Miércoles, 16 de Diciembre de 2009
Joan Molins
Director General de Ros Roca

"Las empresas deben crecer paulatinamente. Sin sobresaltos"

Por fortuna ya han pasado a la historia los tiempos en los que aquellos que apostaban por el reciclaje eran cuatro hippies concienciados. Hemos cambiado para bien y de lo que ahora se trata es hacer lo posible para combinar el respeto por el medio ambiente a obtener también una rentabilidad económica de ello. Joan Molins, coordinador general de Ros Roca, empresa dedicada a todo el proceso de recogida de basuras.

Licenciado en Economía, la carrera profesional de Joan Molins (Barcelona, 1967) no es que se pueda resumir en pocas líneas. Empezó como becario en Johannesburgo, lo que le proporcionó una perspectiva de la empresa y la vida que le ha sido sumamente útil. De regreso a España en el 1993, fue uno de los fundadores del proyecto Ulopraxis. Ha trabajado también en Aigües de Barcelona, Unión Fenosa, y Soluciona. Ahora en Ros Roca combina funciones directivas, industriales y el medio ambiente.

¿Cuál fue exactamente el perfil que buscaban en usted cuando le ficharon?
Bien, buscaban un cambio, ya que eran una empresa familiar, con una estructura muy jerarquizada, y buscaban otra con mucha más transversalidad. Ficharon a Koldo Sarachaga, que había sido el director general de Irizar, de la cooperativa Mondragón y él fue el gran transformador de la empresa.

Así que la idea era cambiar el modelo.
Sí, un modelo basado en las personas, la flexibilidad, la comunicación, la transparencia, sin jerarquías. De hecho, en el reverso de mi tarjeta está inscrito el cargo de Coordinador General, es decir, nada de directores. Algo muy llano y participativo. Impulsamos este proyecto durante tres años, pero la compañía ha crecido mucho en tres años.

El tema del medio ambiente da para mucho.
Sí, nosotros fabricamos y comercializamos equipos de recogida y de limpieza. El diseño lo hacemos todo aquí: Por ejemplo, para el de Barcelona, este nuevo recolector lo hemos hecho en colaboración con el Instituto Metropolitano de Discapacitados.

Pero entonces, ¿Han ido a concurso de licitación y han ganado?
No, no. Los que se presentan a concurso son las empresas, en este caso, DiFomento, FCC, Urbaser y Comsa. En el concurso había unas especificaciones técnicas que son las que llevamos trabajando un par de años.

¿Qué empresas conforman el grupo Ros Roca?

Cuatro en total. Por un lado, Ros Roca Industrial, que es la de equipos de recogida y limpieza. Después tenemos Ros Roca Envirotec, que es la que trata la ingeniería de tratamiento, compostaje, mecanizaciones, túneles, secado… una ingeniería que diseña y construye plantas para un tercero, sin que nosotros explotemos nada. Luego está la que se encarga de las transformaciones del motor y de todo el tema de la criogenia: la transformación de equipos y cisternas, para transporte y centrales de tratamiento de gas: estaciones de servicio, gas licuado, grupos electrógenos… este tipo de cosas. Y finalmente hay una cuarta compañía, Ros Roca Indox, que es la que se dedica a la construcción de sistemas de transporte de gas y de líquido.

Aún así, seguro que debe haber conexiones entre las cuatro empresas del grupo.
Sí, la vocación es que todo esté muy integrado. Nosotros proveemos a las empresas y a la sociedad equipos para recoger y tratar la basura. Y con el tratamiento de esta basura recuperamos el gas para suministrar combustible a las mismas carrocerías. De tal manera, que el círculo queda cerrado.

Todo ello debe conllevar una facturación considerable.
Sí, el Grupo debe estar sobre los 450 millones de euros de facturación. En la vertiente del medio ambiente y basura, hicimos una ampliación de capital para comprar una empresa inglesa, por lo que ahora tiene una facturación de unos 350 millones de euros y es la parte más grande del grupo. Y ello sin olvidar que en este sector, somos el número uno en Europa y el segundo a nivel mundial: por facturación y por número de unidades. También somos el primer fabricante en España, el primero en Inglaterra, el tercero en Francia y en Alemania. En Brasil, por ejemplo, tenemos casi el 80% de la cuota de mercado.

