ni autovía, ni autopista pero la gente coge la N-340 y normalmente saben como llegar hasta aquí. Por otro lado, hemos ayudado mucho a la zona de la parte de Lérida, de Navarra, del País Vasco, al haber abierto el bajo del Ebro; ha sido un elemento fundamental para que nos llegue turismo del norte. Sabemos que por la situación estratégica que estamos es un poco difícil localizarnos.

Hablemos ahora un poco de usted. ¿Cómo es un día a día de un alcalde en un municipio como Sant Carles?
Mantenemos la idea de pueblo, una manera de hacer política de proximidad, que creo que es la más acertada. Como Alcalde no tengo entrevistas concertadas: todos pueden entrar en el despacho del Alcalde y pueden hablar para hacer las peticiones que crean oportunas, que ya se verá si luego se atienden o no, claro. Atiendo a la gente por la mañana, y tengo contactos con los otros órganos municipales: intervención, servicios técnicos y secretaria. Ellos a las tres acaban, pero por la tarde nosotros continuamos trabajando. Y entonces siempre hay reuniones: con entidades, con vecinos, con el Consejo Comarcal...

Entonces es Alcalde las 24 horas del día
Sí, es una cosa que a mí me gusta porque pienso que un alcalde es un ciudadano que tiene la obligación de escuchar a la gente y hablarlo. No me es nuevo, tengo claro que gran parte de mi trabajo es esta. Y si tengo que ser claro, hablo con más gente fuera del Ayuntamiento que no dentro.

Y, ¿qué tal las relaciones con la oposición?
Correctas. En el equipo de gobierno estamos los de Iniciativa Socialista y la oposición está formada por CiU, ERC, PP y Unió Municipal de Catalunya. Tenemos nuestras reuniones, las comisiones de portavoz, las comisiones informativas y les proporcionamos toda la información que nos piden; la relación es buena aunque también tenemos nuestros momentos porque la política, ya se sabe, nunca se hace a gusto de todos.

¿Qué cree que valora la gente de Sant Carles en un Alcalde?
Pienso que por encima de todo, se valora la forma de ser, la de tratar a la gente. Más allá de mi cargo, yo me considero uno más del pueblo y en cualquier momento la gente sabe que se me puede acercar y preguntarme lo que sea.

¿Piensa seguir encabezando una lista en las próximas elecciones?
Pues no. Queremos dejar paso a las nuevas generaciones, que han estado trabajando conmigo, para que continúen la idea de engrandecer el pueblo y corregir los déficits. No creo en la perpetuación del poder. Se cae en el peligro de la rutina y cuando un político se convierte en rutinario, más vale que lo deje porque lo único que podrá aportar será perjudicar a quiénes representa.