Ex-Alcalde de Anglesola

Francesc Vidal

“Lo más importante que se puede hacer en un pueblo es no endeudarlo”.

"Lo más importante en un pueblo es no endeudarlo, no castigarlo con impuestos y cargas financieras. Pienso que esto es válido ahora y hace treinta años. Y es por eso que siempre nos esforzamos en ir a buscar las subvenciones necesarias".

Lunes, 27 de Junio de 2011
Ciertamente, pocos municipios más pequeños que Anglesola han pasado por Alcaldes.eu. Con menos 1355 habitantes censados en 2010 que se encuentran esparcidos en 23’53 km2, este pueblecito de la comarca de l’ Urgell está situado al oeste, tocando el límite con la comarca del Pla d'Urgell, y coge de esta su notable planicie. Pero su pequeñez esconde mucha historia, y el topónimo ya lo encontramos a finales del siglo XI, cuando, bajo la forma de Angulariola, derivado probablemente del latín ecclesiola, es decir, “Iglesia pequeña” ya encontramos referencias. La Iglesia, una de sus construcciones más relevantes, es del siglo XV y está dedicada al Santo Pablo de Narbona.
“Lo más importante en un pueblo es no endeudarlo, no castigarlo con impuestos y cargas financieras. Pienso que esto es válido ahora y hace treinta años. Y es por eso que siempre nos esforzamos para ir a buscar las subvenciones necesarias”
 
“Los Alcaldes de hace treinta años tenían mucho trabajo a hacer. No era como ahora, que todos los pueblos, incluso los más pequeños, tienen unos servicios mínimos garantizados. Entonces, no se sabía por donde empezar, y más en municipios pequeños como el nuestro”
 
“En lugares como estos en que hay poca población, la gente necesita lugares donde reunirse, para hablar. Así que me esforcé en proporcionar un montón de equipamientos que todo el mundo pudiera disfrutar”
¿Dice que fue Alcalde durante 28 años? Es toda una proeza, esto
Mire, tras diez días de morir Franco ya empecé a hacer de Alcalde. Y esto fue, pues a principios de diciembre de 1975, y así hasta el 2003. No es que no tuviéramos trabajo, está claro. Yo tenía mis cosas, trabajaba en el campo. Cuidaba de la compra y venta de entonces, y trabajaba para el Avícola de Guissona, que apenas había empezado a producir pienso para el ganado.
 
¿Y por qué se puso, en política?
Las ganas de hacer cosas, de trabajar para el pueblo. Aquí hemos sido siempre 1.200-1.300 habitantes, y nos tendríamos que remontar a más de doscientos años atrás cuando nos encontraríamos que Anglesola dobló la población, pasando de los setecientos a los mil doscientos que hay ahora. Así que todo el mundo se conoce, todo el mundo sabe de todo el mundo y lo que había que hacer hace treinta años era trabajar.
 
¿Y qué hizo?
Mire, lo más importante en un pueblo es no endeudarlo, no castigarlo con impuestos y cargas financieras. Pienso que esto es válido ahora y hace treinta años. Y es por eso que en Anglesola siempre nos esforzamos en ir a buscar las subvenciones necesarias.
 
Las administraciones generales están para eso, para ayudar a los municipios
Sí, y hay que aprovecharse de ellas. Pero para eso se tienen que ir a llamar a muchas puertas y hacer muchas gestiones, pero resulta absolutamente imprescindible si no quieres dejar un legado que sea pesado a los que vendrán.
 
¿Y usted se salió, con el dinero?
Costó mucho, las cosas como son. Nosotros queríamos trabajar, tirar el pueblo adelante, pero cada vez que iba a la Diputación me decían que no había dinero. Y esto hasta que un día me dijeron en Lleida que fuera a buscar a un contacto de Madrid, que era con quien se tenía que tener el trato para obtener subvenciones.
 
¿Y qué pasó?
Pues que al cabo de poco tiempo, ya tenía una carta del señor Suárez en la que me decía que ya podía empezar a hacer obras. Con el dinero, hicimos la Calle Mayor: el asfaltado, el agua, el alcantarillado, todo. Y pagamos todas las deudas. Entonces, este tipo de cosas se podían hacer. Y todavía guardo la carta de Suárez, mire.
 