¿Cuál es la metodología para mantenerse en una situación de privilegio como esta pero sin crecer desmesuradamente, lo que también podría ser malo?
Bien, creo que los pasos tienen que ser paulatinos. Hemos tenido unos años muy buenos, en los que hemos crecido a base de comprar compañías, porque el mercado lo permitía, sobre todo el mercado financiero. Hicimos una ampliación de capital, la familia tuvo que ceder parte de su capital a un tercero, y todo ello ha conllevado una profesionalización. Es este proceso lo que nos hace estar donde estamos.

Volvamos al producto. ¿Cómo funciona el proceso?
Antes que nada, tenemos que tener en cuenta de que dependemos enteramente de la decisión política, de lo que deciden los municipios en esta materia. En el caso de Barcelona, fue hace 3 años, cuando empezó a estudiarse como debía articularse el servicio una vez acabara la contrata que por aquel entonces estaba en vigor. Se apostó una nueva basada en la accesibilidad de las personas, por lo que obligo a que cualquier contenedor de cualquier punto de la ciudad estuviese a disposición de cualquier persona, fuese niño, anciano o discapacitado.

¿Se basaron en alguna ciudad modelo?
Aquí ha pasado algo muy curioso: durante años, primero por el dinero que llegaba de la Comunidad Europea y después por los años de bonanza económica, lo cierto es que el equipamiento municipal siempre ha tenido partidas en la que los concejales han podido realizar muchos proyectos, de modo que aquí es donde se ha invertido más desde el punto de vista de la evolución de la máquina.

¡No me diga!
Pues sí, a nivel de diseño, la diversidad de equipamiento que tenemos aquí en relación al tema de recogida de basuras es notable: carga trasera, lateral, la bilateral, los contenedores enterrados, la carga neumática… esta mezcla de combinaciones no la encuentras en cualquier país, y esto nos ha obligado a invertir mucho, de acuerdo, pero también nos ha permitido salir adelante. Así que yo creo que es aquí, en nuestro territorio donde podemos encontrar un modelo del sector.

¿Y hacia dónde se dirige ahora la investigación? ¿Cuáles son los últimos proyectos?
Aquí dos temas que hay que diferenciar muy bien: uno es la recogida y el otro es el tratamiento. En términos de tratamiento podemos encontrar países que van por delante. Por ejemplo, en Alemania el tema de la recogida selectiva está muy avanzado. Así que todo depende de cómo lo tienes configurado, porque quizá la innovación vendrá a través de las plantas de compostaje, metanización o incineración.

Volvamos a la recogida. Se habla de la revolución que supondrá el hecho de que los vehículos de recogida sean eléctricos.
Esto supondrá un gran cambio, claro, porque no sólo será el vehículo eléctrico sino también los brazos mecánicos, por lo que la insonorización será considerable. Este año, por ejemplo, en Barcelona se ha dado un paso muy importante: se han bajado tres decibelios, lo que porcentualmente es mucho. Y ello sin contar el ahorro de consumo.

Explíquenos un poco cómo funcionan los Ecoparcs.
Digamos que antes la basura iba directamente al vertedero, y como tenías unas emisiones de CO2 o de metano, podías recuperar parte de dichas emisiones. Como ya no hay vertederos ya que están al 100% de su capacidad, ahora los residuos van directamente a los Ecoparcs, donde se hace la selección y el tratamiento, a través del cual se puede hacer, por ejemplo, la metanización, que recupera este gas de los propios residuos. Pero también obtenerse electricidad, por ejemplo. Todo depende del provecho que se quiera sacar.

Debe ser una tecnología muy sofisticada.
La idea se basa en separar el residuo, de manera que obtienes el papel por un lado, y el vidrio por otro, por ejemplo. Y con una de estas partes, la orgánica, puedes hacer un proceso de compostaje, o una metanización.

¿Qué porcentaje de municipios han implantado ya el sistema?
Todos están obligados a hacer un tratamiento u otro. La incineración es lo más eficiente, según el sentido común, ya que es la implica una menor inversión. También hay ayuntamientos que apuestan por la selección en origen, pero esto obliga a tener 5 tipos de contenedores en una ciudad, tantos camiones, tantas rutas de recogida, plantas de tratamiento... Un Ecoparc es un punto intermedio, pues la criba ya la haces en el lugar de destino. La inversión que deberás hacer dependerá por dónde empieces, y qué es lo que quieras hacer, pero de todos modos, son cambios que requieren mucho tiempo para ser llevados a cabo.

Ya lo ha dicho. Depende en buena parte de la voluntad política.
Sí, si uno se quiere poner la etiqueta de verde y decir que apuesta por el medio ambiente está muy bien, pero lo cierto es que después no se enseñan las cuentas.