Lunes, 04 de Abril de 2011

La tragedia japonesa es un aviso. Hacen falta compromisos concreetos.


1. A pesar de la gran preparación y las medidas preventivas adoptadas por Japón ante potenciales terremotos, la afectación de las centrales nucleares con los daños que conlleva, sobre todo a medio y largo plazo, son un aviso inexorable que pide posiciones y medidas concretas.

2. Aunque nuestros avances tecnológicos nos hacen despreciar en demasiadas ocasiones que nuestra capacidad de resistir inclemencias importantes del medio natural es muy pequeña y nula. Esto debería ser la raíz del diseño de toda reflexión sobre el mundo en el que vivimos, en la sociedad, y en las políticas que generamos. No nos podemos limitar a abordar acciones que se fundamenten exclusivamente en la capacidad técnica para soportar una determinada desgracia, sino que debemos considerar que en algunos casos ésta se vuelva irreparable. Entonces, lo que hay que valorar antes de iniciar toda acción no son sólo las medidas de precaución, sino también las consecuencias si el mal llega a producirse. Esta conclusión afecta a las centrales nucleares de fisión.

3. Se podrán argumentar a favor de la energía nuclear diversas razones, que presenta unos costes de producción menores (si bien sería necesario ver cuáles son los costes que realmente se contabilizan, cuando se hace esta afirmación), que sustituirán al petróleo de forma inmediata, entre otros. Pero todos estos argumentos no pueden hacernos perder de vista lo que es fundamental: el riesgo de que en una central nuclear se produzca una fuga de radiactividad importante existe, y esta es una eventualidad que no podemos permitirnos.

4. No nos lo podemos permitir porque: por un lado, la radiactividad al transmitirse a través de la atmósfera es prácticamente imposible de contener, y sólo algunas medidas muy concretas pueden paliar sus efectos; se extienden rápidamente y de manera irreparable. Pero es que además puede llegar muy lejos. Ahora mismo, la radiactividad generada por Japón llegará a las costas de Estados Unidos, a pesar de la distancia que los separa. En Europa, Chernóbil, el accidente más grave, ha dejado 60.000 pacientes de cáncer, repartidos en diferentes países. Dicho esto es necesario reiterar que el gran impacto se produce en el radio de incidencia más inmediato a la central. Todavía hay un tercer elemento de preocupación, la radiactividad perdida y posee un efecto acumulativo sobre los seres vivos y su cadena trófica. La existencia de muchas centrales en el mundo y la posibilidad de accidentes multiplican las posibilidades de daño a causa de la acumulación de ingenios. Tal y como esta planteada la energía no puede seguir expandiéndose. La posibilidad de una incidencia grave aumenta estadísticamente con el transcurso de los años.

5. No es inexorable el uso de energía nuclear, de hecho la dependencia del petróleo es mucho más grande, debido a su uso en los vehículos automóviles. Nuestra herencia a las futuras generaciones no puede ser esta un país basado en la fisión atómica. Cataluña debe ser especialmente sensible a esta cuestión porque tenemos centrales muy cercanas o cercanas a áreas densamente pobladas; las áreas metropolitanas de Tarragona, Reus y Barcelona. Es necesario introducir la reflexión de si un país tan denso, urbanizado, con fuerte dependencia del turismo, y un sector agroalimentario importante puede ser a la vez un país nuclear. El riesgo por la supervivencia de Cataluña sería muy grave en el caso de una agresión contra las actuales instalaciones.

6. A escala global hay que buscar otras soluciones. Unas fuera de la energía nuclear como son las energías renovables. Es mejor el impacto de un embalse hidroeléctrico, que el riesgo de una central nuclear. Otras a largo plazo como el desarrollo de la energía nuclear de fusión que en un futuro lejano puede ser una excelente solución, y otras soluciones científicamente viables pero técnicamente no resueltas. En todo caso son criterios necesario, el que sean renovables, de bajo o acotado impacto ambiental, que tengan un impacto máximo negativo en caso de accidente claramente identificado, y que nos hagan menos dependientes de las importaciones.

7. En cualquier caso, a corto plazo, lo que hay que hacer es rearmar todas las centrales nucleares existentes. Deben estar preparadas para hacer frente a la pérdida de cualquier posibilidad de generar energía eléctrica y, por tanto, los mecanismos de refrigeración del agua no pueden estar únicamente dependiendo de la electricidad. Pero también deben demostrar su capacidad para resistir fenómenos como pueden ser una inundación o un terremoto. Los tests que se aplicarán en el caso de Europa son una medida mínima en este sentido, pero lo que importa no son las pruebas –véase lo que ha sucedido con los tests de la banca- sino medidas de refuerzo de la seguridad que se aplican de manera generalizadora. No basta con afirmar que ya son seguras, es necesario que lo sean mucho más, y que la información que se aporte en este punto sea completa, clara y transparente.

8. Reclamamos en el caso de España la definición urgente de las medidas de mejora de la seguridad de todas las centrales centradas en dos puntos. Uno, garantizar la refrigeración en toda circunstancia incluida la quiebra múltiple de la disponibilidad de electricidad. El otro, el refuerzo de las condiciones que impiden las fugas radiactivas. No se trata solo del riesgo de terremotos, sino de atentados, de conductas humanas inapropiadas –como señala el proceso judicial en curso-, y de otras eventualidades.

9. La fijación de plazos para su progresivo cierre, que a la vez demanda un Plan Energético coherente.

10. Exigimos la inmediata legislación para facilitar la autogeneración y autoconsumo de la energía fotovoltaica en edificios de viviendas. Su
transporte, y los costes que ocasiona no pueden seguir siendo un negocio. El ahorro y la productividad en relación a este recurso aumentaría en gran medida solo con la aplicación de esta nueva política.

11. Pedimos al Parlament de Catalunya un claro pronunciamiento sobre esta cuestión, y al gobierno de la Generalitat la actuación política pertinente para alcanzar la aplicación de las mejoras de seguridad en las centrales implantadas en el país –somos la comunidad con más ingenios nucleares- sean adoptadas con urgencia. También su presión ante el gobierno español para la programación ordenada del cierre de las centrales, y la legislación necesaria para la autogeneración y consumo directo de energía.


Josep Miró i Ardèvol
Extraído de Democràcia Social1


1 Democràcia Social