Y además de arreglar la Calle Mayor, ¿cuáles son los otros proyectos que más recuerda que se salieron adelante?
Hace treinta años había mucho trabajo para hacer. No era como por ejemplo, que todos los pueblos, incluso los más pequeños, tienen unos servicios mínimos garantizados. En los años setenta no se sabía por donde empezar, y más en municipios pequeños como el nuestro. Pero en cuanto a nosotros, nos esforzamos por sacar el dinero de donde fuera para ir montando cosas, como un campo de fútbol.
 
¿Un campo de fútbol?
Sí, compramos un terreno para hacer un campo de fútbol con hierba natural que es de primera división. Y no fue el único equipamiento deportivo. También están las piscinas municipales. Fíjese si eran buenas, que la gente de Tàrrega bajaba a bañarse y todo. Ya ve que aquí no nos faltaba de nada. Y en deportes también se hizo un pabellón deportivo que se compagina como sala de baile.
 
¿Y otros equipamientos?
Se hizo una biblioteca, o un Casal de Cultura, que montamos en Gasol, una casa de unos 500 m2 con mucha historia y con vestigios góticos. Negociamos su venta con la familia propietaria y por la cifra de siete millones de pesetas nos pusimos de acuerdo para adquirirla. Es este Casal donde estamos ahora, por ejemplo y que en diferentes ayudas hemos ido consolidando y dándole varios usos culturales.
 
Explíqueme su historia
Cuando se compró salimos como una buena noticia en el diario, porque todo el mundo miró de contribuir. Los de Caixa Catalunya nos pusieron 5 millones de pesetas, la Generalitat empezó con 30 y después subió a 75. Y así, con unos y otros se pudo salir adelante.
 
Pues ya hay bastantes equipamientos, ya
Los equipamientos son cosas que se tienen que tener, que hacen el pueblo. En lugares como estos en que hay poca población, la gente necesita de lugares para reunirse y para hablar. Así que me esforcé para proporcionar un montón de equipamientos que todo el mundo pudiera disfrutar. ¡Ep! Pero cuando me fui, no vi ni un duro del Ayuntamiento, que conste.
 
Ya constará, no sufra. ¿Y el tema escolar? Con tan pocos habitantes, quizás las administraciones grandes no han querido invertir
Sí, y el peor es que si hay pocos niños, les hacen ir a otros pueblos, a estudiar. En nuestro caso, teníamos una escuela, pequeña pero nos arreglábamos con ella y también se equipó con un servicio de guardería. El caso, es que se hizo un colegio nuevo en Tàrrega y las autoridades de enseñanza querían que nuestros alumnos fueran a estudiar a Tàrrega.
 
¿Y qué pasó?
Les dije que aquí la escuela no se cerraba. Ante esta firmeza no nos volvieron a molestar.
 
No creo que esto se pueda hacer en otros lugares
Mire, este tipo de cosas se pueden hacer en Anglesola por el talante de la persona que lo representa, y también por el propio pueblo, que estaba agradecido de cómo nos volcábamos en su transformación. Así que la gente se fue sumando. Y es que un Alcalde tiene que generar confianza. Si no, mal.
 
Y pasados los años, un golpe el pueblo se acabó de arreglar, ¿de qué se ha vivido?
Esencialmente de la ganadería, a pesar de que ha habido años no demasiados buenos. También tenemos un polígono industrial con unas quince empresas. El cultivo de la tierra y los árboles frutales son otra fuente de ingresos. Se va tirando. Y está claro, también tenemos fiestas que miramos de potenciar, como la de los tres tumbos, que nos ha dado mucha fama en el pueblo. Creo que hay que trabajar un tipo de cultura rural que va desapareciendo pero que ha formado parte siempre de nuestra vida y que tenemos que procurar transmitir a las futuras generaciones.
 
Con tantos años como Alcalde, tendrá muchos recuerdos y muchos conocimientos de gente que fue importante
Pues sí, es verdad. El presidente Pujol, por ejemplo. En cierta ocasión compartimos un aperitivo y me dijo, “Vidal, a usted como Alcalde no le faltarán nunca los duros”. Querría hacer una mención a la actual Alcaldesa del pueblo, que también trata muy bien a los ciudadanos y lo hace muy bien.
 
¿Y usted, qué?
Trabajo en una granja donde tenemos muchas gallinas reproductoras. En su momento nos tuvimos que trasladar de lugar porque estábamos en el centro del pueblo, teniendo que desplazarnos hacia las afueras. En la actualidad trabajamos esta explotación avícola toda la familia, incluso los hijos y los nietos. Mi época en el Ayuntamiento se acabó el 2003, pero en cierto modo, continúo trabajando para el pueblo.